Fresno de Cantespino saca a la luz restos del castillo para realzar el proyecto del mirador

Vestigios de la antigua fortaleza./JCYL
Vestigios de la antigua fortaleza. / JCYL

Los técnicos de Patrimonio han trabajado en los vestigios de la fortaleza, que podría ser previa al siglo XII

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZFresno de Cantespino

Un mirador situado en un cerro con vistas excepcionales, desde donde se divisarán, en 360 grados, importantes elementos del paisaje, arqueología e historia de muchos siglos atrás. El municipio de Fresno de Cantespino guarda tesoros de la presencia humana datada en la más remota antigüedad. Vestigios históricos que se quieren utilizar como reclamo turístico y cultural por parte del Ayuntamiento de este municipio del nordeste segoviano. El Consistorio trabaja en un proyecto cultural para poner en valor el recorrido hasta el cerro y las bodegas, coronado con un mirador. Un atractivo reto que se completa con los trabajos de recuperación de los restos del castillo, que atesora siglos de historia. Las labores de limpieza y puesta en valor se han estado realizando en las últimas semanas por parte de técnicos de patrimonio de la Junta.

En el entorno del cerro de castillo se despliega un territorio calificado como paraje cultural. Este tipo de zonas engloban una realidad compleja, integrada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo hace singular. En este caso, la mirada desde lo alto del cerro puede captar yacimientos arqueológicos, como el visigodo de Castiltierra, que se ubica al dirigir los ojos en dirección oeste noroeste. Asimismo, se divisan rutas romanas, como la de Tiermes o la ruta que por Somosierra se dirige a Clunia. Diferentes cruces de cañadas, como la Vía Real y el camino que cruza la sierra por Pico de Grado y que se transita a toda la zona árabe del norte de Guadalajara hasta Atienza. Desde ese punto en lo alto, la perspectiva abarca la imagen de las demarcaciones de Ayllón, Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, articulando todos estos elementos un paisaje de gran fuerza natural, pero a su vez con un importante valor patrimonial.

La guinda al proyecto cultural y al atractivo mirador se ha completado durante este mes de julio, con las actuaciones de recuperación, limpieza y consolidación de estructuras emergentes del Castillo de Fresno de Cantespino. De esta manera, el Consistorio confía en que la oferta cultural y turística creará un recorrido de interés. Un estudio realizado por Alonzo Zamora y Francisco Vela, relativo a esta fortificación segoviana, apunta a la importancia de los restos, que intentan datar por sus elementos constructivos, pero que no consiguen determinar una fecha concluyente. «Existe la posibilidad de que la batalla de La Spina o de Candespina, fechada en 1110, entre Alfonso I y Urraca, pueda situarse cerca de Fresno de Cantespino, y que acabase con la destrucción del castillo de esa localidad, cuyos restos de aparejo, por tanto, serían anteriores a esa fecha», según las informaciones. El castillo fue declarado Bien de Interés Cultural por resolución de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León el 22 de abril de 1999.

Restauración

El cerro que se convertirá en mirador se sitúa en el promontorio limítrofe a los restos del castillo, en un extremo elevado que permite también la apreciación y contemplación de los restos arqueológicos consolidados. Durante la intervención en las piezas de la antigua fortaleza, los técnicos de Patrimonio han llevado a cabo una actuación de limpieza y consolidación de las estructuras emergentes del cerro para ser integradas como un elemento más del proyecto cultural de valorización. Las premisas básicas de los trabajos se han fijado en la conservación preventiva y restauración de los elementos que se conservan en esta zona. En esta línea, toda la intervención ha ido encaminada a la puesta en valor preventiva, es decir la máxima conservación con la mínima intervención, teniendo como reto el conseguir evitar la degradación y descomposición de las estructuras a través de su reintegración y consolidación.

Todos los trabajos, según Patrimonio, garantizan la reversibilidad y podrá ser deshecha o eliminada por medios inofensivos, para devolverlo al grado anterior a la intervención. La prioridad de los arqueólogos se ha fijado en la estabilización de las estructuras y los tratamientos: consolidando muros inestables y cabezas de muros. Asimismo, se han realizado excavaciones superficiales asociadas a limpiezas exhaustivas que facilitarán la aparición y lectura de las estructuras murarias.

En el periodo anterior a la intervención, las estructuras emergentes se encontraban, según el informe técnico, «parcialmente enterradas, y amenazadas por la vegetación que coloniza este paraje. Algunos elementos arbóreos, como encinas, crecen cerca de estos elementos, poniendo en peligro la conservación de los mismos debido al gran desarrollo de sus raíces». En este sentido, los técnicos apelaron también a la intervención por el terreno arcilloso sobre el que se asientan, que cuando se satura de humedad pierde cohesión pudiendo provocar desmoronamientos o hundimientos en el terreno.

Los trabajos de limpieza y recuperación de los restos del castillo se han integrado dentro del programa del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Feder 2014-2020, de Castilla y León. La intervención arqueológica ha supuesto una inversión de 13.634,28 euros, mientras que el coste de la consolidación de estructuras emergentes del castillo ha ascendido 6.317,56 euros. Ambas actuaciones han sido cofinanciadas con los fondos europeos. Los trabajos arqueológicos han sido realizados por la empresa Arquetipo, S.C.L.