Los diablillos de Sepúlveda serán 'liberados' mañana de sus cadenas

Los diablillos de 2018 posan con la declaración de interés cultural provincial. /El Norte
Los diablillos de 2018 posan con la declaración de interés cultural provincial. / El Norte

La fiesta, declarada manifestación de interés cultural provincial, reunirá a cientos de vecinos y turistas junto a la iglesia de San Bartolomé

QUIQUE YUSTESegovia

No se sabe desde hace cuantos años, pero en Sepúlveda es tradición que cada 23 de agosto, en torno a las diez de la noche, los diablillos se apoderen por un día de las inmediaciones de la iglesia de San Bartolomé. «No se cambia por nada ni por nadie», afirma José Manuel Cristóbal, miembro de la asociación que cada año se encarga de organizar un festejo que a pesar de su larga trayectoria cada vez cuenta con más adeptos.

Mañana, a las diez de la noche, la plaza de España de la localidad apagará sus luces para ver salir de los alrededores de la iglesia de San Bartolomé a los seis diablillos que, escoba en mano, recorrerán las calles de la villa a la luz de las antorchas. Tras media de hora de libertad, el apóstol que los había 'liberado' de sus cadenas los reclama nuevamente y los vuelve a atrapar hasta el próximo 23 de agosto, cuando vuelvan a salir a la calle. Con el fin de los escobazos llegará el turno de la música de la charanga y del reparto de limonada, actividades casi tan tradicionales y casi tan esperadas como las propias carreras de los diablillos.

Los diablillos, según explicó Cristóbal, van acompañados de varios escoltas que ayudan a abrir paso entre la multitud debido a la dificultad que los protagonistas de la fiesta tienen para ver con claridad entre la oscuridad. precisamente, ser escolta es el previo necesario para convertirse, con el paso de los años, en diablillo durante la noche del 23 de agosto. «Ahora hay un gran número de chavales que quieren formar parte de la fiesta», explicó el miembro de la asociación de amigos del diablillo. Por ello, están estudiando la posibilidad de reducir el número de años en los que cada persona interpreta el papel de diablillo, que en la actualidad ronda los cinco, para dejarlo en tres o cuatro y favorecer así que más sepulvedanos puedan disfrazarse de pequeños demonios en una de las fiestas más multitudinarias de la localidad.

«Queremos que sea una tarde de disfrute de todos los sepulvedanos y los vecinos de la zona», indicó durante la presentación de la fiesta el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente. «Es una noche alumbrada con el color y el calor de los hogueras y de los trajes de los diablillos», añadió De Vicente, quien recordó que se trata de una festividad que desde el año pasado cuenta con el reconocimiento de manifestación tradicional de interés cultural, distinción que en la provincia también tienen la Octava de Fuentepelayo y la Ofrenda de Cirios de Santa María la Real de Nieva.

«Nosotros llevamos la fiesta muy dentro porque la hemos vivido desde niños. Es una fiesta por y para los niños», destacó el alcalde de Sepúlveda, Ramón López, «contento y orgulloso» de poder mantener la fiesta del diablillo.