La joya de San Eutropio, con 500 años de historia, vuelve a lucir

La sarga, ya desplegada, luce ante el altar mayor del templo. /P. L. M.
La sarga, ya desplegada, luce ante el altar mayor del templo. / P. L. M.

El templo espinariego exhibe la sarga del siglo XVI, una pieza única cuyo descenso conlleva todo un ritual

PEDRO L. MERINOSegovia

Con la renovación del voto a San Roque, los espinariegos se sienten libres de cualquier tipo de epidemia durante un año más. Así lo que manda la tradición y por eso su imagen fue trasladada en procesión por las principales calles de la localidad con el acompañamiento más solemne posible. Autoridades municipales, alcaldesa y damas de las fiestas y un nutrido grupo de vecinos integraron la comitiva encabezada por la Banda de Música Municipal. Todos ellos finalizaron el recorrido en la iglesia de San Eutropio para celebrar la tradicional misa por el santo peregrino sanador de enfermos.

Allí tuvo lugar el momento más esperado por muchos vecinos y veraneantes. La sarga de Sánchez Coello, pintor de cámara de Felipe II, fue desplegada para lucir ante el altar mayor entre aplausos de los asistentes. La sarga mide más de quince metros de largo y cinco de ancho, y está datada en el siglo XVI. Puede verse durante una semana en estos días festivos.

Es una de las dos únicas veces del año –la otra es en Semana Santa– en la que se puede admirar esta magnífica obra de arte, de incalculable valor. La sarga o cortina, realizada en tela, fue pintada mediante la técnica del aguazo sobre cáñamo y muestra diferentes motivos de la Pasión.Sus quince metros de largo por cinco metros de ancho están divididos siguiendo los órdenes clásicos arquitectónicos, con columnas de estilo dórico, jónico y corintio en los laterales. De abajo a arriba, se puede ver el Entierro de Cristo, el Camino del Calvario, la Crucifixión y, en la parte superior, en el tímpano, la figura de Dios Padre. Se remata con las alegorías de la Fe y la Caridad. La operación para desplegar la sarga comienza con la subida de los 102 peldaños que conducen al campanario. Después es preciso descender por la escalera que lleva a la bóveda y, a través de ella, recorrer toda la nave, hasta alcanzar el otro extremo del templo; el siguiente paso consiste en introducirse en un pequeño habitáculo donde está el mecanismo, también del siglo XVI, que se utiliza para bajar y subir manualmente la cortina.Para llevar a cabo esta operación hay que tener fuerza y precisión para evitar fisuras en esta pieza única de gran valor artístico; es necesario ir con cuidado tanto a la hora de bajar la cortina como en el momento de subirla.

Desmontada

Hace casi tres décadas, la sarga fue desmontada para su reparación en el Museo del Prado, de Madrid, porque el uso de velas en la antigüedad había dañado seriamente la parte inferior de la tela. En el taller instalaron un soporte en cada cuerpo para lograr una mejor conservación de la tela. Durante Las Edades del Hombre en Segovia, en el año 2003, la sarga fue expuesta como uno de los grandes valores de la edición segoviana de la muestra de arte sacro. Para desmontarla, fue necesario meter una grúa en la iglesia, aunque fue más difícil volver a colocarla en su sitio. Han sido las dos únicas ocasiones en las que la sarga ha abandonado la iglesia de El Espinar.

Se desconoce exactamente cómo llegó a la iglesia de San Eutropio esta pieza tan querida y valorada por los vecinos. «Parece ser que la sarga era una pieza más del proyecto del retablo, que formaba parte de la obra», explicó en su día el anterior párroco, Valentín Bravo.