Detalles en una feria que no acaba de romper

Emilio de Justo, en un derechazo./Ramón Gómez
Emilio de Justo, en un derechazo. / Ramón Gómez

El Fandi, Miguel Ángel Perera y Emilio de Justo cortaron una oreja por coleta que, como ya es habitual, podían haber sido más de acertar con la espada

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

La feria de Nuestra Señora de San Lorenzo avanza y a pesar de que el guión va introduciendo nuevos actores, la trama no cambia. No se llega a ese punto de emoción que te haga pensar en el capítulo siguiente, en nuevas sensaciones y en que todo terminará en un final de película. Tarde tras tarde se están viendo cosas, sí, pero nada rotundo.

El cartel de ayer tenía, a priori, la expectación de volver a presenciar la actuación de Emilio de Justo, triunfador de la pasada feria y que entró en los carteles en el último momento, aquel día en el que se dio la vuelta a todo tras la salida de Roca Rey.

El Fandi dejó en el primero de la tarde una sublime serie por la izquierda

Pero no se engañen, la expectación no debía ser tal cuando a penas se cubrió la mitad del aforo, siendo muy generosos.

Lo primero que se debería reconocer es que la tarde no estaba para torear y tener muy presente ese detalle a la hora de valorar las faenas. Diez minutos antes de comenzar el festejo caían algunas gotas y el viento era muy molesto. Ese viento fue una constante a lo largo de todas las faenas.

Sobre el ruedo aparecieron toros de los tres hierros de la Casa Matilla: Hermanos García Jiménez, Olga Jiménez y Peña de Francia, desiguales de presentación pero que, a excepción del quinto, todos fueron manejables y sirvieron para la lidia.

Arriba, la banda Municipal de Íscar. Abajo, a la izquierda, matrimonio Muñoz Sanz, de Casa Pedro; a la derecha, un aficionado ojea una publicidad. / R. Gómez

El Fandi salió a por todas con el primero de la tarde recibiéndolo con una larga cambiada. Los pares de banderillas llevaron, como era de esperar, la firma de la casa, aunque no todos estuvieron ejecutados de la misma manera. Cerró el tercio colocando las banderillas al violín.

Fandi le dio lo suyo por la derecha y por la izquierda pero fue en una de las series al natural cuando estuvo sublime, pasándose muy despacio a Sosito, un astado que tuvo buena calidad.

El final si no se lo imaginan ya se lo explico: pinchazo y estocada trasera que tuvo que remendar con el descabello. Hubo petición de oreja pero el presidente entendió que con la ovación era más que suficiente.

Ya en el cuarto, tuvo las cosas más claras por el derecho y El Fandi dejó buenas tandas por ese pitón antes de que el toro, que embistió bien, comenzara a protestar. La estocada fue caída y el presidente le concedió una oreja, aguantando estoicamente la petición de la segunda.

Miguel Ángel Perera comenzó muy torero su faena con la muleta agarrándose a las tablas pero en una de esas, el toro se fue contra las tablas y por momentos, pareció que todo había llegado a su fin. Nada que ver. El toro buscó la muleta con codicia, una y otra vez, «hace el avión», se escuchaba en los tendidos, por lo que el matador pudo ligar muy buenas tandas por la derecha. La estocada, trasera, hizo que el animal rodara y Perera cortara una oreja.

Fue aplaudido el picador, Ignacio Rodríguez, y tras colocar los palos se desmonteraron Javier Aragón Ambel y Jesús Arruga.

El quinto fue otra cosa, el peor de todo el lote, y aunque Perera trató de pasárselo muy cerca, había poco gas. Se lo quitó de en medio con una certera estocada y recogió la ovación del público.

De nuevo saludaron los integrantes de su cuadrilla, Curro Javier y Jesús Arruga.

Varios de los subalternos se desmonteraron tras las banderillas

Emilio de Justo saltó al ruedo en un momento en el que el sol fue realidad y no espejismo, quién sabe si una señal. Con su capote se lo llevó a los medios y la media fue para reconocérsela. El pitón del toro era el derecho y por ahí basó la faena pues por la izquierda hizo amago de colarse en más de una ocasión. Consiguió dominar al astado en una faena meritoria que terminó con unos ayudados por alto. El borrón fue la espada y después de un pinchazo, asestó un bajonazo. Cortó una oreja.

Con su sexto demostró su buen gusto toreando ante un toro que hizo cosas de manso. Después de un pinchazo y una estocada caída, tuvo que descabellarlo. Recibió la ovación del público.

En buena tarde de subalternos, en esta ocasión se desmonteró Morenito de Arles.

Esta tarde concluirá la feria.