Segovia quiere replicar la placa de la fiesta de La Catorcena sin la palabra 'judíos'

Placa de cerámica de Ignacio Zuloaga en la plaza de San Fracundo. /Antonio Tanarro
Placa de cerámica de Ignacio Zuloaga en la plaza de San Fracundo. / Antonio Tanarro

«La ciudad recibe a muchos turistas judíos y crea cierto malestar», afirma Luquero, que recalca que la medida «no tiene nada que ver con la Ley de Memoria Histórica»

P. MARTÍN-ICALSegovia

La Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo quiere restaurar la placa de cerámica de Ignacio Zuloaga situada en la plaza de San Facundo y hacer una réplica eliminando la palabra 'judíos' del texto de la conmemoración de la leyenda del origen de la fiesta de La Catorcena. La alcaldesa, Clara Luquero, dejó claro ayer que esta medida no tiene nada que ver con la aplicación de Ley de Memoria Histórica al no estar ligada con la dictadura franquista y hablar de un hecho «no probado históricamente».

Luquero argumentó que «la ciudad recibe a muchos turistas judíos y crea cierto malestar», por lo que, en su opinión, es una idea acertada retirar la palabra 'judíos' de la placa porque «no hace falta escribir contra nadie» para hacer referencia a una leyenda; «no es algo que esté demostrado que sucediera históricamente». La alcaldesa de Segovia aseguró que le parece «absurdo totalmente» que esta decisión se relacione con la Ley de Memoria Histórica.

Luquero explicó que se ha producido una confusión al creer la Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo que la placa era de la Fundación Caja Segovia, ya que está en un edificio de su propiedad, pero pertenece a la parroquia de la Trinidad. Por eso, «la concejala Claudia de Santos está hablando con el Obispado y con todo el mundo para tomar una decisión de mutuo acuerdo», explicó Luquero, quien remarcó que la placa tiene un valor histórico y artístico «indudable» porque son azulejos cerámicos realizados por Ignacio Zuloaga y es «uno de los pocos ejemplos» de su obra que quedan «en espacios públicos» de la ciudad. La idea del Ayuntamiento es evitar que siga deteriorándose y poder restaurarla para llevarla al Museo de Segovia, al igual que se se va a hacer con la imagen de la Virgen del Acueducto, de la que se hará una replica y el original será restaurado y conservado. La placa cerámica hace referencia a una leyenda del siglo XV, que parte de las deudas del párroco de la iglesia de San Facundo, que pidió un préstamo a un médico judío que, a cambio, le reclamó una hostia consagrada. Según el relato de la tradición, en la Sinagoga Mayor de Segovia los judíos quisieron tirar la forma a un caldero de agua hirviendo, pero antes de tocar el agua la hostia se sostuvo en el aire y ascendió al cielo por una grieta que se abrió en el muro del templo y se refugió en el Monasterio de Santa Cruz.

El rey Juan II entregó la Sinagoga Mayor al obispo y pasó a ser iglesia Corpus Christi y las catorce parroquias de la ciudad, cada primer fin de semana de septiembre, celebraron la fiesta de La Catorcena, con una gran procesión que partía de una iglesia diferente, cada año, hasta el Corpus Christi. Una celebración religiosa que continúa vigente en la actualidad.

 

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