Los pacientes de alergias aumentan en Segovia el 22% en los últimos seis años

Pruebas de sensibilidad a alérgenos mediante la inoculación con una lanceta en la piel. /Rodrigo Jiménez
Pruebas de sensibilidad a alérgenos mediante la inoculación con una lanceta en la piel. / Rodrigo Jiménez

La concentración de pólenes de arizónicas ha sido esta vez casi el triple que en 2018

CLAUDIA CARRASCAL

Cada vez son más las personas que padecen algún tipo de alergia. También ha aumentado el número de alérgenos a los que reacciona una misma persona, así como la gravedad de las afecciones. Entre los principales motivos se encuentran el modo de vida, pero, sobre todo, la contaminación ambiental. En concreto, los motores diésel tienen una parte importante de la responsabilidad, ya que provocan la transformación de la capa externa del polen haciendo que sea más agresivo e impiden que suba a la atmósfera, explica la responsable de la Unidad de Alergia del Complejo Hospitalario de Segovia, la doctora María Isabel Esteban. El número de pacientes con alergía ha aumentado el 22% en los últimos seis años.

A pesar de que las alergias son un problema que afecta durante todo el año a miles de personas en Segovia, para los alérgicos al polen está comenzando una de las épocas más críticas, ya que empieza el periodo de polinización de diferentes variedades de plantas. Más del 30% de la población padece alguna alergia y, de ellos, más de la mitad tiene alergia al polen. La mayor parte de los pacientes reaccionan al polen de gramíneas, y les siguen los del olivo y después los sensibles a la arizónica, también conocida como ciprés de Arizona, que pertenece a la familia de las cupresáceas.

La polinización de estos cipreses se produce, sobre todo, durante los meses de enero, febrero y marzo y esta temporada ha sido la más alta de los últimos diez años, con niveles de entre 300 y hasta más 800 granos de polen por metro cúbico en Segovia. Unas cifras muy elevadas si se tiene en cuenta que los alérgicos comienzan a tener síntomas cuando se superan los 25 granos por metro cúbico, apunta Esteban. Además, llega casi a triplicar los datos de 2018, cuando en febrero las cupresáceas alcanzaron su pico máximo con poco más de 250 granos por metro cúbico y el resto de la temporada apenas sobrepasaron los 100.

Ahora estamos inmersos en la polinización del plátano, que apenas dura el mes de abril y los pacientes son escasos. Sin embargo, a finales de marzo se registró en la provincia de Segovia el primer pico de concentración de este polen concreto, que superó los 1.200 granos por metro cúbico.

Entre mayo y junio polinizan las gramíneas para las que, por el contrario, se espera que sea una temporada floja debido a la sequía que ha reinado durante el otoño y el invierno y a las altas temperaturas, inusuales para esas fechas.

También los últimos meses de primavera polinizan los olivos y aunque Segovia no es una tierra que se caracterice por la abundancia de esta variedad de árboles, cada vez son más los que se plantan de forma ornamental y, por tanto, las personas que padecen alergia en la provincia. Por último, la época crítica para los alérgicos a las malezas se sitúa entre los meses de julio y agosto. No obstante, la doctora Esteban advierte de que, excepto en noviembre y diciembre, a lo largo del resto del año hay diferentes tipos de polen que pueden afectar a los alérgicos.

Desde 1986

La Unidad de Alergia de Segovia lleva 33 años en funcionamiento y desde entonces ha atendido a más de 36.000 pacientes nuevos. El incremento de estas reacciones exageradas del sistema inmunitario ante determinadas sustancias ha provocado que esta Unidad del Hospital General de Segovia atienda a más de 1.700 primeras visitas en 2018, una cifra que ha aumentado el 22% con respecto a 2013 cuando había unos 1.500 casos de nuevos pacientes en el mismo periodo. En total son cerca de 8.000 las personas que acuden cada año a la consulta del alergólogo en Segovia, ya que unos 6.000 asisten a revisiones de seguimiento y tratamiento, tal y como detalla la responsable del área.

Asimismo, especifica que, de ellos, el 30% es alérgico a los medicamentos, aproximadamente entre el 30 y el 40% padece rinitis o asma y el resto acuden por urticarias, eccemas o exantemas, aunque en este caso son derivados a Dermatología.

El polen es el alérgeno más común, aunque no todos los casos llegan a la consulta del especialista y eso que, según Esteban, es lo más recomendable para un correcto diagnóstico y tratamiento, ya que el paciente puede pasarlo «realmente mal», y aunque suele durar dos meses al año, cada vez son más los pacientes que lo padece durante seis meses, entre enero y julio.

Dentro del grupo de las ambientales también hay un elevado número de personas que sufren alergia a los ácaros del polvo. Esteban advierte de que este problema también se debe al incremento de estos parásitos en las viviendas. Para desarrollarse necesitan calor y humedad y las nuevas construcciones están cada vez más cerradas herméticamente, lo que hace que la humedad se acumule en el interior y que la temperatura sea más alta. A todo ello, hay que sumar los nuevos hábitos de vida y las prisas, que hacen que la mayoría de la gente no ventile más de diez minutos la casa, cuando según la alergóloga habría hacerlo, al menos, entre veinte minutos y media hora.

Otra de las reacciones que más han aumentado entre la población es la alergia a los hongos, en concreto, a las esporas de alternaria que, aunque están presentes durante todo el año, proliferan en mayor medida en primavera y verano. De cerca le siguen la alergia a los perros y los gatos, la rinitis o el asma.

Alimentarias

Además, cada vez son más los pacientes que padecen hasta cuatro tipos de alergias diferentes, entre ellas, la alimentaria. Al respecto detalla que hace 15 años la gente desarrollaba hipersensibilidad a un alimento concreto, en especial salsas como la mostaza, sin embargo, en la actualidad hay personas alérgicas a varias frutas, entre ellas, el melocotón, la manzana, el melón o la sandía. Los frutos secos, como los cacahuetes, nueces o avellanas, también son uno de los alérgenos más comunes, así como determinadas verduras, como es el caso la zanahoria.

Una de las reacciones que se han desarrollado de forma notable y que hace tan solo diez años era una patología desconocida es la Esofagitis Eosinofílica. Se produce a menudo por alergias alimentarias y provoca una inflamación del esófago que hace que este se cierre y el paciente sufra atragantamiento.