La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar ingresará 471.000 euros este año

Edificio de Fuentemacanda propiedad de la Comunidad, restaurado y sede de los talleres formativos./Mónica Rico
Edificio de Fuentemacanda propiedad de la Comunidad, restaurado y sede de los talleres formativos. / Mónica Rico

Formada y regida por 36 municipios del norte de la provincia de Segovia y del sur de la de Valladolid, ha sabido adaptarse y trabaja como una mancomunidad de servicios

MÓNICA RICOCuéllar

La Comunidad de Villa y Tierra Antigua de Cuéllar surgió al comienzo del siglo X, por entonces como comunidad vecinal de funcionalidad militar. Aunque no está documentada su constitución, la entidad aparece en documentos en diversos documentos de la época; se hizo fuerte a lo largo del siglo XI, cuando la repoblación alcanzó cierto arraigo, convirtiéndose en una de las más extensas de la Extremadura castellana, con más de 1.200 kilómetros cuadrados. La primera vez que se marcaron sus límites fue en 1210. Poco queda hoy de aquella funcionalidad militar, aunque la Comunidad de Villa y Tierra ha sabido adaptarse a cada tiempo de la historia, y en la actualidad, la institución medieval se dibuja como una comunidad de servicios con un patrimonio que no ha sido ajeno a la crisis, pero que en la actualidad parece revitalizarse. Hoy la forman 36 municipios de Segovia y Valladolid que se benefician en alguna medida de los servicios que financian con los aprovechamientos forestales, que reportan una gran parte de los ingresos.

El grueso de los ingresos de la Comunidad llega a través de los aprovechamientos forestales de los montes de utilidad pública que gestiona y aquellos que son de su propiedad, principalmente de las cortas de madera, aunque también de las subastas de resina. Además ingresa una importante cantidad gracias a las rentas por el alquiler de las naves y espacios del polígono industrial que posee en la carretera de Segovia, con más de 18.000 metros cuadrados.

De hecho, para este ejercicio actual, la Comunidad espera conseguir unos ingresos de 324.000 euros por los aprovechamientos forestales, que se incrementan algo con respecto al año anterior, puesto que en este 2019 le corresponde a Villa y Tierra de Cuéllar la gestión de los aprovechamientos del monte número 180, cuya titularidad y gestión comparte con la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. El alquiler de las naves del polígono de su titularidad le reportará unos 113.500 euros.

Un presupuesto que este año suma casi 60.000 euros a la cifra del anterior. Los ingresos previstos totales ascienden a 471.557 euros, de los que la mayoría (casi un 93%) llegan de la mano de los aprovechamientos forestales y el arrendamiento del polígono. El capítulo de gastos suma 348.180 euros y la partida más importante es la de personal, que asciende a 168.589 euros, con una subida fija de salarios del 2,25%, aunque no se recogen las subidas variables, para las que se dotó el fondo de contingencias con una partida de 2.000 euros.

Servicios y polígono

Los gastos incluyen la aportación al convenio de bomberos, un importe que asciende a 47.500 euros, uno de los servicios que la Comunidad ofrece a los 36 municipios de las provincias de Segovia y Valladolid que la forman. Dispone de distinto material destinado a la extinción de incendios, como los vehículos para el desplazamiento del personal que realiza las salidas. Además, la Comunidad pone en marcha campañas informativas de prevención de incendios, especialmente en verano en las épocas de alto riesgo.

Otro de los servicios es el polígono industrial. Las instalaciones situadas entre Cuéllar y Sanchonuño tienen más de 18.000 metros cuadrados donde se ubican empresas de la comarca, pues se intenta dar facilidades a las personas para instalar su negocio, ya que la mayor parte de municipios que integran la Comunidad no pueden disponer de terrenos industriales o destinados al emplazamiento empresarial, por serla mayoría localidades de menos de 400 habitantes.

