Sanz Vitorio dice que reclamó en 2011 que se reconsideraran las prejubilaciones de Caja Segovia

Juan José San Vitorio, procurador del PP, a su llegada a los juzgados. /A. de Torre
Juan José San Vitorio, procurador del PP, a su llegada a los juzgados. / A. de Torre

El procurador del PP reiteró que esta decisión causó un «desprestigio como imagen y marca», aunque no económico

ICALSegovia

El actual procurador del PP y exconsejero de Caja Segovia, Juan José Sanz Vitorio, declaró hoy, en la quinta sesión del juicio de las prejubilaciones, que reclamó por escrito, en noviembre de 2011, al Consejo de Administración de la entidad, que se hicieran unos informes para estudiar la viabilidad de «una reconsideración» de las prejubilaciones de los directivos porque «derechos adquiridos» totalmente legales se acabaron «materializaron» en un contexto «radicalmente diferente».

Sanz Vitorio recordó que presentó este escrito porque, a pesar de haber dicho con anterioridad que tenía un pleno de las Cortes Regionales, se puso la reunión del consejo el 23 de noviembre de 2011 y, al no poder acudir, quiso dejar clara su postura y posición ante «la alarma social» causada tras publicarse las cifras de las prejubilaciones.

El procurador del PP remarcó que en ningún caso puso en duda la legalidad de todos y cada uno de lo acuerdos adoptados en los consejos de la Caja y que nunca tuvo interés en conocer «la cuantía individualizada» de los sueldos que cobraban los directivos porque «nadie es caro ni barato» sino que va en función de «su rentabilidad».

Sanz Vitorio declaró que quiso dejar sentado que «los derechos adquiridos» por los directivos en un contexto y un momento determinado se terminó materializando en «en un contexto radicalmente diferente», porque respetando «la legalidad», se daban unas circunstancias nuevas con elementos que «van allá de las cuantía» de las prejubilaciones, que no suponían un «perjuicio económico» para la entidad al estar provisionado pero, en aquel momento, «había una alarma social» que provocó «un perjuicio reputacional» a la Caja.

El procurador popular argumentó que, en 2011, todas las entidades financieras en España tenían sobre sí la carga de «un enorme desprestigio» y el asunto de las cuantías de las prejubilaciones de los directivos supuso, «en mi opinión y puedo estar equivocado», un perjuicio adicional como «imagen y marca», que se podía cuantificar, aunque él no se atreve a hacerlo.

Músculo financiero

Juan José Sanz Vitorio también defendió su postura como consejero para transmitir la necesidad de crear «músculo financiero» para Castilla y León, con la agrupación de todas las cajas de ahorro de la comunidad, para afrontar con garantías el futuro. El procurador resaltó que estaban de acuerdo todos los partidos políticos de la oposición y los agentes económicos y sociales como forma de «anticiparnos» a lo que se avecinaba en el sector financiero y los riesgos del mercado.

Sanz Vitorio remarcó que no fue «una cuestión caprichosa» porque hasta el Banco de España instaba a este tipo de fusiones e incluso hubo un posicionamiento del Gobierno de España, luego que «posiciones ideológicas tan diferentes» pensaran los mismo es difícil, argumentó, que «estuviéramos equivocados».

La fusión de las cajas de Castilla y León no prosperó, fue rechazada por Caja Segovia, que también se negó a entrar en una fusión con Banca Cívica y finalmente se optó por entrar en el SIP que lideraba Caja Madrid.

Como consejero de la Caja, Juan José Sanz Vitorio mantuvo que en los consejos daban por hecho que los informes que presentaba «respondían a la veracidad de las circunstancias», y que no recibieron información sobre cantidades «ni de manera global y de manera individualizada», peros que cumplía con los requisitos que marcaba Europa, en materia de retribuciones, que las prejubilaciones en los órganos de dirección no fueran «más de tres al año» y que se formalizó una póliza, «sin coste adicional para la entidad», a efectos de facilitar este proceso.