Cuarto encierro de Cuéllar: pausado en el campo y limpio en las calles

Los caballistas conducen a la manada a la entrada del Embudo./M. Rico
Los caballistas conducen a la manada a la entrada del Embudo. / M. Rico

MÓNICA RICOCuéllar

El cuarto encierro del ciclo cuellarano, celebrado este miércoles, puede definirse como sin complicaciones en el campo y limpio en las calles. Los toros de la ganadería de Lagunajanda han protagonizado un nuevo encierro tranquilo y sin complicaciones a lo largo del recorrido por el pinar y el campo, y rápido, limpio y vistoso por las calles de la villa, sin incidentes ni heridos.

La salida de los corrales de Puente Segoviano se ha producido con la manada agrupada, a excepción de un astado que ha quedado algo rezagado, aunque en los primeros metros del trayecto se había unido ya al grupo. Dos de los toros han salido por la parte izquierda, mirando hacia ese lado también, pero han continuado su camino hacia los caballistas, que han podido parar al ganado en el pinar para continuar después con tranquilidad, al paso, durante todo el recorrido hasta la primera parada de descanso.

La misma tónica se ha seguido en el campo, tras imprimir los conductores algo de rapidez para el paso de Las Máquinas, aunque la manada ha realizado el cruce de la carretera de Cantalejo ya de forma pausada. También el ritmo ha aumentado para cruzar el túnel de la autovía, tras el cual se ha efectuado una nueva parada, con la manada muy tranquila, por lo que el descanso se ha alargado hasta pasadas las 9:20 horas.

A continuación, y al paso, caballistas y ganado han emprendido el camino hacia la villa de Cuéllar, sin realizar más paradas, aunque a un ritmo muy lento hasta llegar a lo alto del Embudo.

Allí, los jinetes, un día más, han conseguido mantener el ritmo tranquilo de los astados durante prácticamente la mitad del descenso, con los mansos y los bravos muy arropados por los caballos, para después imprimir un ritmo más fuerte en los últimos metros.

Gracias a estas circunstancias, un día más la manada ha entrado con fuerza en las calles del pueblo, y ha propiciado bonitas carreras y un encierro limpio y vistoso, en buena medida gracias a que, poco a poco, los toros han ido cogiendo la delantera, llegando a la Avenida de los Toreros con los bueyes en cola, separados varios metros. El tramo urbano lo han recorrido los bravos en alrededor de dos minutos y medio.

Los equipos de asistencia no han registrado incidentes provocados por los toros; solo han atendido un esguince causado por otros motivos.

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