Ni toros, ni tizona: decepcionante corrida

Emilio de Justo remata con el capote y a pies juntos tras el saludo al primero de su lote/Ramón Gómez
Emilio de Justo remata con el capote y a pies juntos tras el saludo al primero de su lote / Ramón Gómez

Emilio de Justo y Manzanares marraron en la suerte suprema ante una floja y mal presentada corrida de la divisa charra

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTEValladolid

Hay tardes que ni fu, ni fa. Insulsas, sin condimento. Tardes en las que solo el aderezo de Emilio de Justo, en un toreo a destajo, deja huérfano de bostezos al coso del Paseo de Zorrilla. Fue de nuevo el extremeño. El de Torrejoncillo en la segunda parte del regreso. Esta vez por la vía de la sustitución a Cayetano, que envió parte facultativo para excusar su ausencia.

Era, a priori, uno de los carteles de la Feria, de relumbrón. Y resultó ser el de las dos faenas laboriosas de Emilio de Justo, preñadas de detalles y buen gusto, de esencia y voluntariedad. El de las dos verónicas y un trincherazo de Morante. Y el del superficial intento de Manzanares de templar la basta carrocería del motor que daba fuelle al mansote de Garcigrande, segundo sobrero tras otro de José Vázquez.

Se antojó decepcionante la de El Vellosino, mal presentada, floja y descastada en general. Entre la mole que abrió plaza y el más chico había 142 kilos de diferencia.

No sucedió nada con el primero. Blando, con toda su báscula a cuestas. Se le pegó en varas y se paró. Morante lo intentó, le incitaba con un ¡venga hombre!, pero el toro decía que na nai. Se arrancó incluso un espectador por fandangos. Pero ni el animal ni el de la Puebla estaban para música. Las musas no aparecían. Ni los astros andaban alineados. Así que abrevió.

El cuarto tuvo más son de salida. Aprovechó y le recetó verónicas de la casa, rematadas con dos medias. Pero el animal, 'Noche buena' de nombre, no se tenía en pie. Morante le jaleaba un ¡vente arriba! y ni por esas. Insistió, goteó el sudor de la insistencia y logró un puñado de derechazos. Aunque insulsos, como la corrida.

Ficha

Feria:
Tercera corrida de abono
Ganadería:
Toros de El Vellosino, flojos, mal presentados en general; uno de José Vázquez, devuelto por lesión, y otro de Garcigrande, noble
Toreros:
Morante de la Puebla: silencio y división; José María Manzanares: silencio y saludos; y Emilio de Justo (que sustituía a Cayetano): saludos y saludos.
Entrada:
Dos tercios largos

A Manzanares le trajo el viento por la calle de la amargura toda la tarde. Primero, con el castaño de embestida trotona con el que vació fuerzas y garganta en una lidia de mimo, sujeto en alfileres para evitar su desplome; después, con el sobrero de Garcigrande, un castaño feo por alto y por largo. Ni con el pulsómetro de las banderas se fio. 'Desagradecido', el quinto bis, puso nobleza y recorrido. Se arrancó de largo y embistió con son. Una tanda, dos y hasta tres por el derecho. Un molinete y un pase de pecho que arrancó la ovación. Pero no acabó de estar a gusto. Y Manzanares mató mal.

Fue precisamente la espada la que ayer aguó un nuevo triunfo a Emilio de Justo. No fue tan contundente como el día anterior, pero el extremeño, que ayer deleitó con variedad capotera, dejó de nuevo constancia de su ambición y sitio. Pero no mató. Ni al soso primero, al que le extrajo treinta y pico pases, ni al último, al que ligó con solvencia una nueva actuación de nota. Aunque esta vez sin premio.

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