En el polígono se facilitan espacios para la primera instalación de empresas de la comarca a un precio más asequible que el de mercado, con lo que se fomenta y ayuda a su consolidación. Además, la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar tiene una persona para la vigilancia y mantenimiento del polígono, completando de esta manera una interesante oferta para los emprendedores de la comarca. También ofrece a sus municipios un servicio de mejora y mantenimiento de vías y caminos, para lo que dispone de maquinaria como una motoniveladora y un rodillo compactadorpara todas las localidades que la integran, a cambio de una tasa establecida por su uso.

Montes propios

La Comunidad también ofrece varios servicios medioambientales. No en vano, cuenta con un amplio patrimonio natural, donde destacan los montes de Villa y Tierra. Posee seis montes catalogados de utilidad pública, que se extienden por las provincias de Segovia y Valladolid, y que suman una superficie aproximada de 12.000 hectáreas.

De todos ellos destaca el monte 48, el Común Grande de las Pegueras, con más de 7.400 hectáreas situado entre los términos de Cuéllar, Pinarejos, Gomezserracín, Hontalbilla, Lastras de Cuéllar y propios del Común. Sus usos son la extracción de maderas, resinación y aprovechamientos cinegéticos y de pesca. En su interior se encuentran enclaves y parajes destacados como Sotocivieco, Molino Ladrón, La Serreta, Los Sabinos, Las Pegueras o Las praderas.

Por dimensión, el segundo es el 180, 'Ensanchas de Navacedón', con una superficie de más de 2.000 hectáreas y situado íntegramente en el término municipal de Lastras de Cuéllar. Sus usos son los mismos que en el anterior y cuenta con lugares destacados como La Dehesa, los Porretales o El Bodón. Su propiedad es compartida con la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda por tratarse de un monte proindiviso.

En propiedad total y con algo más de 1.000 hectáreas figura el monte 10, 'El Pelayo', situado íntegramente en el términ de Cuéllar y con enclaves como la Laguna de los Chotos o Palomares. El monte 32, 'Común de Torre y Jaramiela' tiene 532 hectáreas entre los términos de Mata de Cuéllar, Vallelado y Chañe. En este caso los usos incluyen la extracción de piñón, al contar con pinos piñoneros en lugar de resineros.

En Mata de Cuéllar, también con pino piñonero, está el monte 33, 'Fuente del Valle', con un valioso mirador en el que se puede disfrutar de vistas que alcanzan prácticamente las 130 hectáreas de este bosque. Y en la provincia de Valladolid, en el término municipal de San Miguel del Arroyo, se encuentra el monte 92, 'El Piñuelo', con 160 hectáreas y usos como la extracción de maderas y piñones.

Para conocer los numerosos lugares de interés en el medio natural de la Comunidad hay un catálogo de sendas e itinerarios. La red de sendas la integran tres senderos señalizados y otra senda anterior a la red. Como punto de partida de todas se toma como referencia el monte número 10, 'El Pelayo', junto al polígono industrial de la Comunidad, donde se ubica un panel general de la red de sendas, con las localizaciones, los accesos, una breve descripción de los valores de cada una, fichas técnicas de cada sendero y las ortofotografías que señalan los recorridos.

Además, hay multitud de lugares de interés, como el entorno del Molino del Ladrón, las lagunas de Lastras, el Alto de San Cebrián, La Pina, la senda de los Pescadores, el monte de Zarzuela del Pinar, la laguna del Señor, el humedal El Espadañal, multitud de lagunas y bodones y diversas casas forestales y refugios.

Entre estas últimas destaca Fuentemacanda, una antigua casa forestal que fue rehabilitada y restaurada por la Comunidad de Villa y Tierra a través de diversos talleres de empleo. La idea inicial era el arreglo de las instalaciones para licitar la gestión como Centro de Turismo Rural, pero no se llegó a poner en marcha al encontrarse de frente con los peores años de la crisis.