Jueves de Pasión y emoción

El paso de La Flagelación, rodeado de espectadores y portado a hombros. /Ramón Gómez
El paso de La Flagelación, rodeado de espectadores y portado a hombros. / Ramón Gómez

La lluvia amenazó el desfile de Gremios, pero todos los actos pudieron celebrarse conforme a lo previsto

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁNMedina de Rioseco

No es un día cualquiera en Medina de Rioseco. Es Jueves Santo. «Jueves de pasión en el río seco de la paramera castellana», que escribió don Miguel de Unamuno en su artículo del periódico El Sol de 1932. Tampoco es un día cualquiera para los primos Álvaro y Antonio García, para Alberto Carnicero, Nicolás Fernández y los hermanos Pablo y Miguel Millaruelo, todos ellos cofrades de la Hermandad de la Flagelación, que por la tarde portarán por primera vez el paso de Jesús atado a la columna en el momento de ser azotado, al haber cumplido los 17 años y corresponderles por derecho, según lo marca los estatutos de la cofradía.

Desde que el día de la junta general de hermanos, el cuarto domingo de Cuaresma, aceptaran portar el paso, la ilusión, la emoción y los nervios de los seis jóvenes ha ido creciendo hasta llegar al día que han esperado desde años, el primer Jueves Santo en el que serán protagonistas de la salida a la calle del paso de la Flagelación. Solo la amenaza de lluvia ha empañado un día único. Al mediodía habrán ido, acompañados de los familiares más cercanos, padres y hermanos, al refresco, en el que habrán recibido alguna que otra broma sobre su inexperiencia por parte de los cofrades más veteranos. Llegará el momento de tallar el paso con una cuerda con el fin de que vaya compensado en relación a la altura de los distintos cofrades que lo van a portar. El más alto será el cadena e irá situado en el palote del medio de los tres que existen en la parte de anterior del tablero. Quedarán excluidos de este derecho los seis cofrades novatos. Los otros puestos del paso, que se llenarán según las alturas de los cofrades, serán el cadena de atrás, que, al igual que el de adelante, llevará junto a sí los palotes. En cada lateral, entre los palotes, se situarán dos contrapalotes y un eje, que podrán llevar un taco de madera para compensar la diferencia de alturas.

Llegará el desfile de gremios, que ayer comenzó con lluvia fina y el temor de una posible suspensión que finalmente no se produjo. Y con él la emoción de recorrer las calles entre los miles de vecinos y visitantes que ya llenarán la Ciudad de los Almirantes. Todo ello poco antes de que se celebren los oficios, suene el Pardal y el cadena dé el 'oído' a rezar tras haber salido a la calle la Oración del Huerto. Cuando se quieran dar cuenta, los seis jóvenes cofrades se encontrarán bajo el dintel de la puerta de la iglesia de Santiago. Un último esfuerzo, el aplauso del público y la Flagelación empezará la procesión. Jesús Atado a la Columna, Ecce Homo, Jesús Nazareno de Santiago, la Santa Verónica, Jesús Nazareno de Santa Cruz, la Desnudez, Santo Cristo de la Pasión y la Dolorosa serán el resto de los bellos pasos, la mayoría salidos de los talleres riosecanos entre los siglos XVI y XVIII, que formen parte de la procesión del Mandato.

Con los pasos subiendo la calle Mediana, la procesión llegará al corro de San Miguel y, poco después, a la calle Mayor, el gran escenario de las procesiones riosecanas, donde los conjuntos procesionales llevarán a cabo el popular baile. Será un poco más rápido de los habitual esta vez, porque la amenaza que que las nubes descarguen no habrá desaparecido en toda la tarde. Después vendrá el paso por la plaza Mayor, la tradicional rodillada ante la Virgen de la Cruz en el arco Ajújar, y se llegará al corro de Santiago para que los pasos, después de que se cante la Salve, regresen al interior de la iglesia poniendo fin a una Semana Santa que para los primos Antonio y Álvaro García, para Alberto Carnicero, Nicolás Fernández y los hermanos Pablo y Miguel Millaruelo, también para otros muchos jóvenes riosecanos, será inolvidable, la primera en que formaron parte de la tradición centenaria de sacar pasos a hombros por las calles de la Ciudad de los Almirantes.

La actual procesión del Jueves Santo es el resultado de la unión en el año 1959 de la que existía este mismo día, que también partía de la iglesia de Santiago, con la que había el Viernes Santo por la mañana, que lo hacía desde la iglesia de Santa Cruz. Estas procesiones se corresponden en su origen con las cofradías históricas de la Vera Cruz y de La Pasión y que, en el siglo XIX, por un proceso de transformaciones derivaron en las cofradías actuales, en su origen, algunas relacionadas con hermandades gremiales.

El Viernes Santo, a las 20:00 horas, la Procesión de la Soledad se iniciará con la espectacular salida de los pasos grandes, la Crucifixión y el Descendimiento. También participarán el Cristo de los Afligidos, el Cristo de la Paz, la Piedad, el Santo Sepulcro y la Soledad. Por la tarde, las calles riosecanas se llenarán con el tradicional desfile de gremios, en el que el Pardal irá recogiendo a los hermanos que van a portar el paso de casa hermandad. Durante la procesión, será importante no perderse la salida de los pasos de la iglesia, su paso por la calle Mayor con los bailes, la rodillada en el arco Ajújar o el canto de la Salve.