Decenas de caballistas conducen un encierro multitudinario, limpio y vistoso en Portillo

Los toros enfilan el acceso a la localidad./G. A.
Los toros enfilan el acceso a la localidad. / G. A.

La lluvia deslució y obligó a cancelar varios de los actos programados para el fin de semana

SOFÍA FERNÁNDEZPortillo

Talanqueras, balcones, galeras… ayer cualquier sitio era bueno para presenciar el segundo y multitudinario encierro por el campo celebrado en la localidad de Portillo. A las diez de la mañana, con buena temperatura y gran expectación, salían de los corrales municipales del Comeso cuatro toros y siete bueyes del ganadero y empresario Pedro Caminero. Los animales conformaron una vistosa y compacta manada escoltada por la imponente presencia de decenas de caballistas, que en los primeros tramos del encierro fueron guiando con precisión a los astados, que salieron algo desviados.

Pasados treinta minutos, la pintoresca estampa de jinetes y animales dio paso a una manada que se fue descomponiendo en el campo. Dos de los cuatro astados llegaron a la explanada –uno de ellos, tras entrar a los cites de los aficionados y caballistas volvió de nuevo al campo– y el otro logró completar el recorrido, subiendo por la tradicional zona de la Empedrada para ser finalmente conducido a los toriles situados en la localidad de Portillo. Los otros dos astados quedaron por el campo para mayor disfrute de caballistas y espectadores y finalmente fueron recogidos por los servicios municipales para poner fin a hora y media de encierro, que se desarrolló sin incidencias.

Las fiestas en honor a Santa María La Mayor continuaron con la comida popular en la que se repartieron casi 500 raciones de paella en la plaza de la Villa. La programación del sábado se vio trastocada por las lluvias, que obligaron a cancelar la verbena y la actuación de góspel.

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