La cara más social e integradora del recibo de agua

Un usuario de la Fundación Personas introduce en el buzón una de las facturas./Mónica Rico
Un usuario de la Fundación Personas introduce en el buzón una de las facturas. / Mónica Rico

Personas con discapacidad se encargan desde hace diez años de buzonear la factura

MÓNICA RICOCuéllar

Desde hace diez años, los usuarios de Apadefim Fundación Personas realizan parte de su labor formativa y laboral en Cuéllar a través de la empresa Aquona. Personas con discapacidad intelectual se encargan del trabajo de buzoneo con las facturas de agua de los vecinos de la villa. Una década de colaboración y trabajo que tendrá su continuidad a lo largo del próximo año, en virtud del convenio que ambas entidades rubricaron hace unos días en el centro Mar de Pinares, en un acto en el que participaron el secretario general de Fundación Personas, Maxi Viloria, el director de los centros de Cuéllar, José Ignacio Matesanz, y los responsables de Aquona Javier del Sol y Laura de Vega. Al acto asistieron siete de los usuarios que en la actualidad se encargan de la realización del programa.

Fue en junio del año 2008, por iniciativa de Aquona y la intermediación del Ayuntamiento de Cuéllar, con quien los usuarios de Apadefim ya colaboraban en tareas similares, cuando Fundación Personas suscribió un convenio de formación para el programa ocupacional en la actividad de buzoneo y cartelería, con trabajos que consisten en la clasificación de la correspondencia del recibo trimestral del consumo de agua y su correspondiente reparto en los buzones particulares de la localidad.

En estos diez años de colaboración conjunta, más de una treintena de personas con discapacidad intelectual del centro ocupacional de Fundación Personas en Cuéllar se han formado en las tareas de clasificado y buzoneo, adquiriendo previamente habilidades de lectoescritura, discriminación visual, conteo, clasificado, conocimiento de la localidad y su entorno, uso de planos, localización de barrios y domicilios, así como habilidades sociales.

Todo ello para permitir que la actividad final de hacer llegar la factura del agua a cada domicilio se realiza de manera eficiente. Asimismo, se ha conseguido identificar buzones, direcciones incorrectas y corregir fallos en la distribución por problemas de usuarios desconocidos o ausentes. Así lo recordó Matesanz, quien agradeció la iniciativa de la entonces Aquagest y apuntó que en estos momentos son siete los usuarios que se encargan de la realización de estas tareas, algunos de los cuales llevan en el trabajo desde que se inició el programa. También apuntó que esta fue una de las primeras actividades que surgieron en esta área, que ha permitido que otras empresas se hayan sumado con el tiempo a la iniciativa.

Matesanz destacó la importancia de la colaboración de las empresas privadas en este tipo de actividades, «que permiten que las personas de nuestro colectivo se sientan útiles y llenos de vida en su entorno vital». Por su parte, Javier del Sol, responsable de Aquona, se mostró «encantado con el trabajo que hacéis. Le ponéis mucho amor y así las cosas salen mejor». Asimismo apuntó su deseo de que la colaboración continúe al menos diez años más y anunció que se está estudiando ampliarla a otras áreas y a otras sedes de Fundación Personas, como es el caso de Aguilar de Campoo o Palencia capital, donde ya se colabora en tareas de jardinería.

Las tareas de clasificado y reparto se desarrollan en tres grupos de cuatro alumnos, quienes se distribuyen la actividad por diferentes recorridos y barrios de la localidad, prestando a los mismos apoyos por parte de los profesionales responsables del programa formativo. En total, durante estos diez años han pasado por el programa 32 alumnos, que han estado a cargo de tres responsables de formacióny que han clasificado y repartido 180.000 cartas, además de recibir formación durante 4.906 horas.

Según las entidades promotoras, el grado de desarrollo y aplicación del programa en estos momentos es muy satisfactorio, tanto para Aquona como para Fundación Personas, pues permite desarrollar una actividad ocupacional «que fomenta en nuestro colectivo un sentimiento de utilidad y un complemento muy importante de desarrollo cognitivo, de habilidades sociales, así como de inclusión social por su constante relación con la gente de nuestra villa», explicó José Ignacio Matesanz.

Tras esta década de actividad, ambas entidades han decidido renovar el convenio y se plantea extenderlo a otras sedes de la Fundación Personas en Castilla y León en las que Aquona presta este servicio. Este acuerdo ha permitido también abrir puertas para otros convenios con otras empresas que se han interesado en la colaboración formativa con el colectivo de las personas con discapacidad de los centros de Fundación Personas en Cuéllar, todo ello para favorecer su inclusión socio laboral.

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