El homicidio de Nava cierra en la provincia un verano de crímenes y agresiones

Efectivos de la Guardia Civil junto con vecinos en la zona donde ocurrieron los hechos. /R. Jiménez
Efectivos de la Guardia Civil junto con vecinos en la zona donde ocurrieron los hechos. / R. Jiménez

El acusado de matar a la pareja de su madre pasará previsiblemente este lunes a disposición judicial

L. S. / P. G.

Un niño fallecido de un disparo presuntamente accidental por parte de un familiar, menor, en una vivienda en Valladolid; tres heridos por arma blanca en las fiestas de La Cistérniga, una mujer agredida físicamente por un grupo de jóvenes en los festejos de Viana y un hombre acuchillado por su expareja en las vísperas de San Roque, en Tudela de Duero. Una persona transexual en estado crítico tras sufrir una brutal paliza en las inmediaciones de Vallsur a manos de un joven de 15 años; un muerto con dos disparos y tres heridos más de bala en un bar de Castrillo-Tejeriego. No son todos, pero sí una representación de la lista negra de sucesos que en los últimos dos meses han tenido a Valladolid como escenario. El verano está a punto de llegar a su fin con un historial delictivo convulso en cuanto a crímenes y agresiones físicas, en el que no han faltado, incluso, rocambolescos hechos como el presunto estrangulamiento de un perro en Santovenia, cuyo cadáver, en avanzado estado de descomposición, convivió durante tres meses en la misma vivienda que su familia adoptiva.

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El último de los nombres que ha pasado a formar parte de este listado de crímenes, palizas, agresiones y atracos es el de Sansón F. M., el joven de 18 años acusado de matar a cuchilladas al novio de su madre en una calle a las afueras de Nava del Rey. Ocurrió el sábado y se trata del segundo en veinte días, después de que un hombre de 32 años matara a tiros a un vecino de Castrillo-Tejeriego. Dos muertos con tres semanas de diferencia en una provincia acostumbrada a la tranquilidad.

Ayuntamientos como Viana de Cega, donde ocurrió una de las agresiones físicas del verano, ya recibió en la Junta Local de Seguridad las instrucciones para que el próximo año organicen un plan de emergencia que fije, entre otros aspectos, los actos festivos y recintos que resultarán masivos dentro de las fiestas patronales, así como su plan de evacuación. La medida será previsiblemente exigible el próximo año para todos los ayuntamientos de gran tamaño, según han avanzado algunos de los municipios con fiestas patronales muy concurridas. Máxime después de que la subdelegada del Gobierno, Helena Caballero, abriera la polémica sobre la competencia en materia de seguridad y la vinculara directamente con los municipios.

Diligencias en Nava

Este verano han sido así tres las muertes registradas, pero vienen a engrosar las estadísticas de un año 2018 que arrancó con un hombre detenido en Benidorm tras confesar que había matado a su madre en Parquesol. Era el cuarto crimen en los últimos nueve meses. Anteriormente, Valladolid había pasado más de dos años sin homicidios.

La Guardia Civil se centra ahora en instruir diligencias sobre lo ocurrido el sábado en Nava del Rey. Previsiblemente, el acusado, Sansón F. M., de 18 años, pasará a disposición judicial en la jornada de este lunes. Su detención ha sorprendido en la comarca de Medina y en la propia población de Nava, donde, a pesar de que se asegura que ya desde pequeño «era un bala», carecía de antecedentes.

A primera hora de la mañana de ayer, justo un día después de su detención, la vivienda donde residía junto a su padre y resto de hermanos amanecía completamente cerrada y aparentemente sin ninguno de los miembros familiares allí. Una situación que los vecinos calificaron de «rara», al asegurar que era habitural verlos alrededor de la vivienda.

El joven Sansón vivía en esta zona de Obispo Barrientos, en Medina del Campo, junto a su padre, propietario de una grúa. Su madre, en cambio, había adquirido una casa en Nava del Rey, donde se la había visto en las últimas semanas. Su familia se vio, a su vez, involucrada en la disputa entre clanes que ocurrió en Medina hace cinco años, cuando una serie de disparos en los coches de choque se saldó con un tío suyo herido.

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