La Junta sanciona a 15 expoliadores de yacimientos pillados con detectores de metales

Cierre de la Cueva de la Vaquera. /
Cierre de la Cueva de la Vaquera.

El último ataque se ha producido hace apenas unas semanas en el yacimiento de El Abrigo del Molino en la capital, en un lugar muy transitado por los ciudadanos

ELENA RUBIOsegovia

A plena luz del día y sin ningún tipo de pudor. Así son muchos de los rastreadores furtivos de yacimientos arqueológicos que actúan en la provincia. Armados con detectores de metales en busca de algún objeto de valor, con sus actuaciones ponen en peligro restos de un pasado que puede aportar mucha información de cómo eran las personas que había por estas tierras y como vivían. Pueden ser parados en busca de fortuna o aficionados a la arqueología y los restos antiguos , ambos dañinos en cualquier caso.

La ciudad romana de Duratón conserva sus restos de «manera satisfactoria

Confluenta

Uno de los yacimientos arqueológicos más prometedores de la provincia es el caso de la antigua ciudad de Confluenta, en las inmediaciones de Sepúlveda, en un espacio de unas 30 hectáreas. Es en este enclave donde el director del Museo Provincial de Segovia, Santiago Martínez, lleva realizando trabajos desde el año 2000. De momento, ya se ha conseguido descubrir la monumental rampa de acceso a la ciudad desde el río Duratón; un amplío edificio en el centro de la ciudad que pudo pertenecer a unas termas de las que se extrajeron entonces unos mosaicos que en su día decoraban el Palacio de Aranjuez. También destaca, por su singularidad y amplitud, el Forum Pecuarium-campus, es decir, el mercado de ganado y área de esparcimiento multifuncional situada en el área suburbana.

Pero todavía queda mucho trabajo por hacer aunque no se prevé que se inicie una campaña de excavaciones a corto plazo ya que «la situación económica de los últimos años no ha beneficiado en absoluto», apunta el arqueólogo territorial, Luciano Municio.

El lugar cuenta con «todas medidas de seguridad que podemos poner» para evitar más alteraciones, teniendo en cuenta que la zonaha tenido un uso agrícola en los últimos siglos. No obstante, los restos descubiertos se están manteniendo «de una forma bastante satisfactoria», reconoce Municio.

El desarrollo de esta ciudad, que alcanzó el rango municipal de la provincia Hispania Citerior en época flavia (años 70 d. C.), respondió a un sistema económico donde tuvo un peso específico el tráfico comercial interregional y las actividades ganaderas derivadas del pastoreo y la artesanía con materiales animales.

La ciudad vería restringir su población tras el asentamiento de los visigodos en el centro de Hispania, desde el siglo V, hasta que de nuevo su población abandonaría definitivamente el lugar para ocupar, al menos desde el siglo IX, la naciente villa de Sepúlveda, como centro urbano principal del alto valle del río Duratón.

De hecho, Segovia cuenta con 1.500 yacimientos arqueológicos de diferentes características diseminados por diferentes puntos de toda la provincia, el 90% de los cuales está en el medio rural, por lo que se torna una tarea complicada poder vigilar todos y cada uno de ellos de manera permanente, y muchas veces no es fácil localizar a los autores de los expolios que se cuelan en estos lugares en busca de algún retazo de la historia.

A pesar de todo, el trabajo que se realiza desde hace años en este campo es grande. La Consejería de Cultura y Turismo trabaja desde el año 2005 con la Delegación del Gobierno Regional para avanzar en la seguridad gracias a un acuerdo que intensificó la cooperación en ámbitos como el de la formación mutua en materia de patrimonio cultural y la transmisión de información, evitando así daños mayores.

Un convenio que se implementó en el año 2012 con una adenda en la que se contemplaban nuevas actuaciones en materia de seguridad en los bienes del patrimonio en Castilla y León, en las que trabajan de manera coordinada Guardia Civil, Seprona, patrullas rurales, así como agentes medioambientales. «Tienen información precisa sobre la localización y las características de los yacimientos y tenemos la posibilidad de trabajar juntos», explica el arqueólogo territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio.

Vigilancia y seguridad

Municio responde de esta manera a las peticiones del grupo parlamentario socialista en los que pedían establecer un plan de seguridad en los yacimientos arqueológicos para evitar daños o expolios, dejando claro que desde hace tiempo «existe una dedicación absoluta de vigilancia pero no se puede vallar el campo, no se pueden poner límites físicos en muchos sitios». En opinión de Municio, los yacimientos de arte rupestre más importantes de la provincia «por su singularidad, su interés científico y porque son irrepetibles» cuentan con todas las medidas de seguridad posibles para que el público no pueda acceder a ellos.

