Las obras de la circunvalación de Segovia, al 46% de ejecución a un año de expirar el plazo

Dos grúas trabajan en la construcción del viaducto sobre el río Eresma. /Antonio Tanarro
Dos grúas trabajan en la construcción del viaducto sobre el río Eresma. / Antonio Tanarro

La construcción del viaducto sobre el río Eresma es el elemento más complejo que queda por ejecutar

QUIQUE YUSTESegovia

El verano le ha venido bien a las obras de conversión en autovía de la SG-20. Las buenas condiciones meteorológicas y las jornadas laborales con abundantes horas de luz solar han permitido dar un impulso importante a los trabajos de desdoblamiento de la circunvalación, en los que trabajan cerca de 200 personas. Tras un invierno (y una primavera) con constantes nevadas y lluvias que ralentizaron el ritmo de unas obras que también encontraron obstáculos en las características del terreno, el Ministerio de Fomento confiaba en relanzar durante los meses estivales los trabajos, cuya conclusión sigue prevista para dentro de doce meses, en septiembre de 2019.

A 31 de agosto, y según los datos facilitados por Fomento, el grado de ejecución de las obras es del 46%. Así, tras más de dos años de trabajos se ha completado casi la mitad de la intervención en la circunvalación que rodea el núcleo urbano de Segovia en su parte más oriental, describiendo una semicircunferencia desde el enlace con la autovía autonómica A-601, al norte, hasta la conexión con la carretera N-110, al sudeste. Inaugurada en 2001 con un carril por sentido a lo largo de los 15,5 kilómetros de recorrido, la SG-20 contaba con una previsión de 6.000 vehículos de media al día que se quedó corta y que obligó al Gobierno a anunciar, en diciembre de 2002, su intención de convertir en autovía la infraestructura.

Casi catorce años después del anuncio, en la primavera de 2016, comenzaron los primeros trabajos de movimiento de tierras y preparación del terreno, con los hallazgos del yacimiento de la Cárcava de la Peladera (aldea visigoda documentada en los años 90), del supuesto trazado del Acueducto y de una calzada romana incluidos. Durante este tiempo, se ha ejecutado el 90% de las excavaciones de la explanación y se han realizado los trabajos de extensión de material de explanada en un 50% de la longitud de la obra. Además, ya se han ejecutado la totalidad de obras de drenaje transversal, y se encuentran en ejecución diversos elementos que componen el drenaje longitudinal como cunetas, drenajes profundos, bajantes y bordillos.

Para la conversión de la SG-20 en autovía es necesario construir más de una veintena de estructuras, de las que dos son pasos superiores, otros dos viaductos y una pasarela, además de aprovechar otras tres estructuras existentes. Por el momento se han concluido los trabajos en once de los catorce pasos inferiores existentes en la SG-20, cuya ampliación es fundamental para poder duplicar la circunvalación. Por otro lado, se encuentran en ejecución los viaductos sobre los ríos Ciguiñuela y Cerezo, cuyas vigas prefabricadas ya han sido colocadas. También se está trabajando desde hace meses en la construcción de un viaducto sobre el río Eresma, la estructura más compleja de la obra, con 200 metros de longitud y un arco de 100 metros de luz que ya ha sido ejecutado. Lo escarpado del terreno en el que se ubica y la proximidad con el actual viaducto de las mismas características ha obligado a realizar microvoladuras con un estricto control de vibraciones. Además, el viaducto sobre la línea de ferrocarril convencional Madrid-Segovia también se encuentra en fase de ejecución.

Las obras también obligan a una remodelación de los enlaces existentes de la SG-20 con la autovía autonómica A-601, la N-110, la SG-V-6123, la CL-601 y la AP-61. De ésta última vía ya se ha completado la ejecución del firme de varios ramales y tramos de colectoras, cuya complejidad de ejecución hace necesaria su puesta en servicio por fases junto con ordenaciones de tráfico provisionales. Precisamente, la decisión de mantener el paso de vehículos durante el transcurso de las obras hace que los trabajos discurran a un ritmo menor que si el tráfico estuviera completamente cerrado. No obstante, y según las previsiones del Ministerio de Fomento, a finales de 2018 el esquema definitivo de la carretera estará configurado, momento a partir del cual las obras ganarían en estabilidad.

Una infraestructurá de más de cien millones de euros

La construcción de la circunvalación a principios de este siglo tuvo un coste de 39 millones de euros. Dieciocho años después de su inauguración está previsto que concluyan las obras de conversión en autovía de la SG-20 por un importe que rondará los 70 millones de euros. Dividido en dos lotes, el primero (adjudicado a la empresa Dragados) comprende el tramo entre la carretera de Valladolid y la de La Granja con un importe de 28 millones de euros. El segundo abarca el tramo entre la carretera de La Granja y la de Ávila y es ejecutado por la empresa Azvi con un presupuesto de 40 millones de euros.

Si la construcción de la circunvalación tuvo como objetivo reducir la intensidad de vehículos que atravesaban el interior de Segovia, el desdoblamiento de la SG-20 persigue ampliar la capacidad de una vía que se construyó con previsión para 6.000 vehículos diarios de media, pero que cuenta con un tráfico de casi el doble (11.000 coches diarios), con picos de hasta 17.000 vehículos al día. Además de favorecer la fluidez del tráfico, la conversión en autovía también supondrá dotar de mayor seguridad a una carretera que en su primer año registró doce fallecidos, situándose como uno de los 300 tramos más peligrosos del país.

Cuando concluyan las obras la velocidad de la SG-20 pasará de los noventa a los cien kilómetros por hora, ya que la nueva autovía tendrá dos calzadas con dos carriles cada una de 3,5 metros, arcenes exteriores de 2,5 metros e interiores de un metro. La mediana que separará ambas calzadas será de diez metros de ancho.

Por último, también se han ejecutado diversas reposiciones de servicios afectados por la ejecución de las obras. Es el caso de dieciocho afecciones a líneas eléctricas, de cuatro gaseoductos y de seis líneas de teléfonos, así como de varias reposiciones a conducciones de abastecimiento y saneamiento titularidad de los Ayuntamientos de los municipios afectados (Segovia, Bernuy de Porreros, La Lastrilla y San Cristóbal).

En septiembre de 2019

Si no hay sobresaltos y las condiciones meteorológicas durante el otoño y el invierno no son demasiado adversas, la nueva infraestructura será una realidad en septiembre de 2019, la última fecha estimada por el Ministerio de Fomento, administración que en un primer momento situó el final de los trabajos a principios del próximo año. Entre los principales elementos que quedan por acometer, destaca la remodelación de los enlaces con la N-110 (incluye una nueva rotonda en Perogordo en servicio desde finales de 2017) y la A-601, lo que supondrá la ejecución de sendas estructuras de 100 metros de longitud con tableros de hormigón postesado, gemelas de las estructuras existentes en la actualidad.

Además también falta por ejecutar la prolongación de la actual estructura situada sobre la carretera SG-V-2251 y que sirve de acceso al núcleo de Espirdo, la ejecución del vial de conexión de la carretera de Palazuelos de Eresma con la CL-601 (carretera de La Granja) o la remodelación del enlace de acceso a San Cristóbal, ésta última una intervención para la que será necesaria la excavación y afirmado de los ramales que lo componen en la actualidad.

Por último, durante los próximos meses se acometerá la conclusión de las estructuras incluidas en la reordenación del enlace de la SG-20 con la AP-61 (habrá un nuevo ramal de salida hacia Madrid), completando también el resto de instalaciones auxiliares (comunicaciones, alumbrado...). Además, se acometerán trabajos de restauración e integración ambiental como el extendido de tierra vegetal, plantaciones o hidrosiembras, así como la colocación de la señalización y el balizamiento.

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