Roban 30 bobinas de cobre, dos furgonetas y dinero en una empresa de La Cistérniga

Los ladrones utilizaron una grúa para bajar las bobinas desde el altillo/
Los ladrones utilizaron una grúa para bajar las bobinas desde el altillo

El propietario cifra los daños en 102.000 euros después de que los ladrones inutilizaran el sistema de videovigilancia

J. SANZ

Los ladrones, tres como mínimo, se tomaron todo el tiempo del mundo, conocían el sistema de seguridad y «sabían perfectamente a lo que venían», reconocía ayer el propietario de la empresa Inega del polígono de La Mora (La Cistérniga), cuyos operarios descubrieron a primera hora de la mañana del sábado que habían sufrido un más que metódico robo en el que los autores lograron reunir un botín valorado en más de cien mil euros, incluidas dos furgonetas serigrafiadas en los laterales con los logos de esta firma dedicada a la instalación, montaje y mantenimiento industrial.

El asalto se produjo en algún momento, puede que a lo largo de toda la madrugada, entre las diez de la noche del viernes y las siete de la mañana del sábado, cuando los trabajadores se encontraron con la puerta de la nave de la calle Tilo forzada y con el almacén prácticamente vacío. Los delincuentes reventaron inicialmente el bombín de la portezuela y después la apalancaron tenía un segundo cerrojo para acceder al interior. Una vez allí «voltearon todas las cámaras de vigilancia, fueron siguiendo el cableado y desmontaron el falso techo de las oficinas de la planta inferior hasta localizar el disco duro el grabador de las imágenes y arrancarlo», resume la víctima. Ya tenían vía libre.

Así que «se tomaron todo el tiempo del mundo» para poner «patas arriba» las oficinas tanto de la planta inferior como del altillo en busca de dinero en efectivo se llevaron «una cantidad importante» y de material informático solo cogieron dos ordenadores portátiles.

Después comenzaría el expolio de un almacén repleto de herramientas y, en especial, de decenas de bobinas de cableado destinados a una obra que los operarios iban a comenzar hoy mismo. «Está claro que venían a por el cobre y que debieron traer una camioneta o algún tipo de vehículo grande para cargar las treinta bobinas, además de un contenedor entero de retales del mismo metal», añade el dueño de la empresa. Para bajar las bobinas del altillo emplearon una pequeña grúa de la propia nave para facilitarles el trabajo.

«Sabían todo»

Los propietarios de Inega, una empresa familiar con una plantilla de veinte operarios, tienen claro que los ladrones que desvalijaron su nave en la madrugada del sábado les habían vigilado con anterioridad. «Sabían perfectamente que acabábamos de llenar la nave de bobinas de cable y otros materiales ese mismo viernes porque teníamos previsto iniciar este lunes hoy mismo un trabajo que teníamos contratado para una empresa», reconoce uno de los dueños un padre y su hijo. Las víctimas, pese a todo, anticipan que mantendrán su negocio y la plantilla. «Saldremos adelante, pelearemos con los seguros y repondremos el material para continuar con la actividad», concluyen.

Pero es que los ladrones, además, no se conformaron con el preciado metal y se llevaron también las dos furgonetas repletas de herramientas eran «auténticos talleres móviles» que estaban estacionadas dentro de las instalaciones. «Los propios agentes la investigación está en manos de la Guardia Civil nos dijeron que será complicado recuperar el cable y las herramientas, pero ojalá alguien se cruce con las furgonetas y, al menos, podamos recuperar los vehículos», añade la víctima apelando así a la colaboración ciudadana para localizarlas.

Sin huellas ni grabaciones

Los investigadores, de momento, no consiguieron encontrar huellas o rastros dejados por los integrantes de una banda a todas luces especializada. «Las imágenes, como es lógico, se las llevaron ellos mismos en el disco duro y ahora estamos examinando las grabaciones de las empresas del polígono pocas trabajan de madrugada en busca de alguna prueba para poder identificarles».

El propietario, a falta del pertinente informe pericial, estima que los delincuentes lograron huir con un botín valorado en 102.000 euros, entre las herramientas, las furgonetas, el cableado y los portátiles, además del dinero en efectivo. «Dejaron muchas cosas, como máquinas y componentes electrónicos valiosos, así que está claro que sabían perfectamente lo que buscaban», añade

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