Los toros de Lagunajanda se coronan en los encierros más antiguos de España

Los miembros del jurado, durante la deliberación. /Mónica Rico
Los miembros del jurado, durante la deliberación. / Mónica Rico

La ganadería gaditana se alza con el trofeo otorgado en Cuéllar

MÓNICA RICOCuéllar

Las reses de la ganadería gaditana de Lagunajanda, que corrieron por las calles de Cuéllar el miércoles 29 de agosto, han conseguido alzarse con el trofeo a la mejor ganadería de los encierros, un galardón que por primera vez en la historia se consigue con la unanimidad de los votos de los doce miembros del jurado, formado por representantes de asociaciones involucradas en el desarrollo del encierro, peñas, corredores y medios de comunicación. El trofeo a la mejor ganadería de los encierros es una iniciativa puesta en marcha desde la Asociación Encierros de Cuéllar, que tiene como finalidad la mejora de la organización de las ancestrales carreras que se celebran en la villa, premiando la mejor selección del ganado bravo. El objetivo es premiar a la ganadería que aporte el mejor encierro de ganado bravo dentro de cada ciclo anual.

Antes de la votación, el jurado puso la lupa sobre el ciclo que acaba de concluir, con un amplio análisis de los pros y los contras, las mejoras existentes y los aspectos en los que habría que incidir para conseguir mejorar los encierros. El debate comenzó analizando si el encierro del martes, que se realizó únicamente con cinco astados por decisión de la organización, se podría valorar o no.

Excesivo número de bueyes

cuéllar. La Asociación Encierros de Cuéllar destaca que año tras año vienen pidiendo que se repitan aquellas ganaderías que habían dado juego interesante en el encierro, algo este año se ha conseguido. A su juicio, las escogidas han sido más aptas, exceptuando la del domingo de toros. También se puso de manifiesto una importante renovación del ganado manso para el traslado por el campo y el excelente encabestramiento del ganado bravo en general, además de una mejora de la organización por parte de la dirección de campo en el traslado del ganado, exceptuando la identificación de algunos caballistas autorizados. El baile de rueda, que la agrupación considera parte importante del encierro, continúa en sentido ascendente. A juicio de sus miembros, «va a más», tanto en amenización como en participación, y sigue siendo uno de los aspectos más positivos del encierro, con mayor presencia de jóvenes en los últimos años.

La agrupación insiste en que hay que abrir de forma inmediata el debate sobre los bueyes. A su juicio, habría que separar un pequeño grupo de mansos que pueden servir para recoger toros rezagados tanto en el campo como en el recorrido urbano. «La gran cantidad de bueyes en este recorrido ha deslucido lo que han podido ser unos grandes encierros». El jurado apuntó que el excesivo número de bueyes está restando corredores y se apuntó también la posibilidad de que sean seis los astados que salgan del corral junto a los bravos y que los cuatro restantes partan unos minutos después y vayan como encierro de cola, por si se les necesita en caso de que surjan problemas en el campo o en las calles.

El grueso del jurado entendió que se trató de una excepción, por la que se optó para conseguir un buen encierro, pues la sexta de las reses seleccionadas en un primer momento había fallecido y su sustituta no se consiguió hermanar con el resto del ganado. Aunque se puso sobre la mesa la posibilidad de que un encierro con cinco astados sentara un precedente, finalmente la mayoría optó por que se incluyera en la votación por considerar la decisión tomada por la organización fue correcta. A continuación comenzó un amplio debate sobre los cinco encierros del ciclo, en el que se destacaron cuestiones como una mejor elección del ganado, lo que ha repercutido de forma positiva, además de un encabestramiento y hermanamiento que se había echado en falta en años anteriores, por lo que se alabó el trabajo realizado en este sentido.

Los miembros del jurado apuntaron que se ha notado «un salto cualitativo«, en el que una de las principales mejoras para por la selección del ganado. En su mayoría, este año se ha aportado por ganaderías que ya habían corrido los encierros de Cuéllar y que habían dado un buen resultado, como es el caso de la ganadora, que ya protagonizó encierros en 2016 y 2017, aunque en esas ocasiones no ofreció una carrera tan vistosa y lucida como la de este año.

Riesgos

Entre los aspectos negativos, una vez más se señaló un exceso de bueyes y la necesidad de concienciar a quienes acuden a la suelta de los peligros que tiene acercarse o 'echarse' hacia los astados en esos momentos, puesto que no solo ponen en riesgo su integridad física, sino también todo el encierro, dado que las reses pueden asustarse y cambiar de rumbo y desperdigarse por el pinar en apenas unos segundos.

También se apuntó el crecimiento, año tras año, del número de personas que acompañan a los astados a pie durante su trayecto por el pinar y el campo, y la necesidad de respetar las distancias con la manada. En ocasiones, llegan incluso a entorpecer el trabajo de los caballistas, consideran los miembros del jurado, que insistieron en la «falta de conciencia» de algunos espectadores en determinados puntos del recorrido por el campo. Es el caso de aquellos que reaccionan con silbidos cuando se produce un descenso lento por El Embudo, cuando lo habitual es que ello sea garantía de que los astados lleguen con fuerza a las calles para realizar un bonito encierro, sin toros desperdigados.

Por ello, se solicitará un control sobre este tipo de comportamiento y la posibilidad de que, al igual que existe una normativa que regula a caballistas, surja otra sobre quienes acompañan la manada a pie, al igual que sobre los vehículos. Buena parte de los miembros del jurado destacaron también la necesidad de que en la jornada del domingo se vuelvan a ver toros por las calles, en lugar de novillos, como viene ocurriendo en los últimos años.

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