600 manifestantes reivindican la defensa de los ecosistemas

Cientos de manifestantes caminan por la avenida del Acueducto hacia la plaza del Azoguejo, donde la Asociacón por el Clima de Segovia leyó el manifiesto. /Antonio Tanarro
Cientos de manifestantes caminan por la avenida del Acueducto hacia la plaza del Azoguejo, donde la Asociacón por el Clima de Segovia leyó el manifiesto. / Antonio Tanarro

Mayores y pequeños piden compromisos, energías renovables, un carril bici y mejores propuestas ambientales

MARÍA MARTÍNEZSegovia

«La gente no se da cuenta de que su modo de vida conlleva lo que está pasando», decía Roberto García, uno de los participantes en la manifestación que concluyó junto al Acueducto. Segovia también se ha unido a la Huelga Mundial por el Clima para reivindicar «verdad, compromiso, acción, solidaridad y democracia». Con gritos al unísono, los asistentes reclamaron a la alcaldesa su presencia, más política ambiental, energías renovables y un carril bici. Según fuentes de la organización, alrededor de 600 personas salieron a la calle para apoyar la defensa del ecosistema.

La convocatoria llevada a cabo por Segovia por el Clima reunió a gente de todas las edades, desde los más mayores hasta el público con menos edad junto a sus padres. «Es fundamental enseñar a los niños desde pequeños porque ya no es que sean la generación del futuro, son la generación de presente. El planeta también es su casa y será la casa de sus hijos si conseguimos frenar este cambio imparable de destrucción», contaba Irene Sánchez, una de las madres. Adrián Izquierdo, un joven de 15 años, hablaba de que «hace un año no habría venido» porque le daba «un poco igual», pero ayer, gracias a los activistas y a algunos profesores, ha cambiado de opinión.

En el ambiente también se escuchaban quejas. Como que a pesar que en los colegios están comenzando a dar charlas para concienciar sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, en la mayoría de ellos solo se acuerdan los días puntuales en los que existe alguna convocatoria importante, pero no se toma ninguna medida realmente para que los más pequeños conozcan la importancia y lleguen a sus casas con las lecciones aprendidas. «A los jóvenes no se les fomenta la lucha por el planeta, si se hiciera, la educación ambiental sería una asignatura obligatoria», añadía Miguel Ángel Martín, uno de los organizadores. También remarcó que «los políticos no están haciendo absolutamente nada, al igual que la mayoría de nuestra sociedad civil», y añadió que la declaración de emergencia climática del Ayuntamiento «tiene muy pocos contenidos».

Numerosas peticiones

«Arriba, las activistas van a vencer, van a vencer», «Basta ya, basta ya, tanta cumbre para nada», «La economía no es ecología», decían en alto los participantes. Pancartas, niños a hombros, sonrisas, música y quejas protagonizaron la tarde ayer, en la que durante dos horas los participantes hicieron el recorrido, con mucho público a los lados, desde la vieja estación de ferrocarril hasta el Azoguejo. Buscan que no solo exista la escucha, quieren «actos de manera inmediata y firme». Piden que la huelga se lleve a las casas, que en todas se adopten costumbres beneficiosas, que el reciclaje, el menor consumo de plásticos o los alimentos se llevan a cabo «de la manera más natural posible». Adiós pues a las colillas en el suelo, adiós a los botellones con toneladas de basura en las calles.

En el manifiesto se detalló la preocupación de que, si no se actúa rápidamente, pueden morir millones de personas y ocasionar la extinción de especies irreemplazables e imprescindibles para la continuidad de los ecosistemas. Las regiones mediterráneas están declaradas como las más vulnerables al cambio climático en Europa, lo que puede suponer que en un futuro aumente el hambre, las necesidades y que la población se tenga que desplazar. Una de las soluciones es que la temperatura global no aumente más de 1,5ºC.

«Para mí no es una huelga, es una expresión, es una forma de decir públicamente que estamos a favor de cuidar el entorno, que es necesario y que hay que hacerlo ya. Es nuestro sustento y lo que nos va a quedar en un futuro», sostiene Rocío Criado. Quiere que de nuevo se diferencien las estaciones, que «regresen la primavera y el otoño y, que el invierno y el verano vuelvan a durar el tiempo adecuado».