«Cerezo de Abajo está en estado de 'shock'. Mario era una persona joven y querida, un amigo»

Casco urbano de Cerezo de Abajo. /El Norte
Casco urbano de Cerezo de Abajo. / El Norte

El alcalde expresa el sentimiento de dolor de los vecinos de Cerezo de Abajo por la muerte del empresario Mario de las Heras en un accidente de caza fortuito

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

La muerte del empresario Mario de las Heras, de 41 años, que perdió ayer la vida mientras cazaba al recibir el disparo, de forma accidental, de un compañero de cacería, ha teñido de luto y dolor la localidad segoviana de Cerezo de Abajo. El cazador fallecido era vecino de este municipio, que apenas supera los 140 habitantes . «Me han comunicado la noticia y no puedo creérmelo. Mario era un hombre conocido, hijo del pueblo, vecino, amigo, joven... No sé exactamente lo que ha pasado ni dónde ha sido, parece ser que en el coto de caza local situado en el monte, un monte grande al que acuden los cazadores del pueblo», explicaba al mediodía el alcalde de la localidad, Rafael Sanz, quien reconocía encontrarse «en estado de 'shock' ». Mario de las Heras, empresario de profesión, era propietario de una empresa de compraventa de maquinaria agrícola y estaba soltero.

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El accidente se produjo minutos antes de las 10:36 horas de ayer, festividad de la Constitución, en las inmediaciones del área recreativa La Dehesa, situada a unos dos kilómetros al este del casco urbano de Cerezo de Abajo. En cuanto el servicio 112 recibió el aviso, trasladó el parte a la Guardia Civil de Segovia y al equipo de Emergencias Sanitarias de Sacyl, que envió una ambulancia de soporte vital básico y personal sanitario de Atención Primaria procedente del centro de salud de la cercana Riaza. Sin embargo, los facultativos desplazados al lugar no pudieron hacer otra cosa que certificar el fallecimiento del herido.

La noticia cayó como un mazazo en un pueblo en el que todo el mundo se conoce. El malogrado empresario vivía en Cerezo de Abajo y era un hombre joven y querido. La consternación y el dolor son profundos en el vecindario. «Somos pocos y falta uno... ¡Cómo no va a haber dolor!», exclama el alcalde. El Ayuntamiento todavía no ha decretado el luto oficial. «Ha sido todo tan repentino, que no hemos tenido tiempo ni de hablar, pero luto hay, evidentemente», señala el regidor, visiblemente abatido. Ya se han abierto diligencias para investigar los pormenores de lo ocurrido, según la propia subdelegada del Gobierno, Lirio Martín, que confirmó el carácter «fortuito» del suceso.

Dos vidas

Los accidentes de caza se han cobrado ya dos vidas en lo que va de año en la provincia de Segovia. El pasado 30 de septiembre, fallecía de un disparo fortuito Héctor S.L., de 30 años, casado y con una hija pequeña. El accidente ocurrió cerca del paraje denominado Las Cardesillas, en el entorno del monte de La Atalaya, entre La Granja de San Ildefonso y Palazuelos de Eresma, cuando terminaba la jornada de caza, en una batida autorizada al acecho, y el joven se encontraba desmontando su escopeta, que se habría disparado hiriéndolo mortalmente en una pierna. Cuando los sanitarios llegaron al lugar donde estaba el herido, cerca de la medianoche, nada pudieron hacer por salvarle la vida.

En el conjunto de la comunidad autónoma de Castilla y León, el año 2018 depara dos accidentes mortales más. El primero se cobró la vida de un hombre de 73 años, que murió el día 20 de enero en la localidad abulense de Valdecasa. Ya en octubre, fue un chico de tan solo 13 años el que falleció en un monte de Villalba de los Alcores, en la provincia de Valladolid, también de manera accidental.

 

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