Un derrumbe en el talud del río pone en riesgo la Torre de San Nicolás de Coca

Aspecto del derrumbe del talud de la ribera del Eresma desde la Casa Romana de los Cinco Caños, con la Torre de San Nicolás en la parte superior./
Aspecto del derrumbe del talud de la ribera del Eresma desde la Casa Romana de los Cinco Caños, con la Torre de San Nicolás en la parte superior.

La escollera realizada en 2007 por la CHD en la ribera del Eresma no ha sujetado las tierras

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

La erosión de los márgenes de los ríos es constante, el agua es el principal agente modificador de las riberas y los cauces; en las zonas llanas socava las orillas al arrastrar los materiales, crea meandros y de forma progresiva cambia los cursos fluviales. Las grandes avenidas, las riadas sobre todo, aumentan el grado de erosión, y para prevenir este efecto y el del lavado continuo de los márgenes se suelen plantar árboles que sujeten el terreno y en algún caso se realizan muros de contención. En Coca, donde el Eresma ha modificado su curso de forma apreciable en los últimos doscientos años, los taludes arcillosos y de arenas sedimentarias de la ribera siempre han sido inestables. Este martes la erosión ha causado el derrumbe de varias toneladas de tierra que cayeron al cauce en el tramo urbano a la altura de la Torre de San Nicolás, en la misma zona donde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) llevó a cabo una actuación para asegurar la ribera en 2007. El Ayuntamiento caucense ya ha tomado las primeras medidas para arreglarlo y busca la solución definitiva.

Los populares sostienen que el río estuvo cortado y aluden a la «chapuza» de la CHD

Mientras el equipo de gobierno busca las soluciones, el portavoz del grupo municipal del Partido Popular, Álvaro Gómez, pone el punto de mira en la intervención realizada por la CHD hace ocho años. Gómez sostiene que el derrumbe provocó el corte del río «durante un tiempo prolongado hasta que la corriente de agua pudo saltar la presa que se formó», aunque el cauce sufre «un fuerte estrechamiento». Alude el concejal a que las obras realizadas en 2007 por la CHD, «en aquel entonces bajo presidencia socialista», no se ajustaron al proyecto consensuado (con un muro más alto, más largo y de más anchura), y recalca que el organismo de cuenca «certificó las obras como buenas» e impidió al anterior alcalde, Juan Carlos Álvarez, el acceso al expediente de liquidación del proyecto, por lo que al final de su mandato decidió trasladar a la Fiscalía todas las actuaciones. Según Gómez, las advertencias sobre la «chapuza» de la CHD eran fundadas y ha aumentado el riesgo de que con la subida de las aguas por las lluvias puedan inundarse las fincas ribereñas. Además, alerta del problema que causará la llegada de los lodos a la presa que abastece a los pueblos de la mancomunidad (37.000 vecinos de Valladolid y Segovia), casi colmatada por obras anteriores.

El alcalde de Coca, el independiente Andrés Catalina, confirmó que el río ha podido arrastrar las arenas a la planta potabilizadora que suministra a la Mancomunidad Río Eresma, de manera que de forma transitoria el agua haya podido estar algo más turbia, pero asegura que no afecta al abastecimiento de la población. Catalina y el concejal de Cultura y Patrimonio, Víctor Cabañero, visitaron el lugar, el tramo del río cercano a la Torre de San Nicolás, en cuanto se produjo el derrumbe y este miércoles regresó acompañado de técnicos municipales y llamó a los de otras administraciones para estudiar una «posible actuación conjunta».

Por la tarde, el alcalde dictó un bando que publicó también en la página de Facebook del Ayuntamiento en la que informa a los vecinos que «se prohibe a cualquier persona sin autorización acercarse a menos de 30 metros del talud y sobrepasar las barreras y señales colocadas por los Servicios Municipales», y advierte de que el Ayuntamiento queda eximido «de cualquier responsabilidad sobre los daños que pudieran sufrir los infractores de esta prohibición».

