Una aldea medieval en la Huerta del Duque

Uno de los combates representados en la Huerta del Duque./Mónica Rico
Uno de los combates representados en la Huerta del Duque. / Mónica Rico

Damas y caballeros, antiguos oficios, justas y torneos, artesanos y feriantes llenan la feria Cuéllar Mudéjar

MÓNICA RICOCuéllar

Danza del vientre, torneos cuerpo a cuerpo, justas, conciertos, cetreros, bufones, damas, soldados y juglares han llegado este fin de semana desde la Edad Media hasta la villa cuellarana, en cuyo parque de la Huerta del Duque se recrea Cuéllar Mudéjar. Es una feria que convierte uno de los principales parques de la villa en una aldea del medievo, por donde continuamente pasean damas y caballeros, junto a distintas criaturas, personajes de lo más variopinto y el trabajo de unos 90 artesanos que ponen a la venta los más diversos productos para todos los públicos, con las espadas y escudos, el mayor reclamo para los más pequeños.

Pasacalles, música y distintos personajes llegados desde el medievo entretienen al público en su visita a los feriantes, entre los que no faltan los que ofrecen los tradicionales platos y viandas de la Edad Media (o más cercanos a nuestros días). En las tabernas se puede ver público de forma continuada, pues el grueso de los visitantes realiza un alto para refrescarse y 'llenar la panza', a lo que invitan hornazos, encurtidos, repostería, embutidos e incluso brebajes del nuevo mundo. El paseo se completa con la posibilidad disfrutar de talleres en los que conocer cómo eran los antiguos oficios con bordadoras y encajeras, el herrero, las jaboneras, la tarotista, el alfarero, el vidriero, el alquimista, los cereros, curtidores y tallistas.

La Coral Cuellarana y la Banda Municipal rondan a la corregidora

Acudir bajo los balcones de las mozas para cantar canciones y rondarlas, conquistando así sus corazones, fue hasta hace unos años una forma de cortejo viable y que aún se mantiene, aunque con las lógicas variaciones. Se trata, según algunos estudios, de una característica del folclore rural, hoy en día reservada a la noche anterior a la boda, cuando la novia suele ser 'sorprendida' por una rondalla o los amigos del novio, e incluso sus propias amigas. En Cuéllar esta tradición tiene como protagonistas a las novias y también se realiza con la corregidora de las fiestas y sus damas, cuando aún no han sido nombradas de forma oficial en el balcón del Ayuntamiento ante todo el pueblo.

Hasta hace unos años, la ronda a la corregidora era un acto más o menos privado, en el que la familia invitaba a amigos y familiares y en el que la banda y la coral acudían hasta la casa de la joven que ese año ostentaba el cargo para cantar unas canciones. Hace menos de una década, la celebración se trasladó hasta un lugar público, el espacio Tenerías, y se incluyó en la programación de verano como un acto abierto a todos los vecinos en una noche especial para la corregidora y sus damas, en la que bailan la jota por primera vez ante el público.

Así, un año más, la corregidora de este año, Sheyla Mayor, y sus damas, Rebeca Rodríguez y Sandra Montalvillo, cumplieron con la tradición. Con los balcones y vallas adornados con mantones, y casi en penumbra, y con el patio de Tenerías lleno de vecinos, los sones de la Agrupación Coral Cuellarana hacían que todas las miradas se dirigiesen hasta lo alto del edificio.

Luego, corregidora y damas descendieron desde el balcón a los jardines para agradecer a los músicos su deferencia. Allí, el alcalde, Jesús García, y varios concejales entregaron a las jóvenes un ramo de flores y un detalle con el que recordarán esa noche. La banda continuó su recital con la interpretación del 'A por ellos', que tano las jóvenes como la corporación bailaron animadamente. Tras los momentos de nervios iniciales, llegaron los de besos y abrazos de amigos y familiares, y de las fotos con las protagonistas de la noche.

Cuéllar Mudéjar también tiene su rincón especial para los pequeños, la Aldea Infantil, un espacio que cada año se reinventa y que cuenta con numerosos juegos, talleres de manualidades y la opción de convertirse en princesas y caballeros, bufones o soldados y de hacer actividades como tiro con arco o realizar sus propias justas y torneos. Pequeños y mayores pueden también disfrutar de exposiciones de armas y de aves rapaces, además de exhibiciones de cetrería, y un área específica donde se encuentran multitud de animales.

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