Camellos enganchados

Camellos vendidos en Omdurman./Ashraf Shazly - AFP
Camellos vendidos en Omdurman. / Ashraf Shazly - AFP

Animales vendidos en Omdurman

MIKEL ARNAO

La sutileza con los animales no es lo suyo. Los pastores sudaneses transportan los camellos de la forma más rápida que conocen: atando sus patas para que pierdan la movilidad y la capacidad de defenderse a coces y, una vez inmovilizados, enganchándolos por unas bandas para elevarlos, con la ayuda de grúas y tractores, hasta los camiones. Entonces serán llevados hasta Omdurman, la ciudad más grande de Sudán, al noroeste del Nilo Blanco y gemela de Jartum. Allí, en una enorme franja de tierra, se encuentra el gran mercado de camellos donde los pastores venderán su mercancía. Bajo el sol inclemente del Sahara, los vendedores, vestidos con el 'yalaboia', la ropa típica del país, exponen sus dromedarios, que se cotizan en función del tamaño y la edad. Los más apreciados son los que están en la pubertad: cuatro años en el caso de las hembras y ocho en los machos. Los compradores interesados empiezan el regateo pronunciando una frase: «Bi ism Alah (En el nombre de Dios)». Unos se venderán como animales de carga y otros, para correr.