Escolta femenina para festejar la Bajada del Ángel en Peñafiel

Ceremonia de 'La Bajada del Ángel' en la localidad de Peñafiel (Valladolid). /Agapito Ojosnegros Lázaro
Ceremonia de 'La Bajada del Ángel' en la localidad de Peñafiel (Valladolid). / Agapito Ojosnegros Lázaro

La Virgen de la Asunción fue portada en Peñafiel por primera vez en la historia por cuatro mujeres

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZAROPeñafiel (Valladolid)

La Bajada del Ángel, que tuvo lugar este Domingo de Resurrección en Peñafiel, pasará a la historia de la villa porque las mujeres de la cofradía de La Pasión -hermandad encargada este año de organizar el rito- tuvieron absoluto protagonismo, ya que en sus manos recayó la responsabilidad de todos y cada uno de los capítulos de los que consta el ceremonial que envuelve el vuelo más icónico de la villa del Duratón.

Protagonista principal, sin duda: Amaya Ojosnegros Sánchez. Esta niña de 8 años de edad, y que cursa tercero de Primaria en el CRA La Villa, fue la encargada de sobrevolar la plaza el Coso para descender sobre la Virgen de la Asunción y retirar el velo de luto que cubría su cabeza y rostro por la muerte de su hijo. De esta forma, cada Domingo de Resurrección en Peñafiel se anuncia, de manera alegórica, la feliz noticia de la vuelta a la vida de Jesucristo tras ser crucificado.

Pero antes de que esto sucediera, la Virgen enlutada salió en procesión desde la iglesia de Santa María, ubicada en la plaza de España. En esta ocasión, y por primera vez en la historia de este rito, fueron cuatro mujeres las que portaron a la madre de Cristo sobre sus hombros hasta la plaza del Coso donde las esperaba Amaya. Cristina Arranz, Silvia Reyes, Marta Peña y María del Mar Peña inscriben así sus nombres en la historia de la Bajada, como lo han hecho Cynthia Redondo y Ainhoa Peña, quienes las escoltaron portando los varales ahorquillados que sirven para descansar las andas. Además, Emma Ojosnegros, hermana pequeña de Amaya, las acompañó bajo las andas mientras tocaba una campanilla que anunciaba cómo la imagen de María se acercaba al Coso para consumar la tradición de la Bajada del Ángel, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

La tradición, por cierto, no acaba cuando el querubín retira el cendal de dolor a la Virgen en la plaza del Coso, sino que la puesta en escena sacra continúa hasta la puerta de la iglesia de San Miguel de Reoyo, donde el Santísimo -que porta el párroco en la custodia bajo palio- sale al encuentro de la Virgen. Durante este feliz encuentro, las ayer portadoras de la Virgen realizaron con ella varias genuflexiones ante el Santísimo, tras las cuales el párroco entró en la iglesia de nuevo bajo el palio, que también fue portado por mujeres de La Pasión, dando paso a la celebración de la misa.

En torno a las doce y media del mediodía se ponía en marcha la procesión que trasladaba a la virgen de la plaza de España a la del Coso, en un cortejo conformado por la Banda Municipal de Música, niños de la hermandad organizadora, presidentes y directivos de las cuatro cofradías penitenciales de Peñafiel y la Virgen portada en andas. Se cerraba la comitiva con las autoridades. Llegados a la plaza del Coso se celebró la Bajada. Entre dos grandes torres -dotadas de un mecanismo de cuerdas y poleas que manejan empleados municipales- surgió un globo blanco (que simboliza una nube) del que salió Amaya. Según descendía, la niña liberó dos palomas que sujetaba contra su pecho y, a continuación, retiró el velo de luto a la Virgen, mientras sonaba el himno nacional a cargo de la Banda Municipal. Después, ascendió -camino de la torre de la que salió- agitando con energía el negro velo a la vez que pataleaba como señal de júbilo.

Las mujeres acompañaron a la Virgen de la Asunción.
Las mujeres acompañaron a la Virgen de la Asunción. / Agapito Ojosnegros Lázaro