Segundo encierro: tranquilo en el campo y rápido en las calles

Salida de la manada de los corrales del Cega./M. Rico
Salida de la manada de los corrales del Cega. / M. Rico

Un toro voltea a un mozo en la calle Parras, pero solo le causa contusiones leves

MÓNICA RICOSegovia

Los toros de la ganadería de La Glorieta, que se estrenaban en los encierros de Cuéllar, han protagonizado este lunes un encierro tranquilo por el campo y el pinar, con la manada agrupada durante todo el trayecto, conducida con holgura por los caballistas y sin apenas complicaciones. En este segundo encierro del ciclo se ha visto una rápida carrera por las calles de la villa, donde los astados entraron con fuerza, de manera agrupada y dando lugar a espectaculares carreras de los mozos.

Aparte de las carreras, la nota destacada ha sido que en la calle Las Parras un astado colorado ha volteado a un joven, y, aunque en un primer momento parecía que tenía herida por asta, finalmente únicamente ha tenido que ser atendido en la enfermería de la plaza de toros por contusiones, sin que haya necesitado ser derivado a ningún centro hospitalario.

Arriba, descando en el campo. Abajo, izquierda, llegada a la zona del Embudo y, drecha, conducción de los bravos por el pinar. / M. Rico

Tras una bonita suelta de los corrales, los caballistas han podido parar al ganado ya en el pinar, y continuar el trayecto al paso, tónica dominante durante todo el camino. Lo mismo ha ocurrido en el paso de Las Máquinas, que los astados realizaron caminando primero y en el último tramo más rápido, propiciando un bello espectáculo que ha sido respondido con aplausos por los numerosos asistentes.

El traslado por el campo ha continuado con la dinámica de la tranquilidad. El ganado ha realizado descansos antes del cruce del túnel y en el paraje de Las Hontanillas. Los caballistas han conseguido llegar andando a lo alto del Embudo y han emprendido el descenso también al paso, dejando bonitas estampas que han sido agradecidas también por el público con aplausos.

En la mitad de la cuesta el ritmo se ha intensificado y el ganado ha entrado con fuerza en las calles de la villa de Cuéllar, donde el encierro se ha desarrollado de forma muy rápida, pues en apenas dos minutos la manada se encontraba ya en la plaza de toros. El único incidente reseñable ha sido el volteo de un joven por uno de los bravos en la calle Parras, saldado con contusiones leves a pesar de la aparatosidad de la cogida.

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