El proyecto del embalse de Lastras de Cuéllar dispara la preocupación social

Un momento de la mesa redonda organizada por El Espadañal. /M. Rico
Un momento de la mesa redonda organizada por El Espadañal. / M. Rico

La asociación El Espadañal analiza en unas jornadas el impacto del pantano y otras amenazas al entorno del río Cega

MÓNICA RICOCuéllar

La asociación medioambiental El Espadañal desarrolló ha desarrollado unas jornadas en las que se han analizado, una vez más, las amenazas y peligros a los que se enfrenta el río Cega en la actualidad. Bajo el título 'Cambio climático y río Cega', las jornadas analizaron la peligrosidad del primero y la necesidad de estar informados sobre lo que conlleva, así como las medidas a desarrollar para evitar los riesgos derivados de la situación.

Tampoco se olvidaron de otras amenazas, como la modificación de la concesión solicitada para la recarga del Carracillo o las implicaciones ambientales que tendrá el proyecto de realización de una presa en el río Cega, cuya diversidad y riqueza ambiental también se pusieron sobre la mesa en estas jornadas, que comenzaron con tres ponencias que se desarrollaron en el palacio de Pedro I y que fueron seguidas por decenas de vecinos que abarrotaron su salón principal, e incluso la parte superior del mismo, buena muestra de la preocupación existente en la zona sobre este tema.

La primera de las ponencias corrió a cargo de Francisco Heras, biólogo ambiental y doctor por la Universidad Autónoma de Madrid, cuya presentación se centró en el cambio climático y los problemas existentes en el tiempo presente. Entre los datos de temperaturas que ofreció, apuntó como en el periodo 1960-2010 las temperaturas medias han sufrido un fuerte incremento en la España peninsular, lo que se sitúa en torno a los 0,3 grados de aumento cada década, subidas que han sido mayores en verano.

Respecto a las precipitaciones, destacó cómo en las últimas cinco décadas (1961-2001) se han registrado descensos moderados de la precipitación media anual en la península ibérica. La estación húmeda tiende a acortarse, aumentando el porcentaje de la precipitación otoñal sobre el total anual. «En España y todo el área mediterránea va a seguir lloviendo cada vez menos, aunque se van a mantener días de lluvia y estos serán torrenciales», afirmó, asegurando que las sequías han aumentado en los últimos 50 años.

También ofreció datos sobre la estación de aforos de Pajares de Pedraza, del propio Río Cega, que registra datos desde los años 30. Con todos los datos se cuenta con una media anual de caudal de 100 hectómetros cúbicos, datos que se reducen a 80 si la media se realiza de los últimos 30 años; y que se queda tan sólo en 58 en el período de 2005 a 2014. Datos preocupantes y de los que hay que ser conscientes, debidos al cambio climático, que no sólo afecta al agua: la vegetación también cambiará.

Embalse

La segunda de las ponencias corrió a cargo de Carmen García Moneo, miembro de la plataforma Sí a las Fuentes del Cega, formada por vecinos de Aguilafuente, Aldea Real, Fuentepelayo, Lastras de Cuéllar, Pinarnegrillo y Zarzuela del Pinar, que, preocupados por las implicaciones ambientales que tendría el proyecto de realización de una presa en el río Cega se han organizado para conocer a fondo el proyecto e informar a todos los vecinos. En sus propias palabras, para que se escuche «la voz de los que vivimos allí. Nosotros somos conocedores de nuestros pueblos y de nuestros valores».

Durante su conferencia, dio a conocer algunos de los datos que recoge el pliego para la contratación de la redacción del anteproyecto y el momento actual, ya que tras la quiebra de la empresa adjudicataria del mismo, ahora mismo se encuentra en fase de cesión a otra consultora, por lo que se supone que al menos el anteproyecto tardará al menos nueve meses más. Recordó que la fase de consultas, en la que la plataforma ha presentado numerosas sugerencias y dudas, concluyó el pasado mes de agosto, y que con toda la información recabada durante ese periodo se elabora el documento de alcance, que, según han conocido esta misma semana, se encuentra redactando en estos momentos.

También apuntó cómo en 2003 el proyecto ya se propuso, y entonces se desistió su tramitación por los problemas que suponía desde el punto de vista ambiental. «Se paralizó con las sugerencias al documento de alcance», manifestó, mientras se preguntaba qué podría haber cambiado para que ahora se retome el proyecto, admitiendo que ahora se reduce en torno a la mitad de lo proyectado entonces. El posible futuro embalse ocupará unas 700 hectáreas y 44 hectómetros cúbicos.

García Moneo señaló que, en esta ocasión, la justificación del embalse y la necesidad de volver a proyectarlo en esta zona, se basa en cinco puntos, que uno a uno desde la plataforma rebaten. El primero es la aminoración de avenidas, un problema que en la zona donde está proyectado el embalse no existe; el segundo es la sobreexplotación del acuífero de Los Arenales, lo que reconoce el proyecto; el tercero viene dado por el problema del arsénico, «indudable, por la explotación de los acuíferos»; el cuarto es la necesidad de mantener el caudal ecológico del río, y a juicio de los miembros de la plataforma «lo mejor sería la no intervención en el río»; y el quinto es la producción de energía eléctrica. Según García Moneo, la ejecución del embalse afectaría a los productos de energía eléctrica que ahora tienen la concesión en el Cega y a quienes «no se ha tenido en cuenta».

Las pérdidas de redes, la afección a la carretera, a la naturaleza, la inundación de dos pistas forestales, la cercanía al camping y la parte ambiental o natural fueron otras de las afecciones que podría conllevar el proyecto.

 

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