El castillo de Cuéllar tiene un 'okupa'

Tres actores durante la representación. /M. Rico
Tres actores durante la representación. / M. Rico

La fortaleza inaugura este fin de semana su nueva visita teatralizada, centrada en la llegada del primer duque de Alburquerque

MÓNICA RICOCuéllar

El capitán de la guardia, el criado Román y su amante Amelia, el primer Duque de Alburquerque (Beltrán de la Cueva) y su mujer, Mencía de Mendoza), el rabí Simuel, un profesor, Lord Wellington, José Espronceda, un preso tuberculoso, y los criados Lito, Simona y Luciano son los encargados de guiar por el castillo de Cuéllar a los visitantes que lleguen desde mañana sábado. Lo harán de la mano de 'El nuevo señor de Cuéllar', la obra teatralizada que se estrena de forma oficial este fin de semana y que ayer fue presentada en sociedad y que sitúa a los visitantes en la llegada del Duque de Alburquerque a la villa de Cuéllar como nuevo señor. Unas fechas convulsas en lo político, difíciles en lo personal, y divertidas en lo referente a los preparativos para dar la bienvenida a la nueva familia que a partir de ese momento habitaría en el castillo de la villa, los Alburquerque.

La visita comienza con una introducción histórica desde la construcción del castillo hasta la actualidad, sus numerosas reformas y usos, su abandono en los años 70 del año pasado y cómo en la actualidad es propiedad de Ioannes Osorio, también Duque de Alburquerque. También se sitúa a los visitantes en la realidad histórica del momento en el que se sitúa la historia. Beltrán de la Cueva consiguió la villa de Cuéllar por una concesión del ren Enrique IV por ceder el maestrazgo de Santiago. Fue en el año 1464, aunque no llegaría a Cuéllar hasta dos años más tarde.

En Cuéllar nacen desde el segundo hasta el séptimo duque de Alburquerque y Beltrán de la Cueva fue «querido y odiado», según explica la guía durante la visita, mientras el público realiza un paseo por la liza y los matacanes y se encuentra cómo la villa se prepara para la llegada del nuevo señor, un aficionado a la cetrería, las armas y la lectura. Tras conocer a los primeros personajes, la visita continúa con la fachada principal del castillo, decorada con esgrafiado segoviano y una bella galería renacentista. Pasa después por el granero, un espacio compartido con el instituto de educación secundaria que alberga el palacio en la actualidad, y que está protegido por muros construidos durante la guerra de la Independencia.

El paseo continúa por la mazmorra, que a partir del siglo XVI pasa a utilizarse como almacén, y después al salón del trono, donde aparecen por primera vez Beltrán de la Cueva y Mencía de Mendoza. En su primer diálogo ya aparecen los primeros problemas que centran la trama. «Los momentos convulsos y las discordias que hay entre los señores, pero también algo como muy personal, el problema que tenían de concepción, tras tener un aborto, de los duques», detalló la concejala de Turismo, Nuria Fernández, que destacó que en Cuéllar conciben al segundo duque de Alburquerque, Francisco Fernández de la Cueva, que nacería en agosto del año siguiente.

Tensiones

Con una situación política que no estaba clara, puesto que por entonces se estaba fraguando la farsa de Ávila, el duque no pasaba por uno de sus mejores momentos en lo personal. En la obra se descubren las tensiones existentes entre la casa de Alburquerque y otras casas nobles, los prejuicios de la mujer en la Edad Media y la convivencia en el castillo entre soldados y criados. Todo ello con una narración entretenida, adaptada para todos los públicos, alternando la narrativa de la comedia con el drama, pero sin perder su sentido histórico. El recorrido por el palacio continúa por la sala de las damas, donde aparece Rabí Simuel, el que fuera médico del Duque y a cuyos servicios acudieron los duques ante sus intentos fallidos por ser padres. Seguidamente se descubre el nuevo espacio expositivo habilitado en el mirador del torreón sureste. Allí, se puede ver una muestra de armas, alabardas, escudos, banderas y armaduras entre otras, que tratan de ser un recuerdo de una de las mayores armerías de España, que se encontraba en el castillo de Cuéllar y era propiedad de la casa ducal de Alburquerque y se mantuvo en el castillo durante varios siglos. Algunos documentos que se conservan hablan incluso de la existencia de 300 armaduras, según detalló Fernández. El recorrido por el edificio principal concluye con el público conociendo a un profesor, realizando un guiño al uso actual del castillo como centro educativo, en un espacio en el que por unos momentos también pasan por el lugar otros personajes que a lo largo de la historia estuvieron en el palacio cuellarano, como Lord Wellington, José de Espronceda o un preso enfermo de tuberculosis. Por último, el público puede disfrutar del espectáculo teatralizado que se sitúa en la zona de las cocinas y las bodegas, donde los criados se encuentran preparando todo lo necesario para agasajar al nuevo señor de Cuéllar. Lito, Simona y Luciano, que se ven envueltos en un pequeño y divertido problema, entre canciones y preparativos, involucran al público en sus relatos.

Otro de los protagonistas del espectáculo es un halcón, que se ha utilizado «como modo para unir la servidumbre y la nobleza», según detalló Blanca Izquierdo, encargada de la dirección y la dramaturgia de la obra, y que a su vez es una de las actrices de la obra, junto con Jesús Puebla, Sergio Caminero, Begoña Martín y Jesús Hernández. La autora del guion apuntó a que el personaje principal es Beltrán de la Cueva y que la historia personal se centra en su intento de tener descendencia con su mujer, pero también se hacen guiños a la afición del duque por la cetrería, ya que «incluso llegó a escribir libros acerca de sus experiencias con los halcones».

Coreografía

Izquierdo señaló que la torre está «más enfocada a lo histórico, y las bodegas son más en clave farsesca y de teatro más gestual». Para ello ha incluido bastante coreografía, con elementos muy marcados y muy claros. «La idea es que haya muchas miradas al público para compartir el momento y que los actores realicemos las acciones coordinados para que quede como muy robótico», destacó, en lo referente al espectáculo de las bodegas. Allí se escucha música y los actores cantan una canción. Todo ello ha sido compuesto por Daniel Rovalher, de la compañía teatral Ron Lalá. En cada uno de los espacios de bodegas suena una música con la misma estructura, pero con diferente instrumentación, «con acordeón, clavicornio y flautilla, para darle distinto carácter». La música también se escucha en el torreón, y en una de las zonas con la voz en vivo de Sergio Caminero, uno de los actores, de los que Izquierdo alabó su voz y se sintió afortunada por poder contar con él en el espectáculo. También una de las partes de la trama desarrolla una pequeña lucha. La lucha escénica no es nueva en el espectáculo, pero el año pasado se desarrollaba con floretes, más centrada en la esgrima, y en esta ocasión «es más lucha escénica, con más saltos y con golpes», destacó.

La nueva visita es una continuación de las propuestas de dinamización y consolidación turística de la villa, y viene a reforzar la apuesta del municipio por el castillo, cuya teatralización se renueva cada dos años. La concejala de Turismo apuntó que tanto la obra teatral como el nuevo espacio habilitado para la exposición de armas «van a reforzar muchísimo las visitas a nuestro castillo». A excepción del rincón dedicado a la armería medieval, la visita no amplía los espacios que se utilizan, puesto que el castillo está ocupado por el instituto, al tener el uso compartido con Educación, cedido en usufructo por el duque, por lo que «se utilizan las mismas salas pero intentamos que se vayan reformando de determinadas maneras para que puedan verse los cambios», aseguró Fernández.