San Isidro bien vale una jota y unas rosquillas ciegas en Vallelado

Los vecinos de Vallelado bailan durante la procesión. /
Los vecinos de Vallelado bailan durante la procesión.

El dinero recaudado con la tradicional subasta de productos del campo alcanzó los 455 euros

CRUZ CATALINAvallelado

La localidad de Vallelado cerró este domingo las celebraciones festivas para honrar a San Isidro Labrador con una masterclass de zumba y un concierto de los alumnos de la Escuela de Música Cecilio de Benito de Cuéllar, en la que se forman muchos niños del municipio.

Atrás han quedado tres días de celebraciones que comenzaron el viernes, día que el santoral dedica al santo labriego, con la tradicional misa en el templo parroquial dedicado a Santo Tomás Apóstol, oficiada por el titular y presidida en esta ocasión solo por dos mayordomos, Emiliano Herrera y Jesús del Ser, que portaban la correspondientes varas con la insignia del santo.

Por la tarde, pasadas las 19 horas, salía portada a hombros la imagen de San Isidro Labrador con su pareja de bueyes a los sones del himno nacional interpretado por un grupo de dulzaineros y tamborileros, para iniciar un recorrido de algo más de una hora en procesión por diferentes calles. Pequeños y mayores sobre todo mujeres y ya de vuelta a las puertas del templo algún hombre no pararon de bailar de forma animada las jotas entre vivas al santo.

Concluida la procesión y como es costumbre desde hace casi tres decenios, como se encargó de recordar Gerardo Muñoz, en la pequeña escalinata de acceso al templo parroquial tuvo lugar la subasta de las ofrendas presentadas por los vecinos. La crisis económica se dejó ver un año más, haciendo mella tanto en el número de productos o animales como en el importe de las pujas por las ofrendas. Las donaciones han descendido de doce nueve, y en la misma proporción el importe total de dinero recaudado, 455 euros, un 26% respecto al año pasado.

Gerardo Muñoz, auxiliado por los mayordomos y otro vecino, fue el encargado nuevamente de dirigir la subasta. Micrófono en mano, se esforzó para los vecinos se rascasen el bolsillo subiendo las pujas. Así, se pagaron 50 euros por un pastel bautizado por su creadora con el nombre del santo, 30 euros por un pollo de corral que se fue hasta la localidad vallisoletana de Pedrajas de San Esteban, la misma cantidad por sendos cochinillos y 80 y 85 euros por dos cajas de rosquillas ciegas.

Un lote de dos pollos fue adjudicado por 30 euros, por 55 euros lo fue un completo lote de elaborados de panadería y repostería artesanal. De nuevo se noto la ausencia entre las ofrendas de la tradicional ristra de ajos, algún cone y el clásico jamón. Lo que no falto fue un delicioso tronco dulce por el que adjudicataria pago 65 euros.

En tres de los bares valleladense, Dexeus, Barruelo y Vicente, ademas del Lemón de la vecina localidad de San Cristóbal de Cuéllar, se degustaron las tapitas de San Isidro, evento organizado por la Asociación Cultural La Tahona.