Expertos demandan más vetos a los usos deportivos en el parque de Guadarrama

Participante en una prueba celebrada en Segovia de carreras de montaña. /El Norte
Participante en una prueba celebrada en Segovia de carreras de montaña. / El Norte

Treinta especialistas firman un manifiesto que pide la prohibición de las carreras a pie

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

«Todo el mundo entiende que sería un despropósito celebrar un partido amistoso de fútbol en una catedral, o un mitin político en la sala Velázquez del Museo del Prado, por más que ambas actividades pudieran considerarse usos lícitos en espacios públicos». Estos símiles son los que emplean un grupo de veintiocho expertos y dieciocho organizaciones y entidades para rechazar la idea de que el Parque nacional de Cumbres Sierra de Guadarrama se convierta «en un parque temático de habilidades deportivas y competiciones». Para estos firmantes, esta circunstancia sería «inapropiado». Por eso, han elaborado y suscrito un manifiesto en el que desgranan las razones y las conclusiones de un informe que sentencia que «el deporte agresivo» no tiene cabida en el espacio protegido.

El documento lo rubrican figuras como catedrático emérito de Geografía y exdecano de la Universidad de Salamanca, Valentín Cabero, quien contribuyó además a la redacción del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) previo u necesario para la declaración del parque nacional. También lo firman, entre otros científicos, el catedrático de Paleontología de la Complutense y uno de los padres de los hallazgos de la sierra de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga; Salvador Rivas-Martínez, director del Centro Internacional de Fitosociología; Fernando Allende, que es coordinador del Grupo de Investigación Geoclima, o Jaime Bosch, del Museo Nacional de Ciencias Naturales del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Así hasta casi treinta nombres, la mayoría profesores eméritos o catedráticos de universidades españolas, expertos nacionales en distintas disciplinas como la geografía, la entomología, la biodiversidad o la geobotánico. El manifiesto también cuenta con el apoyo entidades y organizaciones como la Sociedad Castellarnau de Amigos de Valsaín, La Granja y su Entorno , el colectivo conservacionista Campo Azálvaro o la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico.

El documento deja bien claro la postura que adoptan ante el borrador del Plan Rector de Usos y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Guadarrama. El informe resultante de la consulta a los especialistas destaca «el esperable y arrollador agravamiento» del deterioro que de por sí está causando el incremento demográfico en la zona, sobre todo en la vertiente madrileña. La masificación del aprovecha miento público es «el principal conflicto» al que se enfrenta la conservación del entorno natural protegido.

Los expertos que se suman al manifiesto enfocan el punto de mira de sus críticas al «uso descontrolado de la naturaleza para fines deportivos». Y aún concretan más. En el manifiesto especifican dos prácticas «especialmente incompatibles» con la conservación. Una es la celebración de competiciones deportivas; la otra es «el tránsito ciclista fuera de las pistas de uso rodado». Alertan de que hay «realidades sutiles y difíciles de apreciar o medir, como la presión directa sobre la biodiversidad, el estrés que sufre la fauna o el encogimiento, a veces irreversible, de bienes intangibles, como la tranquilidad, el silencio u otros valores espirituales, vivenciales o inspiradores de arte, cultura y bienestar emocional».

En ese mismo manifiesto matizan que el objetivo no es criminalizar a los usuarios ciclistas ni a los organizadores o participantes en pruebas deportivas. Sí que lanzan un dardo a la diana de las autoridades medioambientales competentes, ya que «durante los cinco años de ausencia del PRUG ha habido un relativo vacío legal». Esta laguna –aseveran– «ha contribuido a generar una elevada demanda, razonable o no, de estas actividades».

En esta línea, los firmantes reclaman el desarrollo de herramientas de valoración y control del deterioro del entorno que disfruta de la protección. Sin embargo, de momento no hay ningún sistema que cuantifique, por ejemplo, los límites de participación aceptables para garantizar la sostenibilidad de cada zona. Su reivindicación se asienta en el principio de precaución que recoge el borrador del plan rector.

«Es imprescindible establecer limitaciones», hacen hincapié los expertos y entidades. Así, respecto a los usos ciclistas, aprueban las restricciones que ya incluye el documento del PRUG y demandan que, ante la reivindicación que están llevando a cabo colectivos partidarios de esta práctica de flexibilizar esta práctica, «se mantenga el estado actual de la redacción para el uso de bicicletas de montaña». Es decir, quieren que se limiten exclusivamente a los más de 600 kilómetros de pistas forestales que hay en el perímetro del parque nacional.

Se muestran menos complacientes con las carreras a pie. El manifiesto reclama que se «prohíban totalmente» las competiciones de este tipo. Así pues, también rechazan el contenido del Plan Rector de Usos y Gestión, ya que consideran que existe «indefinición» y «arbitrariedad» cuando deja el plan deja en manos de la administración gestora la autorización de pruebas y competiciones «de baja incidencia ambiental» y «con carácter excepcional», tanto en lo que concierne al itinerario como la época de celebración.

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