La Junta autoriza obras urgentes para evitar el deterioro de la Abadía de Párraces

Instalaciones de la Abadía de Párraces. /El Norte
Instalaciones de la Abadía de Párraces. / El Norte

Patrimonio considera que la intervención prevista es necesaria para la seguridad de las personas y los elementos de este monumento BIC

EL NORTESegovia

La Junta ha autorizado obras de seguridad en la Abadía de Santa María de Párraces, en el municipio de Bercial. Se trata de intervenciones urgentes en las que se va a proceder al desmontaje de la cubierta en una zona del inmueble y al apuntalamiento de su estructura en otra. La Comisión de Patrimonio considera que las obras previstas son necesarias para la seguridad de las personas y los elementos de este monumento, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011 y hoy de propiedad privada, que podrían deteriorarse más de no actuar con urgencia.

La autorización está condicionada a la redacción del proyecto de ejecución, que deberá ser también sometido al dictamen de la Comisión.

La historia de la hermosa Abadía de Santa María Real de Párraces, como era conocida en sus orígenes, está ligada a la de Bercial y otros pueblos de su zona de influencia. Los primeros datos de la zona se remontan a 1088, año de la repoblación de la zona del Duero. La historia de la Abadía está indisolublemente vinculada a la de Cobos. Con orígenes bastante oscuros, es durante los siglos XIV y XV cuando llegó alcanzar su máximo esplendor, llegando a ser uno de los Señoríos de Abadengo más poderosos de Castilla. Tanta riqueza tuvo como consecuencia el relajamiento de costumbres y el inicio de la decadencia, que continuará hasta la desamortización de Mendizábal.

Según dice el Padre Sigüenza, cronista de la Orden Jerónima, al quedar vacante el cargo de abad, tras la muerte del Cardenal de la Cueva en 1562, Felipe II aprovechó la circunstancia para «transferir aquella casa y sus canónigos a Madrid para hacerla colegial», y pidió su anexión al Escorial, con el fin de que su riqueza sirviese de base económica al gran monasterio que se había empezado a levantar y donde el rey quería que de noche y de día se rezase por su alma y la de los suyos.

Una vez incorporada a El Escorial y hasta la creación del monasterio, se establece en la abadía un colegio y seminario, que tendrá vida desde 1567 a 1575, año en que se produce el traslado del Seminario a Madrid. En su larga historia ha sufrido un incendio a principios del siglo XVII, el expolio en la 'francesada' y su correspondiente desamortización.

Además, Patrimonio ha autorizado la restauración de diversos bienes muebles en la iglesia parroquial de Sotosalbos y en la ermita de San Frutos de Carrascal del Río. En la primera, declarada Bien de Interés Cultural en 1973, se intervendrá en dos elementos de orfebrería de notable valor: una cruz parroquial de plata con su macolla, del siglo XVI y firmada por el orfebre segoviano Antonio de Oquendo; y la corona que porta la imagen sedente de Nuestra Señora de la Sierra, de finales del siglo XIII o comienzos de XIV. Como las obras deben trasladarse a un taller para realizar los trabajos previstos, la Comisión señala que debe suscribirse un seguro de transporte de obras de arte, tipo 'clavo a clavo'.

También se restaurará la talla de San Frutos que se encuentra en la ermita dedicada al santo, en Carrascal del Río, declarada Bien de Interés Cultural en 1931. Además de los trabajos de consolidación y limpieza de la capa pictórica, el proyecto contempla la reintegración volumétrica del bastón del santo, del que solo queda la empuñadura. Dado que este elemento es un atributo importante dentro de la iconografía de San Frutos, se ha considerado correcta su realización.