Fisgar en historiales médicos puede llevar a la cárcel a una enfermera de Valladolid

Una sanitaria de un centro de salud entra en el sistema informático de Sacyl. /Almeida-El Norte
Una sanitaria de un centro de salud entra en el sistema informático de Sacyl. / Almeida-El Norte

La Audiencia de Valladolid juzga mañana a una profesional sanitaria por entrar en el sistema 'Medora' para disponer de información reservada de una compañera suya y de sus hijos

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

El historial clínico de una persona es sagrado y una enfermera, mejor que nadie, tiene que saberlo. Sobre este argumento de confidencialidad vulnerada por una profesional sanitaria se asienta la petición de las acusaciones para que C. B. A. se siente hoy en el banquillo de la Audiencia Provincial. La acusada, que se enfrenta a tres años y medio de prisión, fisgó en tres historiales clínicos relacionados con una excompañera suya y dos hijos de esta. Al parecer, según explicó el letrado de la acusación particular, Carlos Rodríguez Monsalve, las dos enfermeras habían tenido «algunas diferencias en la época en la que trabajaron juntas, durante seis años» y ahora iban a volver a estar destinadas al mismo equipo de trabajo. Esa habría sido la causa por la que C. B. A. decidió entrar en el sistema sanitario Medora para conocer información privada de las otras tres personas, pacientes no asignados a ella y, por tanto, de los que no tenía que conocer su historial clínico.

Según el escrito de calificación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso El Norte de Castilla, C. B. A., de 53 años, trabajaba en el servicio de guardia presencial en el centro de salud de Serrada y, por tanto, tenía acceso al programa Medora, herramienta informática de trabajo para los profesionales de la sanidad de Castilla y León, con información integral de los pacientes, tanto de su historial clínico como de sus datos personales.

Según refleja la Ley básica 41/02 del 14 de noviembre, que regula la autonomía del paciente y los derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, las leyes de protección de datos y la Ley General de Sanidad el acceso a un historial clínico de un paciente solo está permitido si está asignado al profesional que va a efectuar dicha consulta.

Alerta

Sobre esta base se fundamentan los escritos de acusación, pues la enfermera procesada, el 18 de febrero de 2016 a las 19:53 horas y también el 23 de ese mes a las 18:24, entró en el historial de P. E. A, asignada a un centro de salud de la capital vallisoletana y de sus hijos I. M. E (entonces menor de edad) y E. M. E., pacientes de centros de salud de Olmedo y Laguna de Duero, respectivamente. Ello, como puntualiza el fiscal y también la acusación particular en sus respectivas calificaciones provisionales, a pesar de que la aplicación informática emite una alerta advirtiendo al usuario que estaba entrando en historiales no asignados, alerta que no tuvo en cuenta.

Para la Fiscalía, los hechos constituyen un delito de descubrimiento y revelación de secretos y pide para la acusada penas de prisión de 3 años y 6 meses, así como inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por ese tiempo, además de una multa de 22 meses a razón de una cuota diaria de 10 euros, así como inhabilitación absoluta por 6 años y 6 meses.

Por su parte, la acusación particular, que insiste en «la gravedad» de la vulneración de la intimidad, «especialmente en materia de salud, que es lo más preciado», pide 3 años de prisión y 18 meses de multa a razón de 10 euros diarios.