¿Qué será de los hijos discapacitados cuando sus padres sean ya mayores o ya no estén?

Román Rodríguez, Jesús Mazariegos, Eloy de la Pisa, Manuel Fernández y María Eugenia del Olmo./J. N.
Román Rodríguez, Jesús Mazariegos, Eloy de la Pisa, Manuel Fernández y María Eugenia del Olmo. / J. N.

Asprona aborda el futuro de la atención a la discapacidad en el 56 aniversario de su nacimiento

J. NIETOValladolid

‘Familias y servicios de atención integral del siglo XXI’. Este es el título de la mesa redonda celebrada ayer en Laguna de Duero con motivo del 56 aniversario de Asprona y el décimo del centro de día de Laguna de Duero y de la creación de Fundación Personas, en la que se repasó la historia de ambas entidades y los servicios que prestan a las personas con discapacidad y sus familias, y en la que se abordaron también los retos para los próximos años: la preocupación familiar por el proceso de envejecimiento de las personas con discapacidad y la salida hacia el mercado laboral.

«La mayor demanda la encontramos ahora en espacios residenciales. Las familias están preocupadas por la atención de sus hijos con discapacidad cuando ellos ya no les puedan atender. ¿Qué será de sus hijos cuando los padres ya sean mayores?», se preguntó la directora de Asprona, María Eugenia del Olmo, quien abundó también en la preocupación por todo el grupo de personas que se han quedado sin valorar como dependientes bajo la Ley de Dependencia.

«Son personas que ahora mismo están en el límite, se han quedado fuera del ámbito de la dependencia y nos preocupa la atención que puedan recibir. Son candidatos al empleo, pero algunos de ellos no llegan y hay que mirar la forma de articular la atención de este colectivo». Y es que María Eugenia del Olmo tuvo muy en cuenta a las familias en el acto celebrado en el centro ue la Fundación Personas tiene en Laguna de Duero. Reconoció el trabajo y coraje de las familias que impulsaron Asprona hace 56 años.

«Pusieron delante de la Administración, con respeto, coherencia y decisión, a estas personas que hasta entonces habían permanecido en el anonimato», dijo, al tiempo que puso en valor a la Fundación Personas porque «precisamente detrás están las familias».

En la mesa, moderada por el redactor jefe de Deportes de El Norte de Castilla, Eloy de la Pisa, también participaron el alcalde de Laguna de Duero, Román Rodríguez de Castro; el presidente de Asprona, Manuel Fernández; y el director general de Fundación Personas, Jesús Mazariegos.

Manuel Fernández hizo una cronología desde los inicios de la asociación hasta la actualidad, deteniéndose en la década de los años ochenta, «cuando despegó Asprona ofreciendo más servicios, como los talleres ocupacionales, la creación del centro El Pino y del grupo Lince, «que da trabajo a cerca de 800 personas con algún índice de discapacidad». Precisamente de esta empresa habló el alcalde de Laguna de Duero, ya que Lince realiza las tareas de mantenimiento de los parques y jardines de la localidad.

Pero María Eugenia puso otro problema sobre la mesa: «Está por ver cómo salen esas personas que trabajan en el grupo Lince del empleo. Aproximadamente la mitad de ellas tienen algún tipo de discapacidad intelectual, han dejado de ser atendidos por Servicios Sociales para ser productivos, y su etapa en el empleo está terminanda. No está resuelto cómo salen del empleo y qué atenciones van a necesitar y recibir esas personas».

Por su parte, Mazariegos, destacó la labor de los 1.600 profesionales que forman parte de su organización, de los cuales, la mitad tienen algún tipo de discapacidad y el resto es personal asistencial. «Tratamos de dar a cada persona todo lo que necesita: colegios, centros de día, trabajo, vivienda y residencia». Habló igualmente de los estudiantes que realizan sus prácticas en la fundación, de quienes dijo que deben tener vocación.

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