Cincuenta graduados con experiencia

Clausura del curso, ayer, en la Universidad de la Experiencia. /Antonio Tanarro
Clausura del curso, ayer, en la Universidad de la Experiencia. / Antonio Tanarro

Segovia es la ciudad de Castilla y León con más alumnos en la Universidad de la Experiencia

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

Cada año son más los mayores de 55 años interesados en seguir ampliando sus conocimientos y desarrollando habilidades, en concreto, 324 alumnos han participado este curso en el Programa Interuniversitario de la Experiencia. De ellos, 50 se graduaron ayer tras concluir los tres años de esta iniciativa impulsada por la Junta de Castilla y León y coordinada por la Universidad de Valladolid.

El edificio Vicerrector Santiago Hidalgo acogió la clausura del curso académico 2017-2018 de esta actividad formativa que promueve el envejecimiento activo y el crecimiento personal de los mayores. Hasta el punto de que el delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, recordó durante su discurso la importancia de formarse en todas las etapas de la vida porque, a su juicio, «muere el que se olvida de vivir y vivir consiste en seguir aprendiendo». En la misma línea, destacó el interés y el entusiasmo de los participantes por asistir a las clases, así como el incremento del número de alumnos que año tras año experimenta el programa. En esta ocasión, la matricula ha crecido un 9%, es decir, 28 alumnos más que el curso anterior. Además, Segovia se ha convertido en la ciudad con más alumnos en la Universidad de la Experiencia de todo Castilla y León.

Bloques

El programa lo componen varios bloques de cursos, de unas diez horas cada uno, impartidos por docentes universitarios y con exigencia universitaria que certifican la adquisición de conocimientos por parte de los alumnos. Una de las conferencias de este año académico la impartió precisamente el delegado territorial quien asegura que fue una de las clases «más complicadas, pero más gratificantes» a las que se ha enfrentado como docente porque «lo normal es encontrarse con alumnos que saben menos y no quieren estar allí y, sin embargo, estas personas saben más en muchos aspectos y están porque quiere aprender».

El vicerrector del Campus María Zambrano, Agustín García Matilla, aseguró que una pieza fundamental de la sociedad es que las personas mayores sigan vinculadas a la educación, ya que «el conocimiento es algo que va desde la cuna hasta el último suspiro». Eso sí, apostó por ir un paso más allá y hacer de la universidad un lugar de encuentro intergeneracional que permita a los jóvenes contrastar sus ideas con la experiencia de los mayores. «Lo interesante sería tender puentes intergeneracionales que enseñen a comunicar y escuchar, pero sobre todo a evitar la quiebra existente entre ambos grupos de edad», aseveró. Por eso, no descartan que esta iniciativa llegue a convertirse en una experiencia compartida entre jóvenes y mayores.

Existen dos tipos de materias en esta universidad. Por un lado, las que tienen una utilidad para la vida, como psicología, nutrición, salud física y mental, farmacología, plantas medicinales o geriatría. Por otra parte, las relacionadas con el desarrollo personal, como historia, arte, literatura, tecnología, comunicación, economía y empresa, derecho o religiones. Ellos valoran este encuentro formativo de tres años como «un reto personal muy gratificante», así lo expresó una de las matriculadas, Inés Llorente, que tras concluir el ciclo decidió comenzarlo de nuevo hace dos años. La importancia y la calidad de las materias que se imparten es el mayor atractivo de esta universidad. Además, «los profesores están volcados en la andadura y la organización es fantástica», subraya.

No solo el conocimiento centra la actividad en estas aulas, sino que también tienen protagonismo las amistades que fraguan los participantes y las experiencias de más de medio siglo de vida que comparten. No obstante, Llorente no cree que sea una buena opción hacer de este curso un encuentro intergeneracional porque, en su opinión, es una actividad destinada a mayores que tiene que servir para que cada vez más se sumen a la adquisición de estos conocimientos útiles para su vida.

Este año ha concluido los estudios Amparo, quien a pesar de ser licenciada en Derecho considera que es una puesta al día muy interesante, independientemente de la formación académica previa. En su caso, le ha servido para descubrir que, aunque toda su vida ha sido una persona vinculada al mundo de las letras, la ciencia es un ámbito «de gran interés» y en el que quiere seguir formándose, por lo que ya está pensando en realizar la matrícula para comenzar de nuevo el próximo curso.

Durante la ceremonia, La gerente de Servicios Sociales, Carmen Well, junto al vicerrector, al delegado y al coordinador de la Universidad de la Experiencia, Juan Carlos Manrique, entregaron los premios del III Concurso de Relato Corto. El primer premio ha sido para Bene Gómez Martín, por su relato 'Adornar la realidad'. El segundo, ha sido entregado a Victoria María Sacristán por su narración 'La incertidumbre deseada', y se han concedido tres accésits para los relatos 'El luto', de Rosario Herrero; 'A ella no le para un no', de María Jesús Frutos; y 'Viaje a la Ribera de Duero', de Celsa Salinas. Tras la entrega de los galardones literarios y los diplomas a los recién graduados el grupo Talandán, integrado por algunos componentes del Nuevo Mester de Juglaría, ofreció un concierto de música tradicional. Por último, para dar por finalizado el curso, los asistentes interpretaron el himno universitario 'Gaudeamus Igitur'.

De los más de 300 matriculados en la capital, 74 han sido alumnos de nuevo ingreso para primer curso, 53 para segundo, 50 para tercero y 147 para los itinerarios formativos que se han propuesto, como Geografía, Historia y Arte, Ciencias de la Vida y Cultura o Ciencia y Sociedad. Además, 32 personas han participado en el Programa en Cuéllar, de ellos, 7 eran de nuevo ingreso y 19 asistían a las asignaturas optativas de los itinerarios formativos.

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