La ayuda recogida en Valladolid llega a Mozambique para atender a los damnificados por el ciclón Idai

Reparto de víveres en Mudamufo, una de las zonas de Mozambique afectadas por el ciclón Idai. /EL NORTE
Reparto de víveres en Mudamufo, una de las zonas de Mozambique afectadas por el ciclón Idai. / EL NORTE

Las delegaciones locales de Cáritas reparten los alimentos y productos de higiene recogidos en Valladolid, por iniciativa de Rodri, un vecino con raíces en el país africano

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

Los vientos llegaron a los 205 kilómetros por hora. Las lluvias descargaron con furia torrencial. El último informe de la ONU concluye que el ciclón Idai (que a mediados de marzo se cebó con Mozambique)destrozó 239.682 viviendas, provocó la muerte de 1.074 personas (también en Zimbabue y Malaui), anegó infraestructuras públicas (45 centros de salud afectados) y dejó heridas 500.000 hectáreas de tierras de labor.

«Aún hoy, casi cinco meses después, en las zonas más ricas del país hay viviendas sin tejado. Imagínate, si los que tienen dinero no han podido reparar sus casas, piensa en cómo estarán los que menos tienen». Rodrigues Francisco (Beira, Mozambique, 1970) sigue con preocupación e interés el camino que ha iniciado su país para ponerse de pie. «La situación está mejor, pero todavía queda mucho por hacer», cuenta desde Valladolid, la ciudad a la que llegó en 1994 para estudiar (informática de gestión), en la que trabaja como consultor de mantenimiento informático para el servicio del teléfono 012.

En abril emprendió aquí una campaña de recogida de víveres y productos de higiene para que la solidaridad vallisoletana contribuyera a acelerar la recuperación tras los zarpazos del ciclón, considerado por la ONU como el peor desastre natural de la historia en el hemisferio sur. Consiguió donaciones para llenar con arroz, aceite y latas de conserva una furgoneta de alquiler «de quince metros de largo».

La condujo hasta Pamplona, allí completaron un gran contenedor con los productos recolectados en otros puntos de España, y todo ese material se llevó hasta Mozambique, por su reparto, a través de las delegaciones locales de Cáritas, entre la población más necesitada. «No fuimos los primeros en llegar. Cuando lo hicimos, la mayor parte de las ONG, las ayudas de los estados ya estaba allí. Las primeras necesidades se habían atendido», explica. Pero eso ha hecho que el apoyo vallisoletano sea aún más importante. Porque cuando el grifo solidario estaba a punto de cerrarse, llegó un nuevo flujo procedente de Valladolid.

Cáritas elaboró unos paquetes (en bolsas azules) con latas de atún y sardinas, arroz, sal, azúcar, pasta, aceite, tomate, alubias, guisantes y productos de aseo personal. Los repartieron entre 560 familias de Mudamufo, un pequeño núcleo de población muy cerquita de Beira, la ciudad más damnificada, la localidad natal deRodrigues. Su madre vive a doscientos kilómetros de allí, apenas sintió los efectos del ciclón, pero buena parte de su familia se vio afectada, sufrió los cortes de suministro, las dificultades para conseguir alimentos.

Por eso, quiso Rodrigues implicar a la sociedad vallisoletana para que pudiera echar una mano a su país. «La respuesta fue muy grande. Incluso no pudimos recoger todo el material que nos donaban, porque la expedición para llevarla hasta Mozambique ya había salido y no teníamos capacidad para más», reconoce.

Cáritas de Xai Xai (una localidad costera en el sur del país)también recibió material para repartir entre 51 personas pertenecientes a la Asociación de Discapacitados del distrito de Nhamatanda (con una población ligeramente superior a la de Valladolid capital). Allí llegó comida, pero también muletas para personas con movilidad reducida y bastones para los usuarios invidentes de la asociación. «La ayuda de los vallisoletanos no ha sido en vano», concluye agradecido Rodrigues. Entidades como Cruz Roja o Manos Unidas mantienen abiertas líneas de ayuda para paliar los efectos (todavía vigentes) del ciclón.