Alegría en Valladolid en el Domingo de Resurrección

Encuentro en la Plaza Mayor./Gabriel Villamil
Encuentro en la Plaza Mayor. / Gabriel Villamil

La procesión del Encuentro en la Plaza Mayor da por finalizada la Semana Santa vallisoletana

Jota De la Fuente
JOTA DE LA FUENTEValladolid

Delante de la fachada del Ayuntamiento, con el Aleluya de Haendel sonando a todo volumen, aplausos, tañer de campanas y el volar de palomas al viento, ante las 20 cofradías de la ciudad, Valladolid ha despedido su Semana Santa pasadas la una y media de la tarde, con algo de viento y temperaturas más bajas de las que corresponden a la época del año en que estamos. «la Alegría no es una ilusión vana. Somos testigos del gozo y la esperanza en las familias y la sociedad. Y hoy es posible» ha sido la última expresión pronunciada por un sonriente y orgulloso Ricardo Blázquez en su fervorín ante una plaza repleta de personas, cada día más satisfecho del buen hacer de las cofradías de nuestra ciudad y antes de dar la bendición apostólica a todos los presentes.

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Día de mantillas blancas, de sonrisas, de repicar de campanas, y de alegría. Domingo de Resurrección en Valladolid. Rostros descubiertos. Ya no hay capirotes, ni penitencias, ni sacrificios.

La procesión del Encuentro de Jesús Resucitado y la Virgen de la Alegría tuvo una primera parte en la Catedral, donde se celebró la Misa Pascual, presidida por el Cardenal Arzobispo Ricardo Blázquez y en presencia del Obispo Auxiliar Luis Argüello a las once de la mañana.

En la homilía, Blázquez se dirigió a los cofrades presentes y pueblo fiel en términos como «fiesta de la alegría, la más importante para los cristianos». El Cardenal y Presidente de la Conferencia Episcopal disertó con una catequesis de lo sucedido en aquellos días tras la Pasión, basándose en el testimonio de los discípulos. «Nos hemos ido incorporando a la cadena de beneficiados por la fe», señaló, para adentrarse en el misterio de la acción de Dios en la Resurrección «tras matar y colgar los hombres a Jesús, con rechazo al inocente por antonomasia, con la devolución a la vida por parte de Dios». Concluyó aludiendo a artículos periodísticos con los que mostró estar de acuerdo, en base al «apagón cósmico que se produce si no creemos en el Resucitado o sin creer en Dios».

La cofradía de Jesús Resucitado partió hacia el encuentro en la Plaza Mayor con otras 9 cofradías más al ritmo de su peculiar banda, compuesta únicamente por instrumentos de percusión, anunciando la Resurrección con su paso titular. La cofradía del Santo Sepulcro, con la Virgen de la Alegría, obra de Miguel Ángel Tapia -emocionado un año más y presente en la salida de su talla desde San Benito-, 'procesionó' con otras 9 cofradías más y los sones de la fantástica banda de Pureza, de calidad exquisita y recién llegados de participar en la Semana Santa de Algeciras y La Luisiana y en marzo en Sevilla con El Despojado. También marchaba la banda del Santo Sepulcro, en vías de recuperación tras ser fundada en los años 70 como continuación de la de los scouts de la entonces denominada Juventud Josefina. El paso del Santo Sepulcro vacío, con el sudario en el lugar de Cristo, iba delante de la Virgen de la Alegría en la procesión.

Finaliza así la Semana Santa de Valladolid, plena de procesiones a excepción de las 9 suspendidas por la lluvia en la tarde y noche del Jueves Santo. Han salido a la calle 24 procesiones durante los 10 días entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección. El Jesús Resucitado regresó a Porta Coeli, mientras que el canto de la Salve despidió en una abarrotada entrada a San Benito la imagen de la Virgen de la Alegría.