«Habría que separar un poco la reivindicación y centrarnos en la fiesta»

Elisabet y Débora Velasco, con la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero. /Antonio de Torre
Elisabet y Débora Velasco, con la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero. / Antonio de Torre

Elisabet y Débora Velasco recibieron ayer el bastón de mando de la ciudad y este domingo serán protagonistas en la celebración de Santa Águeda del barrio segoviano

QUIQUE YUSTESegovia

Las hermanas Elisabet y Débora Velasco ya tienen en su poder el bastón de mando como alcaldesas de Zamarramala. A las siete de la mañana comenzaron ayer a vestirse con el 'traje de avisar', proceso en el que emplearon más de una hora. Con paciencia e ilusión afrontaron una mañana intensa de actos protocolarios que comenzaron en el Ayuntamiento de Segovia, continuaron en la Diputación Provincial, la Delegación de la Junta y la Subdelegación del Gobierno y terminaron en la Academia de Artillería. Fue para ellas el primer gran acto de las fiestas de Santa Águeda, que tendrán su acto central este domingo. Esta celebración, declarada de interés turístico nacional, otorga el mando a las mujeres por un día, un privilegio del que gozan desde hace casi ochocientos años, cuando encandilaron a tropas serracenas, que tenían el Alcázar bajo su poder, permitiendo a los tercios segovianos reconquistarlo.

–¿Qué supone para ustedes ser las alcaldesas de Zamarramala?

–Es un orgullo porque estamos representando a nuestras antepasadas, recordando las tradiciones que se hacían antiguamente. Es un honor ser alcaldesa y formar parte de la tradición. Al final es algo que hemos visto siempre desde pequeñas y nos ha llegado el turno. Nosotras no fuimos alcaldesinas, que es lo que suele preceder antes de ser alcaldesas.

–¿De donde les viene esta pasión por la fiesta?

– La hemos visto y vivido durante toda la vida. Nos llevaban todos los años a ver los actos que se hacían. Aunque no lo hayamos vivido familiarmente por cosas del destino, lo hemos visto todos los años. Nos viene desde niñas. Siempre hemos vivido en Zamarramala.

–¿Cómo explicarían la fiesta a alguien que no la conoce? ¿Qué tiene de especial?

–Especial es todo, aunque es verdad que no se vive de igual manera desde fuera que desde dentro. Pero en general todo llama la atención. En otros barrios y pueblos también celebran Santa Águeda, pero no tienen esos pequeños detalles que tenemos nosotros y que lo convierten en algo tan especial. Son detalles que vienen de la tradición de hace muchos años. La vestimenta, la forma en la que se hacen las cosas, la forma de hablar... Es todo muy antiguo. En otros sitios también lo hacen, pero nosotros llevamos desde 1227. Son muchos años ya.

–En los últimos años se ha producido cierta flexibilización, permitiendo que mujeres que no están casadas pero que tienen parejas de hecho puedan ser aguederas ¿Les parece bien? ¿Piensan que se va a seguir por la misma línea?

–Que puedan acceder mujeres solteras es algo que dudamos. Al final es una pareja. Nosotras, sin nuestros maridos, no habríamos hecho la mitad de la fiesta, porque ellos también tienen su papel. La tradición, además, es la mujer casada. Otras cosas son parejas de hecho, porque es verdad que las cosas se van modernizando y hay mucha gente que ya no se casa pero sí son parejas de hecho. No dejan de ser un matrimonio aunque no estén casados. Viven juntos, tienen hijos... al final es un matrimonio. Aunque es verdad que deben llevar tres años como mínimo como pareja de hecho para que puedan ser aguederas.

–Hay tradiciones que corren peligro porque no interesan a los jóvenes y no hay relevo. ¿Es el caso de Santa Águeda en Zamarramala o hay futuro?

–Yo creo que la gente joven sí que se interesa por esta fiesta. Tenemos el nombramiento de alcaldesinas. Son gente del pueblo que ve los actos cada año y al final se integran en la fiesta porque termina gustando. De hecho, ahora mismo hay hasta 2027 ó 2029 una sucesión de mujeres jóvenes que esperan para ser alcaldesas. La gente mayor sigue ahí disfrutando de la fiesta, pero también hay mucha gente joven. De nuestra quinta hay muchas mujeres.

–A pesar del orgullo que supone ser alcaldesas, ¿son días duros? Solo en vestirse tardan más de una hora...

–La verdad es que al final te terminas cansando, porque no dejas de ir a sitios, hay muchas cosas que se hacen deprisa... Hemos pasado el primer día, pero todavía nos quedan las jornadas más fuertes.

– ¿Hay alguna actividad que esperen con más ilusión?

–Cada una tiene lo suyo. Son actividades y momentos muy diferentes. Quizás el más esperado es el domingo con el paseo con las águedas alrededor mientras vamos en la procesión, luego bailamos la jota frente al Alcázar, la quema del pelele...

–Este año el periodista Luis del Olmo recibirá el título de Matahombres de Oro. ¿En qué se ha basado la decisión?

–Nos parece que es un hombre que se lo merece, ha estado siempre al pie del cañón. Es una persona que mira por la mujer y por eso hemos decidido que fuera él.

–El movimiento feminista está muy vivo y a veces genera controversia. ¿Cuál es su opinión?

–Esta fiesta siempre ha sido una reivindicación, pero eso era antiguamente. Antes la mujer siempre estaba infravalorada en comparación con el hombre. En el día a día eso ha ido mejorando, aunque faltan muchas cosas en las que tenemos que ponernos al mismo nivel. Ahora creo que más que reivindicar lo que debemos hacer es pedir igualdad.

–¿Les parece bien que estos actos sirvan de altavoz para las reivindicaciones de la mujer?

–Realmente, puede llegar a molestar en la fiesta, porque no es el momento para reivindicar, algo que a veces se hace. Habría que separar un poco. Podemos reivindicar pero sin pasarnos y centrándonos en la fiesta, que es la tradición de nuestras antepasadas.