El Acueducto de Segovia no se inmuta ante Dire Straits y Diana Navarro

Dos técnicos colocan los sensores en la parte alta del Acueducto. /Antonio de Torre
Dos técnicos colocan los sensores en la parte alta del Acueducto. / Antonio de Torre

Eduardo López, del Cedex, señala que la distancia del escenario a nueve metros del monumento es la adecuada

LUIS JAVIER GONZÁLEZ Segovia

El examen del impacto sonoro de los conciertos sobre el Acueducto viene a refrendar las propuestas de la inminente ordenanza municipal para la protección del monumento. El responsable del Área de Dinámica de Estructuras del Laboratorio del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), Eduardo López, aseguró ayer que las mediciones de intensidad sonora tomadas durante el concierto inaugural de las pasadas Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro han revelado que las vibraciones acústicas «no afectan a la estabilidad estructural» del monumento.

Según explicó López, quien pro nunció una conferencia en el marco de las Jornadas del Acueducto, celebradas en el Archivo Histórico Provincial, en las circunstancias en que se celebró el concierto del 22 de junio, con el escenario a nueve metros del punto más alto del monumento y los altavoces a unos veinte, los valores más altos registrados fueron los de la prueba de sonido, una aceleración de 0,22 milímetros por segundo, cinco veces menos que el límite más restrictivo de la normativa nacional y europea. El estudio iba encaminado a determinar la respuesta estructural del Acueducto frente a un evento sonoro como el concierto que ofreció Diana Navarro. «La integridad estructural del Acueducto está totalmente a salvo con conciertos de este tipo», concluyó este experto.

El estudio mide una serie de parámetros físicos en la zona más susceptible del monumento romano, por su altura y por su proximidad al escenario, que es la pila 106. Se instalaron acelerómetros en la base, en el tramo intermedio y en la coronación de esa pila y de la vecina, la 105, así como anemómetros para medir el impacto del viento –no fue un factor reseñable– y sonómetros. Los técnicos tuvieron en cuenta la frecuencia, distancia, volumen y una posible resonancia, que no se produjo. «Este evento no fue crítico para el Acueducto», insistió López. Los agudos, con frecuencias más altas, pueden afectar más a los acabados y los graves, frecuencias bajas, a la estabilidad estructural, pero el ensayo no registró ningún riesgo. Para poder llegar a la parte superior del Acueducto y colocar los sensores en el arco de la pila 106 fue necesario usar una plataforma elevadora, una grúa con un brazo de 30 metros y una cesta desde la que trabajaron los técnicos.

La normativa al respecto –UNE 22381 de 1993– suele establecer los límites a la percepción humana, más sensible que el daño en las estructuras, pero también contempla los límites a las construcciones históricas. El baremo más restrictivo es de un milímetro por segundo cuando hay tráfico rodado junto al monumento –en otros eventos más puntuales, como los conciertos, se eleva a tres o cuatro– y el dato más alto, muy lejos de esa cifra, se registró en una prueba de sonido inicial con la canción 'Calling Elvis', de Dire Straits, elegida por sus exigentes graves y reproducida a un volumen alto. Los propios técnicos no quisieron elevaro más para no dañar la sensibilidad humana. El segundo dato, 0,11 milímetros, se registró durante el chupinazo. Se documentaron más de 80 registros dee aceleraciones para determinar valores máximos o mínimos y no hubo ningún otro dato reseñable durante el concierto de Diana Navarro ni en los fuegos artificiales que superase siquiera los 0,10 milímetros por segundo.

Un estructura abierta

«Cada estructura es diferente y el Acueducto es una estructura muy abierta, no es un muro», explicó el responsable del Área de Dinámica de Estructuras del Laboratorio del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), un organismo autónomo dependiente del Ministerio de Fomento y del de Transición Ecológica. Esta entidad ya realizó en los 90 un estudio similar en la Torre de Comares de La Alhambra para analizar las vibraciones.«Quizás el monumento puede estar más afectado por condiciones ambientales, pero el elemento sonoro no ha sido relevante. El Acueducto no se ha visto afectado en absoluto», señaló Eduardo López.

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