Estudio de la zona

El informe preliminar del Ayuntamiento destaca que por su posición el talud afectado ofrece «un extremo peligro de tres tipos», uno arqueológico porque la zona superior forma parte del yacimiento de Coca, que ya ha sido erosionado a lo largo de dos milenios; otro histórico-artístico por la proximidad de la Torre de San Nicolás, «resto único» del románico de la comarca que está declarado Bien de Interés Cultural, y un riesgo también del valor social porque está muy cercano el caserío de la villa. El desprendimiento, como precisa el alcalde, ha ocurrido en el talud generado por el río Eresma en el espigón interfluvial que forma con el Voltoya en los pies de la villa.

Según indica el Ayuntamiento caucense, al desprenderse esta parte del talud, «el desplazamiento ha arrastrado varias toneladas de un potente estrato de arenas, así como varios estratos situados en la zona superior y que tienen un origen también geológico, generando un cono de derrumbe que ha afectado parcialmente al cauce del río». No obstante, señala que «por el momento se ha descartado la existencia de daños al yacimiento arqueológico, al menos en lo que concierne a las posiciones primarias de los restos de Cauca».

Pendientes de hablar con la administración competente, la CHD, el alcalde y su equipo han hecho una primera valoración de las posibles causas del suceso. Una es «la posible falta de altura en la escollera levantada en la década anterior, al no frenar el cauce del río en épocas de crecida, en un punto tan importante como es la curva que se sitúa en la parte inferior». Así, añade, «dada la estación del año en que nos encontramos, se hace más urgente que los órganos competentes ofrezcan una rápida solución, incluida la limpieza inmediata del cauce en previsión de próximas crecidas». El alcalde apunta que, «además de la solución urgente, desde el equipo de gobierno se está instando a buscar una solución definitiva a este grave problema».

Intervención preventiva

En junio de 2007, la CHD adjudicó a la empresa Audeca, con un presupuesto de 506.841 euros, las obras de mejora de la capacidad de desagüe del río Eresma y de protección de las márgenes del río en el paraje conocido como Torre de San Nicolás. Era un proyecto redactado en 2003 a instancias del Ayuntamiento caucense que el alcalde de entonces, Juan Carlos Álvarez (PP), había reclamado durante años y que incluso llegó a achacar su retraso a los socialistas, al frente en aquella época de la Administración central.

El objetivo del proyecto, demandado ya en 1997, fue aumentar la sección fluvial del río y mejorar su capacidad de desagüe, además de estabilizar y regenerar las márgenes erosionadas mediante tratamientos vegetales y actuaciones selvícolas. Los trabajos se dividieron en dos tramos, aguas arriba y aguas abajo del Puente Romano; en la margen derecha se centraron en las labores de desbroce y limpieza con la eliminación de los chopos cuyas raíces habían ido fijando el cauce del río, hasta encajonarlo al borde del talud, además de la posterior revegetación con especies propias del entorno. En la margen izquierda, entre el Puente Romano y la zona donde se ha producido ahora el desprendimiento, se realizó la construcción de un muro de escollera de 810 metros con objeto de evitar la continuada erosión del pie del talud.

Un cauce a ocho metros de la ribera

En un informe del geólogo Andrés Díez con que cuenta el Ayuntamiento de Coca el experto destaca que «el primer cauce del río Eresma no discurría por las coordenadas actuales, sino que transitaba al norte del paraje denominado Castro de la Cuesta del Mercado». Añade que en un segundo momento una modificación natural del cauce formó el citado castro en su lado sur y que, desde aquel momento, «se produce un acercamiento continuado hacia el actual casco antiguo del pueblo».

Tiempo atrás, informó el geólogo, el cauce se situaba «a una altura de 8 metros por encima del actual», a la altura de los restos arqueológicos de la Casa Romana conocida como De los Cinco Caños, pues «también justifica esa altura la posición de la Cloaca Romana situada a unos cientos de metros de la zona donde se ha producido el derrumbe».

De esta forma, con la erosión que causa el continuo discurrir del río con sus crecidas y avenidas, Andrés Díez señala que «la situación actual de las laderas se ha ido conformando desde aquel momento (desde la época romana), en el cual el río Eresma ha dibujado una curva sobre el espigón interfluvial donde se asienta parte de la localidad». Ocho metros por debajo de la villa.