Entre los más protegidos se encuentran cerradas, protegidas y controladas las cuevas de La Griega (Pedraza), los Siete Altares,(Valle del Duratón), Enebralejos (Prádena) y Fuentebuena (Matabuena), todas con categoría de Bien de Interés Cultural por tener arte rupestre en el interior. En algunos casos, el mero hecho de que no entre nadie a visitar el espacio está suponiendo que la cueva mejore, como en el caso de la de los Siete Altares, ya que «se está produciendo una limpieza natural, se está desprendiendo el hollín y reactivando la decoración pintada», asegura el arqueólogo.

Durante este 2015 también se han cerrado tres cuevas con interés arqueológico: las cuevas del Búho y de la Zarzamora, en Tejadilla (Segovia), y la cueva de La Vaquera en Torreiglesias.

Otros casos como el conjunto de petroglifos de Domingo García cuentan desde hace años con un vigilante permanente encargado de supervisar la zona además de estar en los recorridos que realiza la Guardia Civil, mientras que en otros sitios como los Parques del Duratón y del Riaza cuentan con la vigilancia de los agentes medioambientales, cada vez más implicados en esto.

Las medidas de seguridad hacia el patrimonio arqueológico también se han centrado en los últimos años en la organización de jornadas de sensibilización y formación dirigidas a los titulares, administradores o gestores de los bienes del patrimonio, así como en la organización de reuniones periódicas y conjuntas a nivel provincial, como el Comité Territorial de Seguridad del Patrimonio constituido en 2014 en la Delegación de Segovia, que se reunió la semana pasada y trabaja en catalogar y priorizar intervenciones «para garantizar esa seguridad», puntualiza Municio. De hecho, ya han enviado la programación del 2016, que aún está pendiente de aprobación, que recoge ocho actuaciones, cinco de ellas orientadas en materia de protección porque «hay yacimientos que evolucionan mal, se hacen viejos por alteraciones, por causas naturales y erosión».

Daños y expolios

A pesar de todas las medidas, los vándalos siguen haciendo de las suyas, con 20 actuaciones en lo que va de año, que van desde dos pintadas en el Acueducto de Segovia hasta buscar objetos en yacimientos.

El último ataque se ha producido hace apenas unas semanas en el yacimiento de El Abrigo del Molino en la capital, en un lugar muy transitado por los ciudadanos, probablemente en un día de diario y rompiendo todos las medidas de seguridad de la zona, es decir, las vallas y las cadenas.

Los que han entrado no han dañado el lugar a nivel arqueológico pero sí han robado el material que había en la zona ya que se han llevado la lona de publicidad, han intentado partir los puntales que están clavados en dados de hormigón y han levantado las lonas que estaban colocadas en el lugar. De momento, desde la Delegación Territorial han presentado denuncia ante la Guardia Civil y la Policía Nacional para detener a quien ha hecho «esta barbaridad».

Los grabados en las piedras de Domingo García también han sido objeto de agresiones hace un par de meses, a pesar de que la zona cuenta con un vigilante. En este caso, uno de los daños se encontró en el caballo principal que fue repintado, al parecer, con una especie de pintura grasa, lo que ha permitido quitarlo con relativa facilidad.

La otra agresión registrada son ls nombres de una pareja que han dejado constancia de su presencia en unas piedras con grabados de incalculable valor. El daño no parece haber afectado a ninguna de las pinturas rupestres de la piedra pero aún no se han podido quitar.

Sancionados

Quienes sí han sido denunciados y sancionados por expolio de yacimientos arqueológicos en la provincia de Segovia son las quince personas cogidas in fraganti en el lugar; llevaba detectores de metales para poder encontrar objetos de todo tipo como monedas, broches o cualquier cosa que estas personas puedan considerar de valor.

Un delito que está castigado con una multa que, como mínimo es de 2.000 euros, en caso de que no se aprecie daño significativo en la zona, pero en la gran mayoría de los casos siempre existe porque cuando una persona accede a uno de estos lugares y realiza un agujero en el lugar donde puede sacar una pieza de metal antigua está rompiendo el denominado registro arqueológico, lo que provoca que «se pierda toda la información y ya es irrecuperable» detalla el arqueólogo territorial.

Esos objetos dejan de tener «valor arqueológico» para convertirse en un objeto curioso, de colección o vendible en el mercado negro.

Las personas que realizan este tipo de delitos, la gran mayoría ajenos a la Comunidad Autónoma, no responden a ningún perfil determinado ya que pueden ser desempleados que realizan estas actuaciones para obtener una pequeña cantidad de dinero, e incluso personas con un alto nivel de estudios que realizan este tipo de prospecciones no autorizadas para obtener alguna pieza de la historia por la que sienten verdadera admiración. Es así, remarca Municio, porque «hay una afición desmedida».