El Hospital hace objeción de conciencia y deriva a Madrid los procesos de aborto

Una joven tendida en su cama con un test de embarazo en la mano. /Fotolia
Una joven tendida en su cama con un test de embarazo en la mano. / Fotolia

Más del 20% de las interrupciones voluntarias del embarazo se deciden tras consultar en Internet

CÉSAR BLANCOSegovia

Las segovianas que quieran interrumpir de manera voluntaria su embarazo a través de la sanidad pública tienen que desplazarse 90 kilómetros, la distancia que separa la capital de Madrid. Algunas más, si viven en otras zonas más alejadas de la provincia. En cualquier caso, no podrán hacerlo en el Hospital General. Los profesionales sanitarios del complejo ejercen su derecho a la objeción de conciencia, tal y como está contemplado en la legislación, y no practican ningún tipo de interrupción voluntaria del embarazo. Lo que sí hace el centro hospitalario de referencia en la provincia es derivar estas pacientes fuera de Segovia. En concreto, a un centro de la capital de España con el que la Consejería de Sanidad tiene suscrito un concierto, aclaran fuentes de la Administración regional.

Peor lo tienen otras vecinas de la comunidad. Por ejemplo, las palentinas que van por el cauce público son derivadas a esa misma clínica madrileña, lo que conlleva un desplazamiento de 260 kilómetros. El concierto con los dos centros ginecológicos de la Comunidad vecina también engloba las derivaciones desde Soria y Ávila, que para abortar tienen que recorrer 105 y 232 kilómetros.

La cifra de interrupciones del embarazo cae a niveles de los 90

La cantidad de interrupciones voluntarias del embarazo contabilizadas por el Ministerio de Sanidad en la provincia de Segovia nunca había sido tan baja en lo que va de siglo XXI. El Ministerio de Sanidad recoge en su informa anual de 2016, último disponible al completo, que en Segovia se realizaron 145 abortos dicho ejercicio. Hay que remontarse a la década de los años 90 para encontrar unos números similares. En dicho decenio, las interrupciones voluntarias del embarazo oscilaban entre las 110 y las 135, en una tónica más o menos constante. El cambio del milenio hizo que aumentaran los abortos. Hace diez años, por ejemplo, el Ministerio registró 263 prácticas. Bajaron en los dos ejercicios siguientes, y en 2011 repuntaron hasta los 285, que hasta la fecha marca el 'récord' de interrupciones voluntarias del embarazo en la provincia.

Para completar el mapa, las vallisoletanas tienen en el sistema público de su provincia la opción de abortar. Son las únicas, porque las salmantinas, leonesas, zamoranas y burgalesas, si desean no tener el retoño por el cauce asistencial público, han de viajar a Valladolid. Mientras tanto, la Junta reserva para León un concierto con un centro privado en Salamanca.

El dato más reciente que facilita la Gerencia de Asistencia Sanitaria de Segovia es del ejercicio pasado. En 2017 se remitieron doce casos de abortos a la clínica madrileña Isadora con la que existe el acuerdo. Pero ni mucho menos son todos los que son. Los últimos números de los que dispone el Ministerio de Sanidad reflejan que en Segovia se registraron hace dos años 145 interrupciones voluntarias del embarazo. Por lo que se deduce que apenas el 10% sigue el protocolo de la derivación desde el sistema público al privado.

La inmensa mayoría de las segovianas que meditan y deciden no tener el hijo que esperan lo hacen por su cuenta y recurren al ámbito de la sanidad privada. El tomar un camino u otro requiere de una información previa adecuada. No solo en lo que atañe a los riesgos de salud, que también, sino a la legalidad del supuesto individual de cada caso y el lugar donde abortar. A tenor de los datos que recoge el Ministerio de Sanidad, las segovianas se fían y confían en la atención sanitaria pública antes de optar por interrumpir su embarazo. De los 145 abortos en 2016, 85 se fundamentaron en la visita y información recabada en un centro público, lo que representa más de 58% de los casos.

Sin embargo, hay mujeres que se informan a través de otros medios. Internet es cada vez una fuente de consultas de este tipo. Hace dos años, 33 segovianas recurrieron a la red de redes para decidir interrumpir voluntariamente su embarazo. Es más del 20% de los casos. Internet ya duplica el volumen de consultas a amigos y familiares que derivan en la opción de abortar.

En cuanto al perfil que dibujan los datos del Ministerio de Sanidad, cada vez es más frecuente que la mujer que interrumpe su embarazo de forma voluntaria no haya tomado antes precauciones para no quedarse embarazada. En 2016, más del 55% de los abortos realizados fueron a mujeres que dijeron no haber utilizado ningún método anticonceptivo. Por el contrario, en el resto de abortos los sistemas de prevención no funcionaron. Los más comunes son los llamados métodos barrera, entre los que destaca como más habitual el preservativo. En 43 casos de interrupción voluntaria del estado de gestación, a pesar de las precauciones adoptadas por tanto por la mujer como por su pareja, ella se quedó embarazada, como revelan las estadísticas oficiales.

Ese mismo retrato-robot que esbozan los números indica que en siete de cada diez interrupciones voluntarias la mujer no había sufrido o se había sometido antes a un aborto. Prácticamente coincide esa proporción cuando el motivo que está detrás de la decisión de no parir es la petición de la propia mujer. La existencia de un riesgo grave para la salud de al embarazada se queda en un plano muy secundario a la hora de motivar el aborto, ya que se da en el 13% de los casos registrados por el Ministerio en 2016. En solo el 8% de las interrupciones voluntarias del embarazo había un peligro de anomalías severas para el feto.

Por lo que respecta al tiempo de gestación, el aborto se decide y realiza sobre todo antes de la octava semana. Son excepcionales los casos en las que se superan las 23 semanas. Por edades, la mayoría se producen entre los 20 y 30 años y entre los 35 y 45. En 2016, hubo catorce abortos de jóvenes que no habían cumplido los 20 años.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos