Los coros del ciclo Convivir Cantando se oponen a la nueva gestión del proyecto

Uno de los coros de las aulas, en el Día de la Provincia celebrado en Cuéllar. /El Norte
Uno de los coros de las aulas, en el Día de la Provincia celebrado en Cuéllar. / El Norte

Los más de 200 alumnos piden que se cancele el expediente de nueva contratación

MÓNICA RICOCuéllar

Los alumnos de los coros 'Aulas para Convivir Cantando' han mostrado su oposición con la nueva gestión del programa, promovido y organizado por la Diputación de Segovia junto con los Ayuntamientos de los pueblos participantes, además de su sorpresa y descontento por lo que para ellos es una «brusca modificación del programa a la mitad del actual curso escolar». Así se lo han hecho saber tanto al presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, como a varios diputados, presentando una queja respaldada por la firma de todos los integrantes de los coros de las doce localidades que lo forman (Adrados, Cozuelos de Fuentidueña, Frumales, Pedraza, Veganzones, Lastras de Cuéllar, Sebúlcor, Martín Muñoz de las Posadas, Torre Val de San Pedro, Juarros de Voltoya, Navafría y Martín Muñoz de la Dehesa) y apoyada por casi la totalidad de sus ayuntamientos.

Los alumnos piden que se cancele el expediente de nueva contratación y se mantenga el programa sin modificaciones, así como con el profesorado con el que se ha comenzado el curso. Según señalan, a pesar de las quejas y reuniones, el proceso de cambio sigue su curso e incluye varias modificaciones respecto de la idea original, como un reparto de los pueblos participantes en dos lotes, con sendos profesores, lo que para ellos significa dividir la provincia.

«No pueden pretender que después de siete años, el profesor tenga que decidir con qué pueblos se queda», detalla una de las participantes en las aulas, que señala que «somos doce pueblos participantes y en cada pueblo hay un grupo, pero a partir de ahí se crearon otros coros con gente de todos los pueblos, como uno de selección, otro de voces femeninas, otro de masculinas y un coro de niños. Si incluyen a otro profesor y separan el proyecto en dos, el programa ya no tendría su esencia», destaca.

Así asegura que«no queremos separarnos ni queremos perder al profesor. Estamos muy bien así, y no es que creamos que el profesor que venga no va a ser bueno, sino que este proyecto entendemos que es de José Ramón Bayón –el actual profesor– y queremos seguir con él». Afirma también que el proyecto lo presentó el docente a Diputación, «lo ha creado él», y no entienden que no se haya contado con los alumnos para realizar los cambios. «Lo primero que deberían haber hecho es contar con nosotros e intentar buscar la mejor solución entre todos», afirma.

Al no encontrar una solución en las reuniones mantenidas entre representantes de las aulas y responsables de Diputación, el proceso de cambio sigue su curso, dándose a la tramitación del expediente de contratación carácter de urgencia, «alegando el freno en el desarrollo que supondría para el alumnado descansar en enero». Sin embargo, los participantes apuntan que ese descanso se venía haciendo en años anteriores, puesto que en diciembre el trabajo se suele intensificar, se celebran más ensayos de los programados, por lo que se suelen pedir unos días de parón «para descansar la voz y porque se ha adelantado trabajo», detalla una usuaria de Cozuelos de Fuentidueña.

Ella misma explica que el proyecto se denomina 'Aulas para convivir cantando', y «lo primero es convivir, luego ya terminamos cantando. Y eso es lo que queremos que siga, que no se rompa», explicando que los coros quedan muchas veces y ensayan a mayores y que todos los fines de semana el grupo de selección se reúne en Veganzones. «A todos nos cuesta tiempo y dinero, pero lo hacemos porque queremos», asegura. Y ese es el espíritu que pretenden que no se rompa. Para los alumnos, el objetivo del proyecto es la promoción de convivencia y relación entre personas de diferente edad, condición y procedencia, empleando la música y el canto coral como elementos vehiculares. «La unión y cohesión conseguida hasta la fecha, en estos siete años de relación, se tornarían competencia, y esto atenta contra la filosofía de concepción del programa», aseguran.

Legalidad

También manifiestan que el nivel de compromiso y responsabilidad del profesor, José Ramón Bayón, hacia el desarrollo del programa y hacia cada uno de sus alumnos «completan un método pedagógico tan personal como exitoso», y aunque entienden que el programa tiene que cumplir la legalidad vigente, desde las instituciones tienen que pensar «que es un proyecto de personas que tienen sentimientos y opiniones y han pasado por alto todo lo que podríamos querer».

Entre los cambios del nuevo contrato aparece la incorporación de más pueblos, algo a lo que los alumnos «no nos negamos», aseguran, sino que piden otra solución, como podría ser incorporar un profesor nuevo para los pueblos que se sumen ahora «y que empiecen desde cero, pero a los doce que llevamos siete años ya no tiene sentido que nos dividan». Una de las alumnas asegura que en la reunión mantenida en Diputación «les hemos dejado muy claro que si no continuamos con el mismo profesor y las mismas condiciones, ninguno de los grupos va a continuar con el proyecto. No nos parece razonable».