El nordeste quiere volver a coger el tren

Estación ferroviaria de Campo de San Pedro, en la provincia de Segovia, hoy sin actividad. /
Estación ferroviaria de Campo de San Pedro, en la provincia de Segovia, hoy sin actividad.

La línea Madrid-Aranda está cerrada desde hace casi cinco años, cuando una vagoneta se quedó atrapada en el túnel de Somosierra

SUSANA GUTIÉRREZcampo de san pedro

Los municipios de la sierra segoviana afectados por el trazado de la línea de ferrocarril directa Madrid-Aranda exigen su reapertura como eje fundamental para el tráfico de mercancías, pero sin renunciar tampoco a la posibilidad de servicios para viajeros. Los alcaldes de Riaza, Campo de San Pedro, Boceguillas y Santo Tomé del Puerto con el apoyo de la Diputación Provincial y la Coordinadora para el Desarrollo Integral del Nordeste de Segovia (Codinse), se han unido a instituciones y empresarios de Burgos, Bilbao y Madrid para reivindicar al Ministerio de Fomento que se reabra el trazado sur de esa línea. De momento, la lucha se centra en el tema de mercancías sin dar por perdido en un futuro que pueda reclamarse el tráfico de pasajeros.

Los cuatro municipios segovianos han aprobado sendas mociones en sus ayuntamientos para apoyar esta reivindicación ya que, según la alcaldesa de Riaza, Andrea Rico, es importante que la vía se mantenga para todos los lugares por donde transcurre. «Si se abre en tema de mercancías todo influirá para que, más tarde, opere también para de viajeros. Las cosas irán a más si no se deja morir la vía», afirma.

En la misma postura se mantiene Codinse, grupo desarrollo local que desde el año 2004 ha formado parte de las tres plataformas diferentes que han luchado por el futuro del trazado directo. «Como agencia de desarrollo de la comarca estamos ahí defendiendo la reapertura de un medio de comunicación que nos une con Madrid, de momento para mercancías, pero como fin último de conseguir el tráfico de pasajeros», explica Almudena Asenjo, técnico del colectivo. En este sentido, lamenta que los resultados de tantos años de lucha hayan sido escasos, «por no decir nulos». Achacan a la falta de voluntad política al cierre de este trazado, «se opta por líneas de alta velocidad y sin embargo a zonas rurales se les cierra la comunicación tradicional por ferrocarril».

En lo que se refiere a la reivindicación ciudadana, está liderada en la actualidad por la Plataforma por la Reapertura del Directo, formado por vecinos de diversas localidades afectadas por la línea. Su presidente, Jorge Núñez, explica que en los últimos años se ha trabajado en muchas vertientes reivindicativas y que, en estos momentos, el colectivo ha pedido un estudio de impacto medio ambiental a un grupo ecologista. «El flujo de tráfico de mercancías por carreteras está dirigido por la N-1 por motivos de ahorro para dichos transportistas, mientras que la misma línea de tren sigue en estado de abandono», puntualiza.

Cinco años

Todas las miradas están puestas en la conexión con Madrid, una vez que la vía férrea entre Aranda y Burgos está operativa y transitan, desde hace un mes, trenes diarios de mercancías, sobre todo desde el polígono industrial Prado Marina de Aranda de Duero que acaba de estrenar un ramal ferroviario. Sin embargo, la conexión con Madrid está cerrada al tráfico desde hace casi cinco años después de que un desprendimiento en el túnel de Somosierra dejara atrapada una vagoneta que todavía se encuentra allí.

Un estudio de Fomento determina que para poner operativo este trazado es necesaria una inversión de entre 11 y 14 millones de euros, una partida incluso menor que lo que cuesta un kilómetro de vía de alta velocidad. El Ministerio se escuda en la presentación de un estudio de viabilidad sobre la línea supeditando al mismo cualquier decisión al respecto. Sin embargo, la realidad es que la responsable de Fomento, Ana Pastor, en marzo de 2015 anunció que el documento estaba finalizado y a fecha de hoy no se ha hecho público.

Sobre la rentabilidad de la vía sí se ha posicionado el puerto de Bilbao que ha mostrado interés en la reapertura de un trayecto que califican como «viable económicamente». El ahorro económico que supone operar en un trazado con 100 kilómetros menos que el actual y la falta de electrificación de la vía que facilita que se opere con locomotoras diésel por las que apuestan en la actualidad las empresas cargadoras, son las bazas fundamentales que se esgrimen para pedir la reapertura. Desde el puerto de Bilbao se sacan alrededor del 20 por ciento de las mercancías a través de ferrocarril. De momento llegan hasta Burgos y de ahí a Valladolid y Ávila, un centenar de kilómetros más que en la línea directa. Fuentes empresariales calculan que el ahorro del tránsito por el directo se fijaría en 400 millones de euros en las próximas dos décadas.

Además de los consistorios segovianos, el resto de ayuntamientos afectados han aprobado mociones de apoyo a esta iniciativa para reivindicar a Fomento una línea necesaria, a la vez que pide que se haga público el estudio de viabilidad de la línea férrea. De forma paralela los ayuntamientos han acordado solicitar un informe en el que se recojan todos los beneficios de la línea. En cualquier caso, también se mira con expectación a lo que sucede en el panorama político nacional ya que varios partidos llevaban en sus programas electorales la reapertura de la línea directa.