La segoviana Isabel de Ceballos, una mujer tan brillante como desconocida

Imagen de archivo de Isabel de Ceballos. /ICAL
Imagen de archivo de Isabel de Ceballos. / ICAL

Fue conservadora del Museo del Prado y del Arqueológico Nacional y una experta ceramista

P. MARTÍN-ICALSegovia

La segoviana Isabel de Ceballos-Escalera y Contreras hubiera cumplido cien años el próximo 29 de mayo. Murió en Madrid, en marzo de 1990. Una mujer con una vida profesional brillante y desconocida a la vez. Conservadora en la Biblioteca Nacional, en el Museo del Prado y el Museo Arqueológico Nacional, está considerada una de las grandes especialistas mundiales en la cerámica española, lo que la llevó a ser elegida correspondiente Sociedad Hispánica de América.

Alfonso Ceballos-Escalera, sobrino de Isabel, remarca que su tía llegó a cargos de una gran relevancia como funcionaria del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de España. En su opinión, los funcionarios, durante el Franquismo, con «una administración deprimente», tuvieron «una verdadera vocación de servicio público». Por ejemplo, si Isabel adquiría un plato de cerámica del siglo XV que había encontrado en sus investigaciones, lo cedía gratuitamente al museo y no le pasaba al Estado lo que le había costado.

Alfonso Ceballos-Escalera recuerda de ella que era muy discreta, con carácter, «regia», pero al mismo tiempo «muy delicada y femenina», sabía mandar y estaba más que acostumbrada a ejercer esa autoridad y hacerse respetar ante los equipos que tuvo a su cargo tanto en los diversos museos como en las excavaciones arqueológicas. Tuvo una activa participación en diversas campañas arqueológicas, entre ellas las realizadas entre 1945 y 1949 en la necrópolis visigoda de Duratón (Segovia), dentro del Plan Nacional de la Necrópolis visigoda; en las localidades toledanas de Puente del Arzobispo, en 1952, y ya en la década de los 70, en Talavera de la Reina, así como en las ruinas romanas de Complutum, lo que hoy es la ciudad madrileña de Alcalá de Henares.

La trayectoria de esta segoviana ha pasado muy desapercibida en su tierra natal, donde nació el 29 de mayo de 1919, como su hermana gemela, Blanca. Su sobrino explica que nacieron en la Casa de los Lozoya, en la calle Martínez Campos, en el casco histórico que pertenecía a la parroquia de la Santísima Trinidad. Su padre era Rafael Ceballos-Escalera y Sola, tercer Marqués de Miranda de Ebro y coronel de Artillería, y su madre, Angelina de Contreras y López de Ayala, hermana del gran historiador segoviano, el Marqués de Lozoya.

Por la profesión militar de su padre, la familia dejó de Segovia pero volvían largos periodos al año a la ciudad, tras su retirada. Isabel solía pasar en la ciudad periodos de tres meses, en el verano, junto a Blanca. Alfonso Ceballos-Escalera asegura que su nunca perdió el vínculo con la ciudad. Sus restos yacen en la cripta de la capilla familiar de la iglesia de San Martín de Segovia.

Segovia monumental

Hace 15 años, en el 86 aniversario del nacimiento de Isabel Ceballos-Escalera, Alfonso escribió una semblanza que fue publicada, cuatro años más tarde, en el Diccionario Histórico de la Arqueología Española, recopilando la trayectoria de esta singular segoviana, que precisamente fue la autora de una edición de «las interesantísimas memorias de su tío Juan de Contreras y López de Ayala, Marqués de Lozoya».

Además, según recuerda el archivero y presidente de la Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia, Rafael Cantalejo, fue la autora de una guía de la ciudad, bajo el título 'Segovia Monumental. Los monumentos cardinales de la España de siglo XV', que sigue siendo una publicación muy utilizada para buscar referencias. De esta guía se realizaron hasta una veintena de ediciones sucesivas.

A Isabel Ceballos-Escalera, el estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Segovia y fue dama enfermera de la Sanidad Militar, sirviendo en hospitales de campaña, por lo que recibió la distinción de varias cruces militares. A finales de 1942, logró convertirse en funcionaria interina del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, con destino en la Biblioteca Nacional y en el Museo Arqueológico Nacional. Un año más tarde, obtuvo el título de Licenciada en Filosofía y Letras, en la sección de Historia, por la Universidad Central, y poco después ganó la oposición definitiva.

Puestos directivos

Con tan solo 26 años de edad, la historiadora segoviana fue la directora del Museo. Después, pasó 25 años como conservadora del Museo Arqueológico Nacional. El propio museo, en su web, recuerda que Isabel Ceballos-Escalera trabajó en la Sección Segunda, sobre todo con la cerámica, especialmente «la de reflejo metálico, de la que realiza su catalogación». En 1952, junto a María Braña, trabajó en las excavaciones de Puente del Arzobispo (Toledo) con restos de cerámicas y hornos antiguos, así como alfares en activo de cerámica vidriada para estudiar el método de fabricación de loza. Su trabajo en este campo hizo que la propusieran como miembro de la Academia Internacional de la Cerámica, formando parte del congreso mundial que tuvo lugar, en la ciudad francesa de Cannes en junio de 1955. La historiadora segoviana también fue conservadora del Museo del Prado, donde también fue su subdirectora en 1975 y su directora, en 1983.

Se jubiló seis años después, siendo responsable del Museo Nacional de Artes Decorativas. Alfonso Ceballos-Escalera remarca que de forma simultanea a estos destinos, desempeñó los puestos de directora del Museo Nacional de la Administración Pública, en Alcalá de Henares, entre los años 1961-1989, donde también ejerció como profesor y se hizo cargo del Museo Especial Casa de Cervantes en esta localidad madrileña.

En todas las biografías sobre Isabel Ceballos-Escalera, además de recordar que nació en Segovia, se destaca que llegó a ser una de las grandes especialistas mundiales en la cerámica española, lo que la llevó a ser elegida correspondiente de la Sociedad Hispánica de América, y de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia. A lo largo de su vida, escribió y dirigió muchas publicaciones que abarcan más de tres décadas. En los años setenta abordó 'La Administración y las Bellas Artes'; el 'Primer centenario de la Intervención General de la Administración del Estado', 'La Administración y las Fuerzas Armadas' y 'El constitucionalismo español'. Todas se encuentran en el Museo Nacional de la Administración Pública, en Alcalá de Henares.

Isabel Ceballos-Escalera y Contreras figura en las biografías destacadas de la Real Academia de Historia; del Museo del Prado, en la celebración de su 200 aniversario, y del Museo Arqueológico Nacional (MAN).