Los nacimientos en Segovia caen a mínimos históricos con el peor dato desde 1975

La demografía sigue emitiendo señales preocupantes para Segovia. /A. Tanarro
La demografía sigue emitiendo señales preocupantes para Segovia. / A. Tanarro

La cifra al alza de fallecimientos en 2017 agranda la diferencia en detrimento de la natalidad

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Solo hay dieciséis municipios de la provincia que se han librado de perder residentes en sus padrones a lo largo de los últimos seis años. Es decir, 193 localidades están ahora más despobladas que en 2012, incluida la capital o algunos de los grandes núcleos como El Real Sitio de San Ildefonso, Cuéllar, El Espinar, Nava de la Asunción, Coca, Cantalejo o Carbonero el Mayor. Para los alcaldes es un drama. Pero lo peor de todo es la tendencia irrefrenable. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el movimiento natural de población, la natalidad continúa bajando.

El año pasado echó el cierre con 1.076 alumbramientos registrados en la provincia. Son 65 menos que el curso anterior; 121 menos que en 2015; 204 menos que en 2014... y la regresión continúa en esa cuenta hacia atrás con contadas excepciones que confirman la regla. Son mil recién nacidos menos que cuatro decenios atrás. En 1977 se registraron 1.075 nacimientos. Y es que el INE brinda esta posibilidad de viajar en el tiempo a través de sus cifras y retrotraerse en las series sobre alumbramientos hasta mediados de los años setenta. Si se revisan uno a uno los datos que indican la cantidad de nacimientos producidos en la provincia segoviana, no hay ningún ejercicio por debajo de los 1.076 de 2017.

Más varones que mujeres

Por cierto, un par de curiosidades. El año pasado nacieron más varones que mujeres (552 frente a 524). Los meses más prolíficos en cuanto a alumbramientos fueron septiembre y mayo, con 111 y 101, respectivamente. Por el contrario, los paritorios tuvieron menos trabajo en enero y agosto, con 59 y 80 recién nacidos. Pero solamente son anécdotas que no han de desviar el foco de la preocupación dirigido sobre la menguante realidad sociodemográfica, con la natalidad en su punto más bajo de prácticamente el último medio siglo.

A la constatación de que cada año nacen menos niños, se suma la certeza de que los jóvenes continúan marchándose en busca de una formación y de una oportunidad laboral que se le niega en un territorio estigmatizado por la falta de industria. El relevo generacional se antoja más difícil. El alcalde de Cantalejo, Máximo San Macario, lamenta cómo «los que tienen un perfil más cualificado se han ido». Calcula que antes se podían quedar en el municipio el 20% de los briqueros que terminaban sus estudios, «y ahora es mucho más complicado».

Mucho tienen que ver la despoblación y el envejecimiento, que se convierten al mismo tiempo en causas y efectos del descenso de la natalidad; pero también hay otros factores. En el medio rural de la provincia lo saben muy bien.

Llamadas a la supervivencia

Se quejan de la ausencia de ayudas para asentar población. Sus reivindicaciones suenan más a llamadas de auxilio para sobrevivir. La voluntad de los consistorios no siempre es suficiente. El regidor de Navares de las Cuevas, Vicente Robisco, es un ejemplo de tenacidad.

Hace unos años propuso regalar un cochinillo a cada persona que se empadronase en este pueblo de 27 habitantes con tal de impulsar el censo y el asentamiento de nueva población. Hubo un atisbo de luz cuando tres familias decidieron fijar su residencia en el pueblo, «pero han durado poco y se han terminado yendo». Robisco asume que si no hay apoyo institucional, ese empeño queda en agua de borrajas.

En uno de cada cuatro de los 209 municipios que conforman el mapa de Segovia no hay niños en edad de empezar la andadura escolar. La consecuencia es inevitable: los cierres de escuelas que se han sucedido en los últimos tiempos. En siete años, la falta del número mínimo de matrículas necesarias ha llevado a clausurar quince colegios rurales.

De momento, para el curso que viene el consejero de Educación, Fernando Rey, se comprometió a que la Junta «mantendrá las escuelas del medio rural con tres alumnos bajo ciertas condiciones». Es un intento de flexibilizar esa regla de mínimos que permite la apertura o decreta el cierre de estos centros docentes. Entre esos requisitos, se valorará que los datos de empadronamiento deduzcan un aumento en la escolarización para el siguiente ejercicio escolar.

Frente al descenso de nacimientos, las cifras de defunciones que también ha publicado el INE dibujan otra curva, pero ascendente. La tónica al alza es prácticamente constante desde el inicio del siglo. El año pasado acabó con 1.732 fallecimientos, convirtiéndose en el segundo ejercicio más luctuoso desde 1975. Solo en 2015 murieron más segovianos (1.814). Con estos datos, el crecimiento vegetativo no solo se afianza en negativo, sino que además se agranda la diferencia entre óbitos y nacimientos. En 2017, en la provincia murieron 656 personas más que las que nacieron.

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