El fuego causa más de un millón de euros en daños a Cárnicas Poniente

Los bomberos sofocan el incendio de la nave./Twitter Bomberos
Los bomberos sofocan el incendio de la nave. / Twitter Bomberos

Las llamas devoraron su planta de precocinados en Mercaolid cuando sus siete operarios no estaban trabajando

J. Sanz
J. SANZValladolid

«La verdad es que se nos saltaban las lágrimas al ver cómo las llamas destruían nuestra planta de precocinados sin que pudiéramos hacer nada», lamentaba ayer Ángel Jambrina, copropietario junto a su hermano José Luis, en alusión al incendio que la noche anterior devoró la nave en la que se encontraba la cocina industrial que desde hace treinta años surtía de productos a las cinco tiendas de Cárnicas Poniente. Ángel estaba en las oficinas de Mercaolid, situadas justo enfrente de la nave siniestrada, que estaba cerrada en ese momento: «El vigilante nos dijo que le olía a humo y para cuando salimos ya fue imposible hacer nada hasta que los Bomberos consiguieron controlar las llamas y evitaron, al menos, que afectaran a las empresas de al lado». El copropietario de la industria cárnica estima en más de un millón de euros los daños ocasionados por el fuego, que destruyó por completo la nave, y anticipa que «nuestra idea es seguir con este proyecto y sacar adelante el trabajo para surtir a nuestras tiendas utilizando la cocina del restaurante (en Poniente) fuera de los horarios de apertura».

El incendio, cuyo origen se desconoce, aunque «entendemos que debió ser algún tipo de problema eléctrico, ya que la nave estaba cerrada y solo funciona por las mañanas –apunta Ángel–», comenzó en torno a las ocho de la tarde del martes y las labores de extinción se prolongaron hasta la madrugada.

Chapas carbonizadas y bombonas en el exterior e interior de la nave de Cárnicas Poniente. / J. S.

Las llamas destruyeron por completo la nave de dos plantas, y quinientos metros cuadrados, en las que se encontraban las cocinas para elaborar los platos precocinados que la empresa vende en sus tiendas; además de las cámaras frigoríficas para conservar los alimentos.

En sus fogones, ahora carbonizados, trabajaban siete personas (cuatro cocineros, dos repartidores y una administrativa). «Lo más importante es que no había nadie en ese momento y todos están bien», suspira el copropietario de Cárnicas Poniente antes de reconocer que, a la espera del seguro, «ahora mismo no sabemos muy bien cómo seguir adelante con esa línea más allá de que vamos a intentar mantenerla para surtir a nuestras tiendas y clientes». Y con ella, claro, los siete puestos de trabajo de una industria familiar con cinco tiendas, un restaurante y un matadero y sala de despiece y procesado de carne propias (esta parte de la producción se encuentra en otra nave) en la capital.

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