Uva godello para un vino nómada

Elisa de Frutos y Rubén Salamanca/Mónica Rico
Elisa de Frutos y Rubén Salamanca / Mónica Rico

La bodega cuellarana Malaparte saca adelante un nuevo proyecto de micromecenazgo con 216 colaboradores

MÓNICA RICOCuéllar

Por sexto año consecutivo, Elisa de Frutos y Rubén Salamanca lo han vuelto a conseguir. Tras poner en marcha una nueva edición de Uvas Nómadas, su proyecto de 'crowdfunding' o micromecenazgo para elaborar vino con diferentes variedades de Castilla y León, saldrá adelante gracias a las aportaciones de 216 mecenas. En esta ocasión elaborarán un vino blanco de variedad godello procedente de la Tierra de Zamora, en concreto del municipio de Villamor.

En la primera campaña (2013-2014) elaboraron bajo esta fórmula con variedad garnacha, procedente de la localidad abulense de Cebreros. Le siguió una tinta de Toro (Zamora), una mencía de León, un vino blanco con uva de Cigales (Valladolid) y en su última aventura optaron por la rufete de Salamanca. Ahora, en su sexta campaña, han elegido la godello (blanca) para elaborar un vino fermentado en barrica de roble francés y criado sobre lías de cuatro a cinco meses.

En esta ocasión, apenas bastaron unos días para conseguir el importe previsto (6.500 euros), que se ha superado con creces hasta alcanbzar los 10.500 euros. «Todo ha ido muy bien y muy rápido. Hay bastante usuario que repite, muchos son fieles, y al final creo que es eso lo que importa», afirma Rubén Salamanca.

El dinero recaudado se destinará íntegramente a la elaboración del vino, compra de la uva, transporte a la bodega en camión frigorífico, embotellado, etiquetado y distribución. Serán entre 1.400 y 1.900 las botellas de vino blanco de variedad godello, una uva extendida desde Galicia, Bierzo, Arribes de Duero y Portugal. Es una variedad de racimos pequeños y granos menudos, que habitualmente se encuentra más al norte, por lo que encontrarla «de casualidad, a través de un contacto, en las navidades del año pasado» fue lo que llevó a estos viticultores a decantarse ella. Los micromecenas, además del vino, recibirán distintos regalos por sus aportaciones, entre ellos visitas a la bodega.

«El hecho de haberla encontrado tan cerca fue lo que hizo que nos decidiéramos más por ella que por otra». El viñedo está a poco más de una hora de Cuéllar, por lo que «nos facilita bastante la vendimia y también el control hasta elegir el momento de madurez», explica Salamanca, quien apunta que en las últimas campañas se determinó realizar un año vino blanco y otro tinto. En la última edición de Uvas Nómadas fue tinto, por lo que este año se buscaba un blanco, que apareció en un viñedo de más de 100 años asentado en un suelo arcilloso rojo de cantos rodados a 900 metros de altitud. Así, la pasada navidad visitaron la zona para conocer al viticultor, Luis Sánchez, y decidieron apostar por el proyecto, con el que «también se pone un poco en valor el viñedo, y si salen bien las cosas, seguiremos trabajando con él, que es algo bueno para el viticultor», asegura Salamanca.

Esta misma semana se desplazaba hasta Villamor de los Escuderos para realizar un nuevo control de madurez. La previsión es que la vendimia pueda hacerse a finales de septiembre. «Este año se ha adelantado todo» explica el bodeguero, ya que «el verano fue muy caluroso y gracias a ello se pudo recuperar un poco lo perdido al inicio de la temporada estival, época que fue fría y lluviosa, por lo que la uva estaba muy retrasada». El estado sanitario, añade,« era muy bueno en el último control que realizamos hace poco más de treinta días y ahora espero que esté mejor todavía».

Dos meses de reposo

Según el calendario previsto, tras la vendimia la uva se trasladará en cajas los 100 kilómetros que dista Villamor de Cuéllar. En la bodega Vino Malaparte, tras una primera fermentación del mosto en barrica, se trabajarán las lías finas de la godello hasta marzo. Luego se dejará reposar el vino unos dos meses más, por lo que a finales de la primavera de 2019 está previsto que el vino esté terminado y pase a embotellarse.

Esta sexta edición de Uvas Nómadas no será la última. Así lo augura Rubén Salamanca, que apunta que sus planes de futuro pasan por seguir apostando por las variedades de Castilla y León, aunque también se plantean salir fuera, «porque las de la región se acabarán terminando». Sin embargo, salir de la región supone que ya no se podría vinificar en Cuéllar, debido a los desplazamientos. Este proyecto, afirma,«nos ha abierto bastantes puertas, también en mercados internacionales. El proyecto gusta y hay mecenas que son de fuera del país».

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