La Noche de Luna Llena eclipsa la monotonía

Una participante en la actividad Micro Shakespeare. / Antonio Tanarro

Miles de segovianos se lanzan a la calle para disfrutar de las más de cuarenta actividades culturales programadas

C. B. E.Segovia

Doce años después, la luna creciente alcanza su plenitud para que Segovia viva una noche pletórica de cultura. Aquella iniciativa nació bajo el influjo de la candidatura a la Capitalidad Cultural Europea de 2016. El sueño se frustró; pero no el proyecto que corrobora verano tras verano la seña de identidad colectiva de una ciudad pequeña en tamaño, pero grande en ambiciones inspiradas en la creación. Al fin y al cabo, la luna simboliza eso, lo inaccesible y primoroso a la vez. Aquellos que se anhela y se escapa. Y los segovianos lo rozaron con los dedos el 28 de junio de 2011.

Desde entonces, La Noche de Luna Llena se encarga de recordar a la ciudad y visitantes que no hace falta un título para habitar (y ser habitados por la cultura). Este año, las más de cuarenta actividades propuestas han vuelto a atraer a miles de ciudadanos a los diferentes espacios y actos repartidos fundamentalmente por el centro histórico. El plenilunio de esta edición se ha inspirado en «el poder de desarrollo personal y colectivo que proporcionan la cultura y la creación», tal y como rezaba la presentación del carrusel de seis horas en las que cupieron la música, talleres, la gastronomía, la literatura, la pintura, la danza, las artes visuales y, por supuesto, los espectáculos de calle. Además, contó con un aliciente astronómico para admirar el eclipse lunar que regalaba anoche el cielo.

Un niño juega con las pompas de jabón en la Plaza Mayor. Abajo, el cóctel de La Noche de Luna Llena y un niños se adentra en uno de los paneles del plenilunio cultural. / Antonio Tanarro

El despliegue de las actuaciones se diseminó en su inicio por varios puntos. En la Plaza Mayor, la rebolada lunar de la Escuela de Dulzaina de Segovia abría y marcaba el paso. Casi al mismo tiempo, en el Azoguejo, la Banda de la Unión Musical Segoviana también interpretaba las primeras tonadas de la velada. Por su parte, en el Paseo del Salón, El Puntillo Canalla Brass Band ponía la banda sonora a los primeros compases de la noche. La batucada infantil dirigida por Ronny Vasques también desplegó su ritmo a golpe de percusión.

Brochetas y cócteles

Y con la música casi siempre de fondo, La Noche de Luna Llena eclipsó la monotonía estival y ahuyentó el sopor y el aburrimiento de una cálida velada a finales de julio. Y es que había entre lo que escoger, para todos los públicos. Solo en el Paseo del Salón el espectador podía participar en la jaima coordinada por el Taller de Animación a la Lectura en la que el Premio Cervantes Chico 2017 de literatura infantil, Gonzalo Moure, presentó su libro 'El niño de la luz de plata'.

Varios talleres infantiles salpicaron la velada en este lugar, como uno de elaboración de marcapáginas y para decorar las grandes letras 'RETO' elaboradas por la Escuela de Arte y Superior de Diseño Casa de los Picos. En ese paseo también el visitante pudo acercarse a ver cómo se elaboran, mediante la técnica de cocción del raku, cohetes y lunas. Por su parte, los cocineros y los camareros de la ciudad volvieron a refrescar con su brocheta y su cóctel a los viandantes.

También en el salón, una de las atracciones de este año, el llamado Micro Shakespeare, consistente en una caja-teatrillo en la que un espectador mueve los distintos personajes siguiendo las instrucciones que recibe por auriculares. Por su parte, el programa Constelación Machado estuvo presente en forma de versos del poeta escritos sobre la arena con un polvo luminiscente.

La Plaza Mayor concentró varias de las actividades infantiles, como un espacio para pintar acuarelas a la luna; el espacio deportivo, o la animación de burbujas de jabón gigantes. Pero también albergó otras propuestas, como la que cada año realiza el pintor José Luis López Saura, que invitó a fotografiarse junto a sus grandes paneles. En 2018 ha sumado a la singular artista Frida Kahlo a los paneles de Van Gogh, Velázquez o El Quijote.

Una vez más el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente celebró una jornada de puertas abiertas. Y en una siempre abarrotada plaza de San Martín, el público admiró las habilidades y equilibrios de los integrantes del circo de los etíopes Fekat Circus. Por su parte, la danza tuvo su punto de encuentro en la zona de La Alhóndiga.