Dos magos vallisoletanos triunfan en el congreso nacional celebrado en Murcia

Los magos Óscar Escalante y Max Verdié, galardonados en el congreso nacional celebrado en Murcia. /GABRIEL VILLAMIL
Los magos Óscar Escalante y Max Verdié, galardonados en el congreso nacional celebrado en Murcia. / GABRIEL VILLAMIL

Max Verdié y Óscar Escalante obtienen el reconocimiento en mentalismo y magia general de un jurado en el que se encontraban Yunke y Jorge Blass

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

Cuenta Max Verdié (Valladolid, 1981) que fueron varias las cartas que envió a los Reyes Magos –habría que subrayar aquí lo de magos– en los que les pedía el clásico juego de ilusionismo, esa cajita de Borrás con pelotas de espuma, bolas y cartas trucadas. Al final, ni Melchor ni Gaspar ni Baltasar le hicieron mucho caso y tuvo que ser su tía Alicia quien, cuando Max contaba apenas con seis años (tal vez siete), colocó el juego al lado del árbol de Navidad.

Fue así como Max comenzó un camino en el mundo de la magia que el pasado fin de semana vivió «un punto de inflexión». Su participación en la edición número 36 del Congreso Mágico Nacional, la cita más importante del sector de cuantas se celebran en España, se cerró con la obtención del primer premio en la categoría de Mentalismo. Su número, el mejor de todo el país. «Es la primera vez que participo y que te respalden el jurado y las mejores figuras del sector, que tantos espectáculos han visto, es muy importante para mí».

Ha conquistado el premio con una «propuesta clásica, muy teatral». «En una época como la que vivimos, en la que parece que se busca la innovación más extraña, que te apoyes en lo clásico (en la voz, la expresión) tiene su mérito», asegura Verdié. Y está especialmente satisfecho porque el premio ha llegado con un montaje que no está pensado expresamente para el concurso. «Son dos propuestas que llevo en mi espectáculo. Y eso me gusta, porque demuestra que la línea en la que estamos trabajando consigue sorprender no solo al público, sino también a los profesionales», explica.

Una primera parte está vinculada con el «espectador telépata» que consigue adivinar números y palabras. Y también hay una ruleta rusa de pistolas (en la que ha trabajado junto a Jon Zabal) que el público dispara sobre el mago... con la gran ventaja de que aquella que no se detona y queda sobre la mesa es la que tenía una bala. «Me alejo un poco de la imagen del mentalista vampiro que tanto se ha dado en los últimos años, por ejemplo con Anthony Blake, y que busca una atmósfera de miedo.Mi espectáculo persigue sobre todo la complicidad con el público, porque al fin y al cabo son ellos quienes forman la parte más importante del número, son ellos quienes me dejan jugar con sus percepciones».

Max Verdié aprovecha además la formación actoral que recibió en la Escuela de Arte Dramático. «Allí conocí a PacoHerrero, vi un espectáculo de magia de cerca que me impresionó y decidí iniciarme en este mundo». Encarriló muy pronto su estilo hacia el mentalismo, aunque tardó un poco más en encontrar una voz propia. «Me faltaba algo, porque no quería ni el estilo de Anthony Blake ni uno estrictamente humorístico. Mi amiga Marina me dijo que tenía que buscar una vertiente más personal a lo que hacía. Y por eso empecé a hacer un montaje más poético, más cercano a mi estilo». El público ha seleccionado su espectáculo de mentalismo e hipnotismo como el más valorado en las redes sociales. Y ahora ha obtenido además el primer premio del certamen nacional.«Durante el próximo verano, haré varias galas con los números que han ganado el certamen», explica Max Verdié, quien todos los meses presenta 'La vida en sueño' en la sala Houdini de Madrid.

El Congreso Mágico Nacional, celebrado en Murcia, reunió el pasado fin de semana a medio centenar de magos, que compitieron en las categorías de cartomagia, micromagia, infantil, de salón, escena, grandes ilusiones, inmersión, mentalismo y magia cómica. Entre el jurado y los ponentes, grandes nombres, como Juan Tamariz, Jorge Blass o Yunke. Lo más relevante del certamen es que los premios pueden quedar desiertos. Hay que alcanzar unos mínimos para que el jurado empiece a valorar. Y, por ejemplo, por primera en la historia, no se entregaron galardones en magia de cartas.

Además del primer premio de Max Verdié, la cita se cerró también con buenas noticias para otro mago local. Óscar Escalante (Valladolid, 1979), obtuvo el tercer premio en magia general. Presentó un número «muy visual, poético, que se desarrolla en un desván y donde una serie de objetos (globos, la corbata) se vuelven contra el mago». «Es un número en el que llevo trabajando cinco años, con una importante base actoral detrás, para que se pueda representar y entender en cualquier parte del mundo», asegura.

En ese camino para diseñar el número, Escalante hizo una parada importante en Barcelona, donde contó con el aliento de Xavi Tapias y Mai Closa, que organizan un claustro anual que reúne a magos para compartir experiencias. Hijo del gran mago Balto, Óscar Escalante lleva en el mundo del ilusionismo desde los 6 años. «Trabajo en varias áreas. Habitualmente mis espectáculos caminan hacia lo cómico, el rollo clown, pero en esta ocasión he intentado mostrar una nueva vertiente para emocionar al público», asegura.

Tanto Max Verdié como Óscar Escalante participarán el viernes día 5 en un espectáculo en la nueva sala de magia Serendipia (abierta en la calle Santa Fé) para mostrar en público, a las 19:00 horas, los números vallisoletanos que han resultado premiados en el Congreso Mágico Nacional.