Se vende castillo donde vivió Juana 'la Loca' por 15 millones de euros

Castillo de Castilnovo, en la provincia de Segovia, que está a la venta. /El Norte
Castillo de Castilnovo, en la provincia de Segovia, que está a la venta. / El Norte

Se trata de la vivienda más cara de Castilla y León, y está en la localidad segoviana de Condado de Castilnovo

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El castillo de Castilnovo, ubicado en el municipio segoviano de Condado de Castilnovo, es la vivienda más cara de Castilla y León, con un precio de 15 millones de euros, según un estudio del portal Idealista.com donde analiza las casas más caras de España. Su origen se remonta a la presencia islámica en la península ibérica y en sus estancias se alojaron los reyes Fernando I de Aragón y Leonor de Alburquerque. Posteriormente, Juan II de Castilla hizo entrega del castillo a su valido, el condestable don Álvaro de Luna, tras cuya ejecución Enrique IV lo donó a Juan Pacheco, marqués de Villena.

Más tarde fue adquirido, junto con una gran extensión de tierras circundantes, por Fernando el Católico, lo que supuso la creación del señorío de Castilnovo, que cedió a su hija bastarda Juana de Aragón en dote para su matrimonio con don Bernardino Fernández de Velasco.

A la muerte de Felipe el Hermoso en 1506, la reina Juana se hospedó en el castillo para estar en compañía de su media hermana, la cual murió en 1510, con lo que la fortaleza pasó a su marido, el duque de Frías, a cuya casa quedó vinculado.

En 1528, residieron en él, además de en otros emplazamientos, los hijos del rey Francisco I de Francia, que habían quedado como rehenes de Carlos V tras la firma del Tratado de Madrid. En 1557, Felipe II concedió el título de condesa de Castilnovo a Juliana Ángela de Velasco y Aragón. Al fallecer sin descendencia la tercera condesa pasó a los condes de Lodosa y más tarde a los marqueses de Belveder.

Bien de Interés Cultural

A mediados del siglo XIX el dueño del castillo era un príncipe alemán, quien en 1859 lo vendió a José Galofré, secretario y pintor de cámara de la reina Isabel II, quien intervino el castillo con tendencias estéticas propias del siglo XIX. Por herencia pasó a los marqueses de Quintanar, quienes le adosaron un ala al mismo.

En junio de 1931, el castillo de Castilnovo fue declarado Bien de interés cultural, mientras que en los años 80, los marqueses de Quintanar lo vendieron a una asociación hispanomexicana llamada Castilnovo S.A, que amplió su espacio con un gran salón y una biblioteca española y mexicana, informa Europa Press.

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