Odontólogos alertan de un aumento de casos de cáncer de boca por el sexo oral

Consulta con el dentista./El Correo
Consulta con el dentista. / El Correo

El grado de Odontología de la UPV ofrece mañana miércoles revisiones gratuitas de la boca con motivo del día europeo contra los tumores orales

FERMÍN APEZTEGUIA

El sexo oral puede resultar muy saludable, pero debe practicarse con protección porque favorece la aparición del cáncer de boca. Los odontólogos llevan varios años alertando de ello porque, aunque la primera causa de los tumores orofaringeos es el tabaco –especialmente cuando se consume combinado con alcohol– los casos de enfermedad originados por relaciones sexuales desprotegidas están creciendo en todo el mundo.

«Insistimos mucho a nuestros alumnos en que su obligación como profesionales no se limite a vigilar el estado de la dentadura, sino la salud del conjunto de la boca», explica el catedrático del Grado en Odontología de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU, José Manuel Aguirre, responsable de la iniciativa. El cáncer orofaringeo no figura entre los más comunes. Descubierto a tiempo, un tratamiento con cirugía permite superarlo con facilidad, pero la realidad es bien distinta. La mitad de los pacientes no sobreviven a los cinco años del diagnóstico porque la enfermedad, lamentablemente, se detecta demasiado tarde.

No se trata de asustar a nadie, sino de prevenir problemas mayores, según recalca el especialista. Numerosos estudios han coincidido en que las relaciones bucogenitales rebajan el estrés, favorecen el orgasmo femenino y mejoran el sueño. Algún trabajo asegura incluso que protegen frente a las enfermedades cardiovasculares. También está demostrado, sin embargo, que favorecen la transmisión del virus del papiloma humano y, en consecuencia, la aparición de cáncer bucal.

La mayoría de los casos que han despuntado de este tipo se han detectado en hombres que tienen sexo con otros varones, debido a la cantidad de parejas sexuales que habitualmente acumulan, pero no solo. También se dan diagnósticos en parejas heterosexuales, incluso estables, porque los virus no entienden de infidelidades. «En las últimas décadas se ha dado un cambio importante en las costumbres sexuales y en lo relativo al sexo, el riesgo cero no existe. Uno debería protegerse cuando no tenga la certeza –y no siempre es fácil– de que su compañía de cama no tiene otra pareja. Más aún –añadió Aguirre– en momentos como los actuales, cuando vivimos un repunte de las enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y la gonococia, que favorecen la entrada del virus del sida».