Equipar el nuevo edificio del campus María Zambrano costará dos millones de euros

El nuevo edificio construido, todavía en obras. /A. Tanarro
El nuevo edificio construido, todavía en obras. / A. Tanarro

El rector de la UVA, Antonio Largo, reconoce que las obras han sufrido un «retraso importante»

QUIQUE YUSTESegovia

Antonio Largo, rector de la Universidad de Valladolid (UVA), ya no se atreve a concretar tanto los plazos sobre la conclusión de la segunda fase del campus María Zambrano. «Será en breve», apuntó sobre la recepción del edificio, que en un primer momento estaba prevista para junio, pero que se pospuso posteriormente a octubre y noviembre, fechas en las que la Universidad no recibió un inmueble que comenzó a construirse en el verano de 2016.

Pero el retraso «importante» en la conclusión del edificio, motivado por el hallazgo de bolos de granito no previstos en el proyecto y por el cambio normativo relacionado con el cableado eléctrico, no es el principal problema que tiene la institución académica para poner en funcionamiento la segunda fase del campus. Una vez dispongan del edificio –el compromiso es recibirlo antes del inicio del segundo cuatrimestre, en febrero– tendrán que equiparlo, y para ello no hay recogida ninguna partida presupuestaria, al menos por el momento.

En total, harán falta dos millones de euros para equipar la segunda fase del campus María Zambrano, en la que se instalarán despachos para los docentes, laboratorios o un salón de actos con capacidad para 350 personas del que dará uso la sociedad segoviana y no solo la comunidad universitaria. «La inversión va a ser importante y tenemos que llevarla a cabo con las prioridades adecuadas», indicó el rector, que cifra en aproximadamente 1,5 millones de euros esas prioridades. «Vamos a ver como lo desarrollamos para hacer en primera instancia lo más urgente y luego ir enfocando lo de segunda prioridad, que también es importante», añadió.

La idea que maneja el gobierno de la Universidad de Valladolid es acometer el equipamiento del edificio durante los próximos meses, aunque Largo ya reconoce que la segunda fase no estará plenamente operativa al inicio del curso 2019-2020 (dentro de diez meses) e incluso es posible que haya que esperar al siguiente para que el edificio funcione a su máxima capacidad. «Totalmente operativa no va a estar al inicio del próximo curso. Será imposible», afirmó contundente el rector, que matiza que «habrá algunos espacios disponibles». La causa es la nueva ley de contratos que retrasa los procesos de las administraciones públicas y que también afectará a la Universidad de Valladolid. «Tendremos que hacer los pleitos de concurso y tenemos que contratar (el equipamiento de la segunda fase). Eso es algo que lleva su tiempo, aunque nuestra voluntad es que esté lo antes posible», indicó.

Búsqueda de partidas

Pero más allá de la complejidad administrativa, el principal problema que debe afrontar la Universidad de Valladolid para poner en funcionamiento el edificio es la dotación económica necesaria para su equipamiento. Por el momento, la segunda fase ha requerido una inversión superior a los diez millones de euros (fue adjudicada por 9,6 millones pero hubo un sobrecoste de 700.000 euros debido a las dificultades encontradas en el terreno), a los que habrá que sumar los dos millones necesarios para su equipamiento.

 

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