«Tenemos injustamente olvidados a nuestros mayores»

Elvira Sastre, con su novela./Juan Lázaro - Ical
Elvira Sastre, con su novela. / Juan Lázaro - Ical

La poeta segoviana Elvira Sastre publica la novela 'Días sin ti'

CÉSAR COMBARROS - ICALSegovia

Con apenas 26 años y seis poemarios publicados a sus espaldas, la escritora segoviana Elvira Sastre rompe moldes allí por donde pasa. Sus versos han conseguido atraer a cientos de miles de seguidores en sus redes sociales, y sus libros expanden la poesía a franjas de la población que tradicionalmente habían vivido de espaldas a ella, además de llenar teatros y salas de conciertos con sus recitales poéticos en España e Hispanoamérica.

Tras ser finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León con 'Aquella orilla nuestra', esta misma semana acaba de llegar las librerías españolas 'Días sin ti' (Seix Barral, 18 euros), Premio Biblioteca Breve 2019 elegido por un jurado integrado por Agustín Fernández Mallo, Pere Gimferer, Lola Larumbe, Rosa Montero y Elena Ramírez. La novela, en la que ha trabajado los últimos cuatro años, desgrana de forma alterna las ausencias sentimentales de Gael, un joven escultor, y Dora, su abuela, que perdió a su marido en la guerra civil española. «Me he dejado la piel en esta novela y espero que acaricie la vuestra cuando la leáis», escribía a sus seguidores al conocer el fallo del jurado.

–¿Cómo nació su pasión por la literatura?

–Como la de muchos escritores, a través de la lectura. Cuando uno es un niño lector 'devoralibros', es inevitable que en algún momento surja esa pregunta de: '¿Y si escribo yo lo mío?'. Fue un poco lo que me pasó.

–¿Procede de un hogar lector?

–Siempre he visto a mi padre y mi madre con libros en la mano y ese es el mejor ejemplo que puede tener un crío. Con mi padre daba muchos paseos a la biblioteca, me dejaba su carnet para coger los libros de adultos porque los de la infantil ya se me quedaban pequeños, y siempre me ha animado mucho con la lectura.

–Precisamente en los agradecimientos de 'Días sin ti' se acuerda de la biblioteca y las librerías de Segovia.

–Pasé mi infancia yendo y viniendo de la biblioteca. Yo tenía mis amigos y salía, pero dedicaba muchísimo tiempo a la lectura, que era parte de mí. Mis amigos estaban acostumbrados a verme con un libro siempre, y sabían que yo desayunaba leyendo, comía leyendo… Si las librerías y la biblioteca pública de Segovia no hubieran existido yo seguramente no hubiera podido llegar donde estoy hoy.

–A los doce años escribe su primer poema. ¿Qué encontró en la poesía?

–Era un 'poema' entre comillas, tampoco se le podía calificar como tal. Empecé a escribir porque necesitaba un desahogo. Cuando eres adolescente no entiendes las cosas que te pasan y necesitas encontrar respuestas de por qué sientes eso y qué te está pasando.

–¿Y qué le sigue dando hoy?

–Lo mismo, no ha cambiado. Por eso no he dejado de escribir, porque me sigue aportando ese conocimiento sobre mí misma. Cuando estoy mal me permite explorar esas sensaciones, saber qué es lo que me está pasando e intentar ponerle remedio.

–¿El mundo editorial está dejando de ver a internet como el enemigo?

–Yo creo que el mundo editorial lo ha recibido con los brazos abiertos, y que es más entre el mundo de la crítica donde hay cierto rechazo a lo que sale de internet, que yo creo que simplemente es un medio de difusión. Es como si pensáramos que un músico, por subir sus vídeos a YouTube, cambia su estilo. Creo que hay cierto rechazo pero al final es como con todo lo nuevo, siempre hay un sector de gente a la que no le agrada lo que supone una ruptura con lo tradicional y que no se atreve a descubrirlo, pero se está demostrando que funciona y que da más cosas positivas que negativas.

–Ha dicho en alguna ocasión: «Yo soy muy segoviana y necesito mucho mi espacio». ¿Cómo cree que le condicionan el carácter sus raíces?

–A mí me ayuda bastante. Tengo un carácter muy castellano, necesito mucho la tierra y el campo, mi soledad y que nadie entre en mi espacio sin que yo le invite. Eso me ha ayudado a crear una personalidad que me permite vivir toda esta expectación de una manera sana y saludable, sin dejarme llevar por las aglomeraciones.

–¿Cuál fue el germen de la historia que narra en 'Días sin ti'?

–La base parte de ahí, porque me apetecía darle un protagonista y un rostro a esas frases y a esas etapas, y lo otro ha surgido un poco solo. Tenía mucho interés en crear esa relación de abuela y de nieto que es bastante importante, y que hay que recuperar.

–En ese sentido, en los agradecimientos, escribe: «No somos nada sin nuestros mayores, ellos son nuestro futuro y a ellos nos debemos». Ese parece uno de los mensajes fundamentales de la novela.

–Sin duda. Lo defiendo a capa y espada, porque creo que así es y que la sociedad les tiene injustamente olvidados. No les escuchamos y al final son señales vivas de lo que vamos a vivir en unos años. ¿Por qué no lo vamos a aprovechar?

–¿La idea de alternar las voces narrativas de nieto y abuela la tenía clara desde el principio?

–Sí, casi al principio. Cuando empiezas a escribir vas viendo por dónde van los tiros y me parecía una forma interesante de abordarlo. Al final los dos sufren ausencias, unas elegidas y otras no, unas físicas y otras solamente sentimentales, y muestran dos maneras distintas de lidiar con rupturas y con separaciones.

–Hace decir a Dora, en 1934: «Todavía nos queda mucho trabajo para conseguir la igualdad». Parece una reflexión que atraviesa el tiempo.

–Sí, desde luego si no la había en ese momento todavía no la tenemos con nosotros, e igual que se luchaba antes seguimos en ello. Es una lucha lenta y constante que estos últimos años ha cobrado muchísima fuerza. Creo que estamos en el camino y que tenemos que seguir ahí.

–En su fallo, el jurado del Premio Biblioteca Breve decía que su libro es «un homenaje al poder de las palabras para curar las heridas». ¿Lo comparte?

–Lo defiendo totalmente. Me parece súper acertada y además han sabido leerlo muy bien porque es lo que pienso. Creo que las palabras ayudan a nombrar las cosas, a ponerles cara y a poder superarlas.

–Hace un par de años reconocía que ha llegado a preguntarse si las editoriales vienen a usted porque realmente les gusta o solo porque vende. ¿Premios como el Biblioteca Breve le hacen tener más confianza en su trabajo?

–Sin duda, totalmente. Es un premio en el que no se sabe ni quién se presenta. A mí me ha dado un subidón comprobar que la novela ha gustado de verdad, sin dejarse llevar por prejuicios buenos ni malos. En ese sentido estoy muy contenta.

–¿Entonces no descarta volver a la novela en el futuro?

–No, ha sido una buena experiencia. Me ha gustado. A falta de saber si le gusta a los lectores o no, yo estoy contenta con mi trabajo. Para mí se acaba aquí, ahora todo lo que venga es añadido.

–¿Qué proyectos maneja a corto plazo?

–Ahora me voy de promoción por toda España con la novela y en unas semanas iré a Argentina, a participar en el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española.